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sábado, 22 de diciembre de 2018

JAIME SAMANIEGO Y MARTÍNEZ-FORTÚN, PRIMER CABALLERO LAUREADO DE LAS FUERZAS REGULARES

Antes de finalizar el año 2018, no hay que dejar pasar el recuerdo a D. Jaime Samaniego y Martínez-Fortún, Teniente de Caballería destinado en las Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla, primer Caballero Laureado de dicho glorioso cuerpo.



El 15 de mayo de 1912, el Teniente Samaniego, al frente de una sección del Tercer Escuadrón de la unidad anteriormente citada, luchó heroicamente en el combate librado para conseguir ocupar el poblado de Haddu Al-lal Kaddur, situado al suroeste de Melilla. Desde que se inició la acción se condujo con gran energía y decisión, cargando con gran valor contra el enemigo que le recibió con fuego de fusilería. Tras ser herido gravemente en el pecho, continuó dando pruebas de sereno valor cargando nuevamente al frente de su unidad contra los harkeños rebeldes, hasta que una segunda herida, en el corazón, acabó con su vida. En este combate también perdió la vida el cabecilla rebelde El Mizzian, consiguiéndose el final de la revuelta.

El Teniente Samaniego fue ascendido póstumamente a Capitán por méritos de guerra así como condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando, la más preciada distinción a la que aspira todo militar español. Fue el primero de los Regulares en recibirla y un claro ejemplo de ese lema que llevan con orgullo "Fiel Regular hasta morir".

D. Jaime Samaniego y Martínez-Fortún había nacido en Valladolid un caluroso 29 de agosto de 1883, hijo del Barón de Camporredondo, D. Antero Samaniego y Frías, y de Dª. María de los Ángeles Martínez-Fortún y Martínez- Talavera, hija del Mariscal de Campo carlista D. León Martínez-Fortún y Erlés.



En su ciudad natal cursó el bachillerato con los Padres Jesuitas del Colegio de San José hasta su ingreso en la Academia de Caballería en septiembre de 1903, donde consiguió el empleo de Segundo Teniente en julio de 1906 cuando fue destinado al Regimiento de Cazadores Villarrobledo, 23º de Caballería, de guarnición en Badajoz.

A principios del año siguiente fue trasladado al Regimiento de Lanceros del Príncipe, 3º de Caballería, de guarnición en Alcalá de Henares. En agosto pasó en comisión de servicio al Depósito de Cría y Doma, en Córdoba, donde llevó a cabo prácticas de ganado y agricultura, regresando a su Regimiento una vez concluidas.

Ascendió por antigüedad al empleo de Primer Teniente en julio de 1909, y siendo destinado a una nueva unidad en septiembre, el Regimiento de Húsares de Pavía, acantonado en Aranjuez, y donde permanecería hasta su incorporación al posteriormente laureado Regimiento de Cazadores Alcántara, que prestaba servicio en Melilla. Este último traslado se produjo a instancias de su solicitud por servir en la campaña africana.

Al mes de servir en su nuevo destino marroquí, el Teniente Coronel de Caballería D. Dámaso Berenguer, primer jefe y organizador del Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla desde su creación en junio de 1911, lo requirió para esa novedosa fuerza de choque del Ejército Español en Marruecos. Se incorporó inmediatamente al Tercer Escuadrón, nueva unidad que necesitaba de la instrucción necesaria para ponerse a la altura del resto de los Regulares. Con sus hombres sirvió en la Campaña del Kert hasta hallar gloriosa y heroica muerte en el cumplimiento del deber.

Sus restos mortales descansan en el Panteón de Héroes del Cementerio de la Purísima Concepción, de la española ciudad africana de Melilla.

Bibliografía:
Real Academia de la Historia
Archivo General Militar de Segovia





domingo, 9 de septiembre de 2018

TENIENTE D. JOAQUÍN MOORE DE PEDRO, BARÓN DE MISENA, PRIMER ABANDERADO DE LA LEGIÓN

Próximo a cumplirse el XCVIII aniversario de la fundación de la Legión como Tercio de Extranjeros (1), queremos dedicar este artículo a quien fuera su primer abanderado, aquel que el 21 de octubre de 1920 y portando la bandera del Regimiento de Infantería "Serrallo" nº 69, en la explanada junto al río Tarajal (Ceuta), portando la enseña nacional, fue testigo de la Jura de Bandera del primer contingente de legionarios.

D. Joaquín Moore portando la bandera del Regimiento Serrallo nº 69,
flanqueado por el Teniente Coronel Millán-Astray y el Comandante Franco
Para la biografía de este valiente legionario vamos a reproducir el artículo del Comandante de Infantería D. Francisco Ángel Cañete Páez publicado en la revista "La Legión" nº 523.

Joaquín Moore de Pedro nace en Madrid el 29 de Octubre de 1892, siendo hijo de  Don Rafael Moore de Pedro y de Doña Joaquina de Pedro Barnocta-Aldamaz. Cursa estudios del Bachiller en Artes, y el día 1º de Agosto de 1913 ingresa en la Caja de Reclutas de Madrid Nº 2, en calidad de Soldado quinto del Reemplazo de 1913. Con fecha 16 de enero de 1914, pasa destinado en la clase de soldado de segunda al Regimiento de Infantería “LEÓN” nº 38, de guarnición en Madrid, no incorporándose al mismo al haberle sido concedida prórroga hasta verificar oposiciones para ingreso en las Academias Militares. El día 5 de Septiembre de 1914, y al haber obtenido plaza de Alumno en la Academia de Infantería de Toledo, efectúa su presentación en dicho Centro de Enseñanza Militar, como integrante de la XXII Promoción y donde queda cursando el Plan de estudios reglamentario. El día 8 de diciembre de ese mismo año (1914), y en el suntuoso y porticado patio del Imperial Alcázar toledano, presta juramento de fidelidad a la Bandera; juramento que le es tomado por el Ilmo. Sr. Coronel Director de la Academia: Don Enrique Marzo Balaguer. El día 25 de Junio de 1917, y por haber concluido con aprovechamiento el Plan de Estudios vigente en dicho Centro de formación de oficiales del Arma, es promovido a segundo teniente de Infantería con antigüedad de la fecha citada. Por Real Orden de 26 de Junio de 1917 (Diario Oficial Nº142) se dispone que en su documentación se haga constar “ que este Oficial se encuentra en posesión del Título de Barón de Misena”. Por Real Orden de 27 de Junio de 1917 ( Diario Oficial Nº 143) pasa destinado al Regimiento de Infantería “LA LEALTAD” Nº 30, de guarnición en la plaza de Burgos, efectuando su incorporación al mismo el día 31 de Julio siguiente y queda en servicios de instrucción y guarnición. El día 12 de Agosto marcha a Gijón (Asturias) formando parte de su batallón donde queda destacado hasta el día 21 de Noviembre, que en virtud de lo ordenado por el Excmo. Sr. Ministro de la Guerra, en su superior Telegrama Postal (T.P.) de fecha 13 del citado mes, regresa con su Batallón a su ciudad de guarnición (Burgos), donde finaliza el año. Da comienzo el año 1918, con el teniente Moore de Pedro de guarnición en Burgos. De conformidad con lo dispuesto en la Ley de Bases de 29 de Junio de ese año (1918) este oficial cambia la denominación de su actual graduación de segundo teniente  por la de Alférez. Por Real Orden Circular de 20 de Julio de 1918, pasa destinado al Regimiento de Infantería “COVADONGA” nº 40, de guarnición en Madrid, al que se incorpora el día 10 de Agosto siguiente. El día 28 de Noviembre marcha a Alcañiz (Teruel) en uso de dos meses de licencia por enfermo, concedidos por el Excmo. Sr. Capitán General de la Primera Región Militar, y en esta situación finaliza el año. El día 28 de enero de 1919, finaliza su licencia por enfermo incorporándose a su Regimiento. El día 28 de febrero, y habiéndose declarado el “Estado de Guerra” queda “de cuartel” dispuesto a salir para restablecer el orden público. El  día 2 de Marzo sale con su batallón ( el 2º) y a las órdenes del Sr. Coronel Jefe del Regimiento Don Ambrosio Feijóo Pardiñas, a mantener el orden en los barrios extremos de la ciudad, hasta el día siguiente ( 3 de Marzo), en que regresa a su acuartelamiento al ser levantado el “Estado de guerra”. Por Real Orden Circular (R.O.C.) de 4 de Septiembre de 1919 (Diario Oficial Nº 198) es promovido al empleo de Teniente de Infantería con antigüedad del 25 de Junio anterior, continuando destinado en su mismo Cuerpo. Por R.O.C. de 28 de Octubre de 1919 (D.O. Nº 243) es destinado al Regimiento de Infantería del “SERRALLO” nº 69, al que se incorpora, en la plaza de Ceuta el día 15 de Noviembre siguiente, siendo dado a conocer con las formalidades de Ordenanza. Cuán ajeno estaría nuestro teniente Moore de Pedro de pensar, que  casi un año más tarde (Octubre de 1920)  y en el acto de la primera Jura de bandera del recién creado “Tercio de Extranjeros” sería el oficial abanderado, portando la gloriosa enseña del “Serrallo” 69, y vistiendo ya el uniforme gris verdoso del Tercio, con “chapiri” incluido como prenda de cabeza. Pero aún le quedaba casi un año de destino en el Regimiento del “Serrallo”. El día 22 de Diciembre y formando parte de la columna que manda su coronel Don Quirico Aguado Manrique, se traslada al destacamento de R`Gaiia, donde queda prestando servicio de campaña, hasta el día 24 del mismo mes que regresa a su acuartelamiento en Ceuta, donde, prestando los servicios propios de su empleo finaliza el año.  El día 22 de enero de 1920, marcha con su Compañía a la posición “General García Aldave” en una colina dominante de la ciudad, batida por  todos los vientos que se afianzan en el Estrecho, y sede parcial de guarnición, durante muchos años, de La Legión Española, donde queda prestando servicio de campaña hasta el día 22 de Febrero en que marcha al campamento de Dar Riffien (que pocos meses después quedaría íntimamente ligado al Tercio de Extranjeros), formando parte de su Batallón (el 1º del  “Serrallo”) permaneciendo en dicho campamento hasta el 11 de Marzo en que regresa a su acuartelamiento en la plaza (Ceuta). El 9 de Julio se traslada a Alcázar Seguer quedando en servicio de campaña hasta el 10 de Agosto que marchó con su Compañía a cubrir la posición de Rauda, donde permanece hasta el 11 de Septiembre que regresa a Ceuta.

Según Orden Comunicada Telegráfica de fecha 4 de Octubre de 1920, del Ilmo. Sr. Coronel Encargado del despacho de la Comandancia General de Ceuta, se dispone que “Este Oficial (teniente Moore de Pedro) pase a prestar sus servicios en concepto de “agregado” al Tercio de Extranjeros”, efectuando su incorporación a su nueva Unidad ese mismo día. Por R.O.C. de 11 de Octubre es destinado al “Tercio de Extranjeros” cesando en su condición de “agregado”, siendo destinado a la Primera Bandera que manda el Jovencísimo Comandante de Infantería Don Francisco Franco Bahamonde, efectuando su presentación en la posición de “García Aldave” donde se encuentra destacada dicha bandera. En el acto de presentación el Comandante Franco lo nombre “Teniente Ayudante” de la Bandera. (2)

El día 21 de Octubre del presente año (1920) tiene lugar en los aledaños del cauce seco del Río Tarajal (Ceuta), el solemne acto de la “Jura de Bandera” de los legionarios ingresados hasta dicha fecha en el Tercio de Extranjeros. Para dicho acto, y al mando del Teniente Coronel D. José Millán Terrero forman las tres Banderas Legionarias que hasta esa fecha integran el Tercio de Extranjeros (3). Pero al no contar dicha Unidad con bandera propia dada su reciente creación, su Jefe tiene que solicitarla a la Autoridad Militar de la Plaza de Ceuta, la cual designa para dicho acto a la “enseña” del Regimiento de Infantería del “SERRALLO” Nº 69 ( y no la del Regimiento de Infantería ”CEUTA” nº 60, que erróneamente dan por cierto la mayoría de los historiadores) enseña que sería portada por un Oficial subalterno ( Alférez o teniente) del citado Regimiento. Pero Millán quiere que la bandera sea portada por un teniente del Tercio, y aunque el Coronel Jefe del “Serrallo” se resiste, al final accede con la condición de que el abanderado sea el Teniente Joaquín Moore de Pedro, que hasta hace muy pocos días había estado destinado en “El Serrallo”, donde ha dejado una muy buena impresión entre sus superiores y compañeros. Millán acepta la decisión del Coronel Jefe del Regimiento “Serrallo” y nombra al Teniente Moore de Pedro Abanderado para el acto de la Jura del día 21 de Octubre. El prestigioso fotógrafo Bartolomé Ros y Ros, natural de Cartagena (Murcia) y  afincado en Ceuta, gran especialista en la fotografía militar nos ha dejado unas artísticas fotos del acto de la Jura, fotos plenas de plasticidad y belleza. En ellas se puede ver al Oficial abanderado (teniente Moore de Pedro) sosteniendo airoso y marcial la enseña del Regimiento del “Serrallo” 69, y a su derecha  (izquierda de la foto) al Jefe del Tercio de Extranjeros: TCOL. Millán Terreros, con el sable desenvainado y en correcta posición de firmes, presidiendo el acto de la Jura, así como al Comandante Francisco Franco, sosteniendo con su mano derecha los pliegues de la sagrada enseña de la Patria, para que sobre sus tafetanes depositen el beso los legionarios de nuevo ingreso. Y es el propio Franco, en su ya citada obra “Diario de una Bandera”  el que nos deja  una vibrante a la par que breve, crónica del acto  “ Unos días después, y en el llano del Tarajal, se celebra la Jura de Bandera de los legionarios alistados. A la hora señalada concurren en el llano las tres primeras banderas en organización y formadas en tres extensas filas, presentan las armas al paso de la sagrada Bandera; el teniente coronel les dirige breves palabras y les toma el juramento de fidelidad; a sus frases responden los legionarios con el gorro en alto, jurando morir por La Legión, y besando la sagrada enseña desfilan marciales oficiales y soldados. A los acordes de la Marcha Real se aleja por la carretera la Bandera en que prestaron juramento los soldados; la vemos alejarse con emoción pero sin pena ¡ No es nuestra propia Bandera que aún tenemos que ganar! (4).



Entre los legionarios que en tan señalado día 21 de Octubre de 1920 depositaron su beso sobre la enseña de la Patria, estarían sin duda alguna:  Marcelo Villarreal Gaitán el primero en formar en las filas de La Legión, fallecido de Sargento al escalar los risco escarpados de Malmusi Alto el 23 de Septiembre de 1925, siendo ascendido a Suboficial a título póstumo; Carlos Expresatti de la Vega, quien, en una ya lejana controversia, pretende arrebatarle a Marcelo el honor de ser el primer alistado, Dimitri Ivanof, Domingo Piris Berrocal, Bartolomé Munar, Santiago Garriga Maxfret, que sería condecorado con la Medalla Militar Individual, Baltasar Queija Vega, el primer muerto en combate de La Legión, Otto Preit Weitia, Máximo Sueta Nibacor, José López Díaz, etc. Algunos  de ellos llegarían a Oficiales, dando fe de que era cierto aquello que anunciaban los carteles fundacionales del Tercio: la posibilidad para los más valientes y esforzados de “Hacer honrosamente la carrera de las Armas”. Legionarios como  Máximo Sueta Nibacor, uno de los primeros promovido a Alférez del Tercio (5); Otto Preit Weitia ( o Weftu) que combatió con honor y heroísmo en la Campaña de Marruecos siendo promovido a Alférez y Teniente del Tercio, pasó a Retirado al haberse acogido a la llamada “Ley Azaña” promulgada al advenimiento de La República (Abril de 1931). Al inicio de nuestra Guerra Civil, se volvió a poner el uniforme legionario  tomando parte activa en la campaña, en las filas nacionales y en el transcurso de la cual sería ascendido a Capitán Legionario  con antigüedad de 28 de Marzo de 1937, en cuyo empleo dejaría un muy grato recuerdo en el Tercer Tercio a comienzos de la década de los cuarenta del pasado siglo. A Domingo Piris le tendría reservado el destino y su brillantísimo historial militar el ser el único Legionario de 2ª, que llegaría a alcanzar el grado de Teniente Coronel en el escalafón legionario. Finalmente a Don Bartolomé Munar le cupo el honor de lucir en su uniforme legionario la prestigiosa Cruz de las Rojas Espadas orladas de laureles, que distingue a aquellos que en su Hoja de Servicios y en el apartado “VALOR” llevan anotada la conceptuación de “HEROICO”.

Y siguiendo con la semblanza biográfica del teniente Joaquín Moore de Pedro, semblanza forzosamente breve pues breve fue su vida militar activa. El día 3 de Noviembre marcha con su Bandera al campamento de Uad-Lau, pernoctando en el Rincón de el Medik, reemprendiendo la marcha al alba del siguiente día pasando por Tetuán y vivaqueando en Beni Madam, llegando el día 6 a Uad Lau, donde queda de servicio de campaña. Y en esta situación, destacado en Uad Lau y ejerciendo el cargo de Ayudante de la 1ª Bandera finaliza el año.


Y llegamos ya al año 1921, último en la vida de Joaquín Moore de Pedro. El día 25 de Marzo marcha a Madrid en uso de un breve permiso por “asuntos propios”. El Diario ABC, en su edición del domingo 27 de Marzo de 1921, y en sus “Ecos de Sociedad” nos da cuenta de la llegada de Moore a la capital del Reino: “Procedente de Tetuán y en uso de licencia, ha llegado a Madrid Don Joaquín Moore de Pedro, Barón de Misena, Teniente Ayudante de la Primera Bandera del Tercio de Extranjeros”. El día 4 de Abril se reincorpora  a su destino en el destacamento de Uad Lau. Los días 18 y 19 de Abril asistió con la columna del Coronel Don Alberto Castro Girona a la ocupación de distintas posiciones de singular valor estratégico, regresando a Uad Lau  el día 25 del citado mes de Abril. El 24 de Junio marcha con su Bandera al Zoco el Arbaa, asistiendo los días 25, 27 y 29 del referido mes a la ocupación de Ait el Gab, Selach y Muñoz Crespo, respectivamente, sosteniendo intenso fuego con el enemigo. El día 1º de Julio salió para Ben Karrik, y el 2 para el Fondak de Ain Yedida en misiones de campaña. El día 6, y formando parte de la columna del Sr. Teniente Coronel Don Gregorio Benito Terraza ocupó las lomas inmediatas al Blocao de Crias, sosteniendo violento fuego con los rebeldes cabileños. Los días 11, 16 y 20 de Julio, encuadrada su Bandera en la columna del Excmo. Sr. General de Brigada Don Enrique Marzo Balaguer ( su Coronel Director de la Academia de Infantería el año de su ingreso) asiste a la toma de R´Kaija y Zoco el Jemis, así como a la rectificación de distintas posiciones. El 20 de Julio la Bandera regresa a su destacamento de Robba El Gozal.

 Forzosamente hemos de recordar aquí, con profundo sentimiento los hechos luctuosos, a la par que tristísimos, acaecidos en el devenir histórico de nuestra Patria. Días que llenaron de luto y desazón a millares de hogares españoles.  Durante los días 21, 22 y 23 de Julio de 1921, se produce el llamado “Desastre de Annual” y el consiguiente Derrumbamiento de la Comandancia General de Melilla, estando nuestra Plaza de Soberanía melillense a punto de ser tomada por las hordas de Abd El Krim, dadas las muy escasas fuerzas que en esos momentos la guarnecen. Una voz se alza con fuerza entre el Alto Mando militar ¡Hay que salvar a Melilla! Y como no podía ser de otra manera, entre las fuerzas que van a acudir a la salvación de Melilla, ocupan la vanguardia de honor :Los Regulares y el Tercio de Extranjeros. Sobre las dos de la madrugada del 22 de Julio ( nos dice el Comandante Franco) suena el teléfono de campaña en el campamento de Robba El Gozal (En la Circunscripción Occidental de nuestro antiguo Protectorado).El teniente coronel Millán ordena que una Bandera tiene que salir de inmediato para Tetuán y de allí a Ceuta. Algo muy grave debe estar pasando, piensa el Jefe, cuando nos imprimen la máxima urgencia en el desplazamiento. Le corresponde salir a la Primera Bandera, a cuyo frente se encuentra el Comandante Franco quien, como sabemos, tiene por Ayudante al Teniente Moore de Pedro. Sobre las cuatro de la madrugada se pone en marcha la bandera con muy pocos descansos y que a la salida del sol inclemente haría muy pesado el caminar. Hacen un alto junto a las márgenes de un pequeño río y se autoriza a los legionarios a darse un baño.  A eso de las tres de la tarde se reemprende la marcha para el Fondak, donde llegarían, ya con el cansancio reflejado en los rostros, sobre las once de la noche. La tropa vivaquea y a los pocos momentos duerme tendida en las cunetas. El Comandante Franco seguido de su fiel Ayudante Moore de Pedro, y sus capitanes, comentan en breve tertulia los sucesos que se deben estar desarrollando en Melilla, que requieren nuestra inmediata presencia en la Plaza. Pero hay que seguir, a las tres y media de la madrugada del 23 de Julio, suena insistente el teléfono de campaña, instando a reanudar la marcha. A los legionarios hay que irlos despertando uno por uno, tal es el estado de cansancio en que se encuentran. Reemprendida la macha, sobre las diez de la mañana desfilan nuestros legionarios por las calles de Tetuán. Allí les llega la fatal noticia de que en Melilla ha ocurrido un “Desastre” y que el general Silvestre se ha suicidado. No hay tiempo que perder, la Bandera del Comandante Franco embarca en un trenecito que enlaza Tetuán con Ceuta, que sobre las cuatro de la tarde los deja en la pequeña pero vistosa estación de ferrocarril ceutí de “Las Puertas del Campo”. Desfile hasta el puerto y antes del embarque en el “Ciudad de Cádiz”, les pasa revista el general Sanjurjo. Por fin llega para nuestros soldados el descanso necesario. Apenas en un día y medio, nos dice el Comandante Franco en su obra “Diario de Una Bandera”, los legionarios habían recorrido algo más de cien kilómetros. Magnífico ejemplo del cumplimiento de los Espíritus de “Marcha” y de “Sufrimiento y Dureza” del CREDO LEGIONARIO.

En Ceuta, toma el mando de las banderas legionarias ( la Segunda Bandera se incorpora a la expedición de socorro) el Teniente Coronel Don José Millán Terreros, Primer Jefe del Tercio de Extranjeros. Sobre las ocho de la tarde de ese 23 de Julio el “Ciudad de Cádiz” zarpa rumbo a Melilla. Durante la travesía se reciben varios radios del Alto Comisario que manda “Forzar la marcha todo lo posible” y pregunta ¿Cuándo llegaremos? El capitán del barco dice que vamos a toda marcha  y que las máquinas no se pueden forzar más. Al fin, sobre las dos y media de la tarde del día 24 de Julio, se rebasa el Cabo Tres Forcas, vigía y atalaya milenaria de la antigua Rusadir fenicia. Media hora más tarde arribamos a Melilla. Antes de desembarcar una motora se acerca al barco y sube a bordo un Oficial de Estado Mayor, y tras presentarse al general Sanjurjo, le transmite la orden del Alto Comisario, general Berenguer, para que el Teniente coronel Millán-Astray, se dirija en un breve discurso a la población para levantarle el ánimo, pues se encuentran con la moral muy quebrantada. Acto seguido el teniente coronel Millán, subido a la borda del barco saluda al pueblo de Melilla y en una vibrante alocución los tranquiliza. Les dice que ya están aquí Los Regulares y La Legión dispuestos a morir si preciso fuera en defensa de los melillenses, y que al frente de todas las tropas está el heroico general Sanjurjo que es la mejor y más segura garantía del éxito de la empresa. Las palabras del ilustre jefe, son acogidas por los melillenses con clamorosas ovaciones, los vivas se suceden y el pueblo se desborda en entusiasmo. Una vez desembarcados los legionarios, con la música a la cabeza, desfilan por las calles de la ciudad entre los vítores de la muchedumbre. Un ilustre cronista melillense, que presenció el desfile de las banderas legionarias, mezclado entre la multitud, en ese día 24 de Julio de 1921, nos ha dejado una breve y emocionada crónica que no me resisto en reproducir: “ Pasó primero la tronada de los tambores, las cornetas dibujando ringorrangos de oro en el aire, la bandera, el carnero de largos toisones; luego una riada impetuosa de banderines alzados al pasar ante la tribuna; soldados de rostros duros, feroces, que dan un grito seco como de descarga, y tuercen el cuello en el ¡Vista a la derecha! con garbo eléctrico de una gallardía insolente. Trajes pardos, cuellos abiertos, brazos tatuados, paso resuelto. La Legión pasa como un alud verdoso, y cuando acaban de pasar los legionarios me quedo unos minutos entontecido. ¿Qué ha sido esto? Tengo la sensación de que he visto pasar un huracán”.

Guarnecida la plaza de Melilla con las tropas enviadas desde la Península, así como las que han acudido en su auxilio desde la Circunscripción Occidental de nuestro antiguo Protectorado y reforzadas sus defensas, de inmediato el Mando dispuso la urgente organización de una Columna de socorro y de Reconquista del territorio perdido en esos días finales del mes Julio de 1921. La citada columna, cuya vanguardia va a ocupar el Tercio y los Regulares, estaría mandada por el Excmo. Sr. General de Brigada D. José Sanjurjo Sacanell.  No me es dado el reflejar aquí, dados los límites de este artículo y su glosa principal en la figura del heroico Teniente de Infantería Joaquín Moore de Pedro, que a los órdenes de su Comandante Don Francisco Franco, Jefe de la Primera Bandera del Tercio, sigue desempeñando las importantes funciones de Ayudante, el pormenorizar el itinerario heroico y glorioso de la citada Columna “Sanjurjo”.  El enemigo crecido por su triunfo y perfecto conocedor del terreno va a plantar cara con una energía desconocida a los valientes soldados del ejército español integrados en la citada columna. Pero ahí van, en la vanguardia los legionarios de Millán y Franco, los Regulares de González Tablas, así como otros distinguidos Batallones y Baterías de Artillería, con nuestra  valerosa y abnegada Caballería, que se acababa de cubrir de gloria, cargando hasta la extenuación en el cauce seco del Río Igán, que auxiliados por nuestra Artillería  y nuestros Ingenieros, junto a nuestros sufridos Cuerpos de Intendencia, Sanidad, Brigada Obrera y Topográfica, Compañía de Mar, etc. van a demostrar y hacer patente el más alto grado de heroísmo en esta campaña de Reconquista.



En los días finales del mes de Julio de 1921, la columna “Sanjurjo” se pone en marcha, a la vanguardia, como ya he dicho, la Primera bandera del Tercio de Extranjeros, con su fiel Ayudante el teniente Moore de Pedro, a quien ya la muerte, que siempre se lleva a los mejores, le tenía reservada cita, para tan solo unos meses más tarde en las lomas ásperas de Taxuda-1.  La lista de combates y acciones en las que interviene la citada bandera, nos la ha dejado plasmada en un libro pleno de heroísmo y amor patrio, su jefe el Comandante Franco en su “ Diario de una bandera”.   Y nombres tales como: Ait Aisa, Tiquel Manin, Sidi Amarán, El Atalayón, Sidi Hamed el Hach, el Blocao de Dar Hamed, donde un modesto Legionario de Primera, muerto el teniente Jefe del destacamento, el suboficial y el cabo, toma el mando y con sus quince legionarios de segunda, unidos en fraternal y eterno abrazo con sus hermanos  los 17 soldados de la Brigada Disciplinaria de Melilla, dan  muestras, en un supremo alarde de valor y patriotismo, de cómo se defiende una posición y de cómo se muere por España. Y no quisiera extenderme más, sin salirme del titular de este artículo. En todas estas acciones el teniente Moore de Pedro, en cumplimiento de su importante misión da inequívocas pruebas de un valor sereno y profundo. Sigue la Primera bandera cosechando lauros a costa de dejar sobre el terreno una gran parte de sus valientes legionarios. Y así de nuevo en Tizza, Casabona, Nador, Tahuima, Sebt y Atlaten nos dan cumplida prueba del alto grado de heroísmo de aquellos que un día acudieron al reclamo de unos carteles anunciadores para alistarse en un Cuerpo, llamado a ser grande por heroico, creado a imagen y semejanza de ese genio místico de la guerra, que fue el Teniente Coronel Millán-Astray. (Oficialmente, Millán aún no había adicionado a su primer apellido el “Astray” paterno, pero ya se le conocía con su apellido compuesto de Millán-Astray).

Y henos aquí ya, siquiera sea con la imaginación, en esa trágica mañana del 10 de Octubre de 1921, en la que en la acción de Taxuda-1, cae gravísimamente herido el teniente Moore de Pedro, falleciendo dos días más tarde.  Día glorioso, este 10 de Octubre, según nos dejó escrito el Comandante Franco, y nos confirmó la brillantísima  actuación de la Primera Bandera. Y como he reflejado al principio, la acción consistía en que mientas varias columnas desde la plaza (Melilla) van a intentar escalar el Gurugú, la columna “Sanjurjo” saliendo de Seganga debe cortar el paso al enemigo en Taxuda.

La papeleta que se le presenta a la Primera Bandera es de primer orden. Y en ella cumple un papel importante el  Barón de Misena, teniente Ayudante de la Bandera,  si bien a costa de su propia vida, entregada con generosidad a la Patria,  siguiendo los venerandos principios que le inculcaron en las aulas del imperial alcázar toledano.

De todos cuantos nos honramos en profesar la noble Carrera de las Armas, o bien nos hemos dedicado por afición al estudio de los Reglamentos y la “Doctrina para el Empleo Táctico de las Armas y Servicios” es sabido las importantes misiones que lleva implícitas el cargo de un Ayudante de Batallón ( en este caso de Bandera) en campaña. A las órdenes directas de su jefe de Bandera el Comandante Franco, el teniente Moore de Pedro, en la acción del 10 de Octubre de 1921, para la toma de “Taxuda-1”, se desplaza una y otra vez sorteando el fuego enemigo, para llevar a los escalones inferiores (Capitanes de Compañía y tenientes jefes de sección destacada) las órdenes e instrucciones de su Comandante. Órdenes, en su mayoría verbales, cuando no escritas a lápiz en esas entrañables libretillas de campaña que tan famosas se hicieron en la Campaña de Marruecos y en nuestra Guerra Civil. Y en cumplimiento de su misión, el teniente Moore de Pedro se desplaza sobre los riscos de Taxuda, expuesto al fuego enemigo, tanto de frente como de franco,  con la única misión de hacer llegar cuanto antes las órdenes de su jefe a sus órganos receptores. Y es entonces, cuando en cumplimiento de su esforzada misión, un certero disparo rifeño, le impactó de lleno en la cabeza, produciéndole heridas de tamaña gravedad, que en una larguísima agonía, entregaría su alma a Dios dos días más tarde ( el 12 de Octubre de 1921). Su jefe, el comandante Franco al verle llegar moribundo en la camilla, lo despide con emoción, en un párrafo de su obra ya citada “Diario de una Bandera”:   “En estos momentos cae con la cabeza atravesada mi fiel ayudante. El plomo enemigo le había herido mortalmente; desde la guerrilla dos soldados conducen su cuerpo inanimado, y con dolor veo separarse de mi lado para siempre al fiel y querido Barón de Misena”.

NOTAS

1.        Denomino a la acción del día 10 de Octubre de 1921, en que fue herido gravísimo (falleciendo dos días más tarde) el teniente JOAQUÍN MOORE DE PEDRO, como “TAXUDA-1”, pues poco tiempo después, y casi en los mismos escenarios, tuvo lugar la acción “TAXUDA-2”.
2.        El singular afecto que el Comandante Franco profesaba al Teniente Moore de Pedro, al margen de ser un brillantísimo oficial, y el profundo sentimiento que le produjo su muerte heroica en campaña,  pudiera ser por el hecho de ser ambos de “la misma quinta”, toda vez que los dos nacieron el año 1892: Moore el 29 de Octubre y Franco el 4 de Diciembre.
3.        Las tres Banderas Legionarias que formaron para el solemne acto de la Jura, el 21 de Octubre de 1920, en los aledaños del cauce seco del Río Tarajal , bajo el mando superior del TCOL. Jefe del Tercio Don José Millán Terreros, estaban mandadas respectivamente por los Comandantes : Don Francisco Franco Bahamonde (la 1ª), Don Fernando Cirujeda Gayoso (la 2ª) y Don José Candeira Sestelo ( la 3ª)
4.        La Bandera Nacional le sería entregada al TERCIO en Dar-Riffien, el día 5 de Octubre de 1927, en una solemne ceremonia presidida por los Reyes de España y siendo madrina de la Enseña S.M. La Reina Doña Victoria Eugenia.
5.        Acompañan al Alférez Don Máximo Sueta Nibacor, en esta primera nómina de Alféreces del Tercio procedentes de Legionarios de 2ª: Don Julián Patón Medina, Don Andrés Fuentes Jiménez, Don Carlos Tiede Zedem, Don Conrado Jimeno Castillo y Don Juan González Munné. Todos ellos ascendidos con antigüedad de 16 de Junio de 1924.
6.        El tributo de sangre pagado por La Legión en la acción de “TAXUDA-1”, el 10 de Octubre de 1921, se cifró en  25 muertos y 91 heridos. Entre los oficiales fallecidos se encontraban el Capitán Don Eduardo Covo  Gómez, y los tenientes Don Antonio Rodrigo Cifuentes y Don Joaquín Moore de Pedro (fallecería el día 12), y herido el teniente Perez Mercader.



miércoles, 25 de julio de 2018

LA MUERTE DEL TENIENTE CORONEL SANTIAGO GONZÁLEZ TABLAS Y GARCÍA HERREROS, JEFE DE REGULARES

Ayer miércoles, día 25 de Julio, se celebró la festividad del Apóstol Santiago, Santo Patrón de España; y una vez concluido dicho día queríamos rendir homenaje a un héroe patrio fallecido en acto de servicio y de nombre Santiago González-Tablas y García-Herreros.



Con la intención de aportar algo diferente a ya escrito, en las siguientes líneas recogeremos lo publicado en el diario ABC el día 14 de mayo de 1922 al conocerse la muerte de tan insigne militar. Queremos indicar que las fotografías no aparecían en el original del periódico, sólo el texto.

"FALLECIMIENTO DE GONZÁLEZ TABLAS"

"En los centros oficiales se dió al mediodía de ayer la noticia del fallecimiento del teniente coronel de las fuerzas Regulares indígenas de Ceuta, número 3, D. Santiago González Tablas, a consecuencia de las heridas que sufría.

Al tener noticia S.M. el Rey de la muerte del teniente coronel González Tablas llamó a un hermano suyo, que es comandante de Alabarderos, y le hizo presente su más sincero pésame por la irreparable desgracia.

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Tetuan 13. 4 tarde. (Por radiotelegrafía oficial). Ayer fue tomado Tazarut, formando las fuerzas de choque la columna de Serrano. A las diez de la mañana, en un momento durísimo de combate, el teniente coronel de Regulares de Ceuta, D. Santiago González Tablas, recibió un balazo en el vientre. Evacuado de la posición de Amán, operóle el Dr. Gómez Ulla, encontrándole destrozado el bazo y perforado el estómago. El herido no recobró el conocimiento, siendo inútiles cuantos esfuerzos se realizaron y falleciendo a las nueve de la mañana de hoy. El comisario superior ordenó el traslado urgente del cadáver al campamento general del Zoco El Jemis, para rendir al héroe de los Regulares los honores merecidos a tan incomparable historia militar.

A las doce en punto llegó al Zoco el cadáver, que fué recibido por las fuerzas del campamento, todos los jefes y oficiales y por los generales Berenguer, Manzano, Marzo y Correa. El momento fué de indescriptible emoción. Mientras caía una fuerte lluvia, el coronel jefe de Estado Mayor, Gómez Jordana, situándose a la derecha del cadáver, colocado en una camilla sobre dos mesas, leyó, con intensa emoción la siguiente orden general:

"Ejército de operaciones: Señores generales, jefes, oficiales y tropas: En la operación de ayer murió gloriosamente el teniente coronel, jefe del grupo de Regulares de Ceuta, D. Santiago González Tablas. Todos conocéis la brillante actuación de este jefe modelo, que en este territorio y en el de Melilla contribuyó poderosamente, con su brillantísimo y bizarro comportamiento, al éxito alcanzado.

España, el Ejército y cuantos con él hemos compartido la ardua labor que nos está confiada, le debemos admiración y gratitud. 

Yo, por mi parte, emocionadísimo en estos momentos por la pérdida del jefe insustituible y el amigo leal y entrañable, no encuentro palabras para hacer pública mi pena en toda la intensidad.

Pidamos todos a Dios por el que en estas horas se encuentra en lugar preferente, reservado a los que mueren luchando por la Patria. Reciban en estos momentos público homenaje de pésame y admiración los valientes de ese grupo de Regulares, leales siempre y bizarros siempre también, como su malogrado e inolvidable jefe que, a las órdenes de éste, supieron cumplir como buenos como seguirán haciéndolo siempre en todo momento.- Alto comisario, Berenguer."

Acto seguido, el alto comisario se adelantó, y poniéndose junto al cadáver, con voz velada por las lágrimas, dijo, poniendo la mano sobre su pecho:

- En el combate de ayer caíste gloriosamente cuando, una vez más, dabas ejemplo de alto espíritu militar, cumpliendo valerosamente frente al enemigo. España, el Ejército y los Regulares de Ceuta pierden a un jefe de incomparables dotes. En nombre del Rey, por vuestros altos merecimientos, os concedo la medallas militar, seguro de que se sentirá honrada eta insignia al verse sobre vuestro pecho, y la Orden enaltecida al contaros entre sus caballeros.

Acto seguido descubrió la cara del cadáver, depositando un beso sobre su frente, entre la indescriptible emoción y el llanto de los presentes.

Las fuerzas, comenzando por los Regulares de Ceuta, compuesta por los bravos moros que combaten  nuestro lado, desfilaron ante el cadáver a los acordes del pasodoble Los voluntarios. El sentimiento producido en el Ejército de operaciones por la muerte de González Tablas ha puesto la nota triste al contento general por el brillante éxito alcanzado ayer con la toma de Tazarut y con ello el vencimiento de la campaña.

El cadáver fué trasladado a Ceuta en un armón de Artillería.

Acompañábale, en representación del comisario superior, un ayudante de éste.

Los periodistas que siguen las operaciones, no pudiendo rendir otro tributo al heroico González Tablas, han pedido al comisario superior autorización para transmitir, por la radiotelegrafía oficial, a sus periódicos esta triste nueva, que seguramente ha de conmover a España entera.

(Firman este despacho todos los periodistas.)

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Todo en Santiago González Tablas era simpatía. Su figura, sus ademanes, su modestia. González Tablas era, ante todo y sobre todo, un caballero, militar disciplinado y enamorado de su carrera como nadie. Hablaba el árabe casi con absoluta perfección. Delgado, alto, joven y fuerte, contaba cuarenta y tres años de edad y era teniente coronel desde 1919.

Salió de la Academia en 1894, y pronto supo demostrar sus entusiasmos y honrar el glorioso uniforme del Arma de Infantería. Siendo comandante, marchó a Ceuta a mandar un tábor de Regulares indígenas. Allí ganó la cruz laureada de San Fernando en la brillante acción de Rauda. Ascendido por méritos de guerra a teniente coronel, nadie como él para mandar a los bravos Regulares indígenas, y desde entonces, al frente del grupo número 3, se fué cubriendo de laureles.

Dos amigos, los Tenientes Coroneles Millán Astray y González Tablas,
Jefes del Tercio y Regulares de Ceuta respectivamente
Compañero de Academia del bravo jefe del Tercio de  Voluntarios, y amigo de siempre de Millán Astray, juntos marcharon a Melilla cuando ocurrieron los tristes sucesos de Julio. Entonces era para González Tablas el momento más difícil de su carrera. Compuesto el grupo que mandaba de indígenas, casi todos ellos reclutados en las cabilas de Quebdana y de Frajana, entonces sublevadas, todo el mundo dudaba del comportamiento de los Regulares de Tablas. Todo el mundo menos él. Los indígenas le adoraban, y detrás de él fueron a pelear contra sus mismas cabilas, contra sus mismas familias. El día 8 de Septiembre, en el asalto a Casabona, González Tablas cayó gravemente herido, y entonces se vió el fanatismo que por él sentían sus soldados. Por la sala del hospital en que se hallaba asistido, desfilaron todos, indígenas y europeos. Todos entraban a besar las manos de su valeroso jefe.

La Duquesa de la Victoria y el Dr. Noguera atendiendo al
Teniente Coronel González Tablas de su herida en la acción de Casabona
 Repùesto de las graves heridas marchó a Ceuta a tomar otra vez el mando de sus Regulares, y ahora, cuando la campaña en aquella zona se puede considerar virtualmente y brillantemente terminada, el día último de lucha, cuando pocos momentos después hubiera podido disfrutar de la gloria que dignamente había ganado, en la toma de Tazarut cae mortalmente herido de tres balazos.

Con la muerte de González Tablas se malogra una de las figuras más brillantes de nuestro Ejército. Al caer González Tablas pierde España uno de sus más preclaros defensores; las fuerzas indígenas, un valiente jefe, y todos, a un patriota insigne y a un modelo de caballeros y de cristianos.

Descanse en paz el valeroso soldado a quien España debe gratitud imborrable.

LA NOTICIA EN PAMPLONA

Pamplona 13. 6 tarde. La noticia de la muerte del ilustre pamplonés el heroico teniente coronel Sr. González Tablas, ha causado aquí general sentimiento.

Infinidad de personas pertenecientes a todas las clases sociales han testimoniado su pésame a la hermana del pundonoroso jefe de las fuerzas Regulares de Ceuta, esposa del alcalde de esta ciudad.

MANIFESTACIONES DE PÉSAME

Sanlúcar 13. 11 noche. Por el domicilio de doña Concepción González Tablas, esposa del concejal de este Ayuntamiento don Tomás Barbadillo, han desfilado las autoridades y muchas y significadas personalidades, para testimoniar a dicha señora su más sentido pésame por la muerte de su hermano el heroico teniente coronel, jefe de los Regulares de Ceuta."

¡¡HONOR Y GLORIA A LOS QUE DIERON SU VIDA POR ESPAÑA!!

¡¡SANTIAGO Y CIERRA ESPAÑA!!

viernes, 4 de mayo de 2018

TENIENTE GENERAL D. RAFAEL DE ECHAGÜE Y BERMINGHAM, CONDE DEL SERRALLO, GRANDE DE ESPAÑA

Comenzamos el mes de mayo con otro insigne militar, el Teniente General D. Rafael de Echagüe y Bermingham, quien tras nacer en humilde cuna llegó a la alta jerarquía militar y nobiliaria, pues no en vano por sus méritos y servicios también consiguió el Título de Castilla de Conde del Serrallo, al que posteriormente se le confirió la Grandeza de España.


D. Rafael de Echagüe y Bermingham (c. 1880)
Nació en San Sebastián, el 13 de febrero de 1815, hijo de D. Joaquín Echagüe y Dª María Josefa Bermingham. Apenas había cumplido la edad de dieciocho años y recién comenzada la Guerra de los Siete Años o Primera Guerra Carlista (octubre de 1833), ingresó por gracia particular como Subteniente Abanderado, en el cuerpo de chapelgorris o francos de infantería, recibiendo el bautismo de fuego el 14 de noviembre en la acción de Hernani. El 31 de enero de 1834 pasó al Batallón de Voluntarios de Guipúzcoa, siguiendo la campaña en el Norte. Con esta unidad concurrió a las acciones de Gorriti, Oñate y Aránzazu, siendo herido en la pierna derecha. Tras tomar parte en los hechos de armas de Ormaiztegui (enero de 1835), fue ascendido a Teniente de Cuerpos Francos con fecha 21 de febrero. 

En mayo participó en la acción de las Alturas de Santa Bárbara de Hernani, donde fue gravemente herido. Acabó el año con su nombramiento como Subteniente de Infantería con grado de Teniente. Por ello, en enero de 1836 se incorporó al Regimiento de Infantería de San Fernando que también operaba en el Norte. Combatió con bravura en las acciones de Villarreal y Arlabán, durante el mismo mes de enero, y en varias acciones sobre Galarreta, Aramayona, Arlabán y Villafranca de Álava en mayo, consiguiendo que por su mérito y valor fuera condecorado con la Cruz de tercera clase de San Fernando

Ya en agosto, luchando en las alturas de Ulibarri y Gamboa fue herido nuevamente, en esta ocasión en la mandíbula. A continuación asistió al levantamiento del Segundo Sitio de Bilbao y cooperó a las operaciones del levantamiento del Tercer Sitio de la misma invicta villa. Por su mérito en la batalla de Luchana, en diciembre de 1836, fue promovido sobre el campo de batalla por el propio General Espartero al empleo de Teniente de Infantería. 

Al año siguiente, en el mes de mayo, concurrió también a las acciones de Oyarzun y al asalto y toma de Fuenterrabía; en julio obtuvo el grado de Capitán, por su bizarro y leal comportamiento con motivo de la sedición militar de Hernani. En octubre comenzó a prestar servicios de Estado Mayor,  aunque sin dejar de luchar en primera línea, pues durante este tiempo asistió a las operaciones sobre el río Oria, al reconocimiento y toma de Vera, en abril; a la sorpresa de Oyarzun, en junio; y en el monte de Santiago, en octubre, mereciendo por su heroicidad la Cruz de primera clase de la Orden de San Fernando



En febrero de 1838 es promovido al empleo de Capitán de Infantería, dejando su puesto de Estado Mayor dos días más tarde. Desde marzo pasó a servir en el Regimiento de Infantería de Luchana, y con esta unidad asiste al sitio y toma de Ramales, en marzo, y Guardamino, en mayo, donde resulta herido grave en la cabeza. Por su distinguido comportamiento fue agraciado en el campo de batalla con el grado de Comandante, que posteriormente y con arreglo a un Real Decreto de 1840 le sería conmutado por el grado de Teniente Coronel de Infantería (1). Tras el Convenio O Abrazo de Vergara, en agosto de 1839, que puso fin a la guerra en el Norte, siguió en campaña. 

En el mes de septiembre obtuvo otra Cruz de primera clase de la Orden de San Fernando, en conmutación del grado de Capitán que por duplicado se le había concedido. Destinado a Levante, donde aún el General Cabrera mantenía las banderas carlistas en alto, participó en la toma del castillo de Segura, en febrero de 1840, donde por su comportamiento mereció el empleo de Mayor del batallón. A continuación estará presente en las rendiciones de las plazas de Castellote, en marzo, y de Morella, en mayo. En junio fue destinado al Regimiento de Infantería de la Princesa, con el cual actuó en el sitio y rendición, el 4 de julio de 1840, de la fortaleza de Berga, última en la que ondeó la bandera carlista.

En octubre de 1840 se le concedió licencia ilimitada con derecho a paga completa, para así restablecerse de las siete heridas que recibió durante su participación en la guerra. Se reincorporó a su unidad en febrero de 1841, en julio pasó a la guarnición de la isla de Puerto Rico, con destino al Regimiento de Infantería de Iberia. Allí permaneció hasta abril de 1844. En dicho período de tiempo ascendió por antigüedad a Primer Comandante, en octubre de 1842. Allí sirvió como Ayudante de Campo del Capitán General, su suegro. Durante su destino en Puerto Rico contrajo matrimonio con Dª Mercedes Méndez de Vigo y Osorio, hija del entonces Capitán General de dicha isla, D. Santiago Méndez de Vigo y García de San Pedro.

Teniente General D. Santiago Méndez de Vigo

Regresó a la Península e inmediatamente sirvió como Ayudante de Campo del Capitán General de las Vascongadas, de diciembre de 1844 hasta marzo de 1846. Después de haber contribuido a sofocar la rebelión de Galicia en la acción de Cacheira y toma de Santiago en abril de 1846, fue condecorado con otra Cruz de primera clase de la Orden de San Fernando, al ser ésta la cuarta que recibía las conmutó por una de segunda clase -laureada - de la misma Orden. Ascendió al empleo de Teniente Coronel, en octubre de 1846, quedando de reemplazo en Madrid hasta su nombramiento como Ayudante de su suegro, Capitán General de Galicia, en abril de 1847. Hasta octubre ocupó dicho puesto y participó en la Campaña de Portugal, donde por sus méritos recibió el empleo de Coronel y la Cruz de Comendador de la Orden de Cristo de Portugal

Tras este destino quedó de nuevo en situación de reemplazo hasta septiembre de 1848, cuando recibió el mando del Regimiento de Infantería del Príncipe, que actuaba en Cataluña contra los carlistas. Desde enero de 1849 se dedicó a perseguir y capturar a las fuerzas carlistas y republicanas de Cataluña, tomando parte en la sorpresa de la fortaleza de Berga. Por sus acciones en este tiempo, obtuvo el empleo de Brigadier de Infantería con antigüedad del mes de abril; y en junio recibió la Cruz de Comendador de la Orden de Isabel la Católica

Permaneció en Cataluña hasta agosto de 1853, recibiendo durante este período la Cruz de tercera clase de la Orden de San Fernando, por su distinción en las acciones de Vidrá y San Quirce de Besora, año 1851; Comendador de número de la Orden de Isabel la Católica, en 1852; la Cruz de San Hermenegildo también en 1852, con antigüedad de 16 de noviembre de 1850; y el nombramiento de Comendador de la Orden de Carlos III, en marzo de 1852 (2).

Por antigüedad, en agosto de 1854 obtuvo la faja de Mariscal de Campo (3) después del levantamiento militar en el Campo de Guardias y de la acción de Vicálvaro. El mismo año de 1854 fue elegido Diputado a Cortes representando al distrito de Huelva, y en 1858 por Córdoba. En junio de 1855 fue nombrado Capitán General de Granada (4), posteriormente ocupó el mismo cargo en las Vascongadas (5), siéndole tributado el 7 de marzo de 1856 a su entrada en San Sebastián, su ciudad natal, un caluroso recibimiento, con los honores de ordenanza establecidos toda vez que era la primera vez que entraba en la plaza donde ejercería el mando; y ya en la Capitanía General de Valencia, le fue concedida en agosto de 1856 la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden de Carlos III (6). En este último mes le fue conferido el mando de la Capitanía General de Castilla la Nueva (7). Participó como invitado a los desposorios celebrados en Madrid entre la Infanta Dª. Amalia de Borbón, prima de la Reina Dª. Isabel II, y el Príncipe D. Adalberto de Baviera. Poco después, en octubre, dimitió de su puesto por motivos de salud.

En julio de 1858 se le encomendó el mando de la Capitanía General de Valencia (8). Declarada la guerra a Marruecos, en noviembre de 1859 se le confiere el mando del Primer Cuerpo del Ejército Expedicionario de África, siendo los primeros en pisar tierra tras su salida desde Algeciras el día 18 de dicho mes. Dirigiendo a sus soldados una arenga que terminaba así: "Soldados, ¡al África y Viva la Reina, Viva España!". El día 20 sostienen el primer combate que termina con la conquista de las alturas del Serrallo, a unos cuatro kilómetro de Ceuta, en cuyo derruido alcázar se enarboló y sostuvo el pabellón español a pesar del furioso ataque de los marroquíes, siendo especialmente encarnizada la lucha en el reducto llamado de Isabel II.


El notable escritor D. Pedro Antonio de Alarcón, que participó en dicha contienda, y reflejó sus vivencias en su famoso Diario de un testigo de la guerra de África, dejo escrito esto: “¡No sé como Echagüe no cayó en poder de los moros! ¡No se sabe cómo no lo mataron! La descarga de la que resultaron herido él y muerto su caballo se la hicieron a quemarropa. Los moros estaban encima; sus alaridos feroces atronaban los oídos. La herida del general fue en el índice de la mano derecha, y se le cayó la espada; uno de los ayudantes la cogió y se la entregó enfrente de los enemigos. A cuatro pasos de distancia hallábanse éstos, entretenidos en cortar la cincha del caballo para recoger la hermosa silla de que se había desmontado Echagüe, cuando llegaron refuerzos y se rechazó a aquellas fieras.”

Ascendió al empleo de Teniente General, y permaneció en el campamento del Serrallo hasta la célebre batalla de Tetuán, en la que no participa pues estaba encargado de proteger la ciudad de Ceuta. Posteriormente participó notablemente en la definitiva batalla de Wad-Ras, en marzo de 1860, donde lideró el centro de la fuerza española, estando siempre en primera línea y tomando a la bayoneta dos posiciones claves del enemigo.


Concluida la guerra volvió a encargarse de la Capitanía General de Valencia, donde desembarcó proveniente de África el 26 de abril, siendo recibido con salvas de cañón y ovaciones del pueblo que abarrotaba las calles, a pesar de la incesante lluvia. Posteriormente y por suscripción le sería regalada una espada en reconocimiento a sus señalados servicios en la campaña de África.

En junio de 1860 fue nombrado Capitán General de Puerto Rico (9), adonde llegó en el mes de septiembre. Permaneció en la isla hasta febrero de 1862, cuando fue nombrado Capitán General de las islas Filipinas (10). En el mes de abril llegó a Madrid con intención de partir para su nuevo destino en mayo, recibiendo en estas fecha la Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo. El 3 de junio un devastador terremoto afectó a la ciudad de Manila e islas colindantes, su responsabilidad como máxima autoridad le ponía ante un nuevo y muy distinto reto a los que hubiera vivido anteriormente. En noviembre de 1863 fue nombrado Senador del Reino por decreto de S.M. la Reina Dª. Isabel II (11). En diciembre de 1864 le fue admitida la renuncia por su mal estado de salud, seguro que pesó en su ánimo el repentino fallecimiento de su esposa el mes anterior a su solicitud.

Regresó a la Península, y en junio de 1865 fue designado para ocupar la Capitanía General de Cataluña (12), poco después, en octubre fue nombrado Ingeniero General del Ejército (Director General de Ingenieros) (13). En octubre de 1868, tras el derrocamiento de la Reina, fue nombrado por el General Serrano como nuevo Capitán General de las islas Baleares (14), regresando al poco tiempo a su anterior mando.

En junio de 1872, el nuevo Rey D. Amadeo I le nombró General en Jefe del Ejército del Norte (15) para enfrentarse a los carlistas, pero renunció a los pocos días sin llegar a tomar posesión del mando. Desde enero hasta su cese en mayo de 1874, ocupó el puesto de Director General de Artillería (16); durante este tiempo y posteriormente participó en la campaña del Norte contra los carlistas, donde tomó parte al frente de su división en los combates de Otáñez, Las Muñecas y Galdames, hasta el levantamiento del sitio de Bilbao. En junio del mismo año participó en la batalla de Monte Muro o Abárzuza, donde debido a la muerte del General Marqués del Duero tuvo que reemplazarlo en el mando y dirigir la retirada, cosa que consiguió hábilmente.


En septiembre de 1874 retomó el puesto de Director General de Artillería, y en el año siguiente, ya restaurada la monarquía y como General en Jefe del Ejército del Centro entre febrero y mayo (17), concurrió con S.M. el Rey D. Alfonso XII a las últimas operaciones de la guerra y al restablecimiento de la anhelada paz.

El Rey D. Amadeo I, en marzo de 1871, le hizo merced del título de Castilla de Conde del Serrallo, y D. Alfonso XII en premio a su extraordinaria distinción combatiendo a los carlistas le concedió la Grandeza de España unida a su título (18).

Uniformado como Comandante General de Alabarderos
Como culmen a su carrera militar, en enero de 1877 obtuvo el nombramiento de Comandante General del Real Cuerpo de Guardias Alabarderos (19); en dicho puesto participó en los desposorios de D. Alfonso XII con la Infanta Dª Mercedes de Orleans, en enero de 1878, y con la Archiduquesa María Cristina de Habsburgo, en noviembre de 1879. También estuvo en el acto de presentación de S.M. el Rey D. Alfonso XIII, así como sus hermanas las Infantas Mercedes y Teresa. En un plano más triste, tuvo que participar en los funerales por S.M. el Rey D. Alfonso XII. Este mando tan ligado a la Familia Real lo tuvo que dejar en febrero de 1887, cuando los achaques de la edad le impedían cumplir satisfactoriamente dicho desempeño (20).



Falleció en Madrid el día 23 de noviembre y sus restos mortales fueron trasladados a su ciudad natal, donde recibió cristiana sepultura. Además de las condecoraciones anteriormente detalladas, también poseía la Grandes Cruz de Isabel la Católica, y otras extranjeras, así como las medallas de África, Alfonso XII y sitio de Bilbao.

El general Echagüe era para sus coetáneos modelo de militares bizarros y de caballeros, y su muerte ha produjo honda pena en las personas que tenían el honor de tratarle y conocían sus bellas cualidades de afabilidad y exquisita cortesanía, y la nobleza y lealtad de su carácter.

Su matrimonio le hizo emparentar con los Grandes de España, tiempo antes de su propio acceso por méritos personales a tal dignidad. Su cuñado fue el Conde de Santa Cruz de los Manueles, Grande de España; además, su esposa era prima del poderoso y conocido Duque de Sesto, D. José Osorio y Silva, íntimo amigo y fiel servidor de D. Alfonso XII. De sus hijos, destacar al Teniente General D. Ramón de Echagüe y Méndez de Vigo, y a Dª. Belén de Echagüe y Méndez de Vigo, Dama de la Orden de la Reina María Luisa y esposa del Duque del Infantado y Grande de España D. Andrés Avelino de Arteaga y Silva.


(1) REAL DECRETO DE DISOLUCIÓN DE LOS CUERPOS FRANCOS
(2) REAL DECRETO COMENDADOR DE LA ORDEN DE CARLOS III
(3) hREAL DECRETO ASCENSO A MARISCAL DE CAMPO
(4) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE GRANADA
(5) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL PROVINCIAS VASCONGADAS
(6) REAL DECRETO CONCESIÓN GRAN CRUZ ORDEN DE CARLOS III
(7) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE CASTILLA LA NUEVA
(8) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE VALENCIA
(9) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE PUERTO RICO
(10) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE FILIPINAS
(11) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO SENADOR DEL REINO
(12) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE CATALUÑA
(13) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO INGENIERO GENERAL DEL EJÉRCITO
(14) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE BALEARES
(15) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO GENERAL JEFE DEL EJÉRCITO DEL NORTE
(16) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO DIRECTOR GENERAL DE ARTILLERÍA
(17) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO GENERAL EN JEFE EJÉRCITO DEL CENTRO
(18) REAL DECRETO CONCESIÓN GRANDEZA DE ESPAÑA AL TÍTULO DE CONDE DEL SERRALLO
(19) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO COMANDANTE GENERAL DE ALABARDEROS
(20) REAL DECRETO CESE COMO COMANDANTE GENERAL DE ALABARDEROS

viernes, 27 de abril de 2018

EL ESCUADRÓN DE LA ESCOLTA REAL DE ALFONSO XIII, NOBLES AL SERVICIO DEL REY (AÑO 1914)

Este artículo va a estar dedicado a una singular unidad militar de nuestro Ejército, se trata del ESCUADRÓN DE ESCOLTA REAL, que con "objeto de darle escolta fuera del Palacio Real" fue creado por orden de S.M. el Rey D. Alfonso XII en abril de 1875 (1). Seguro que en esta decisión del Soberano pesó su experiencia británica durante su formación en el Real Colegio Militar de Sandhurst (2). Allí, en el forzado exilio, vió a la todopoderosa Reina Victoria siempre acompañada de sus Life Guards, el regimiento de caballería británico encargado de proteger a la Reina y la Familia Real británica, unidad donde servía la flor y nata de la nobleza de aquel país.



Este escuadrón de caballería es una de las dos únicas unidades con carácter de Guardia Real durante los reinados de Alfonso XII y Alfonso XIII, siendo la otra el Real Cuerpo de Guardias Alabarderos.

Grabado de la Escolta Real de 1879
Por el servicio al que estaba destinado, el proteger al Rey y la Familia Real, y el trato tan cercano con ellos, hizo que los nobles y sus hijos se decidieran a servir en esta unidad, recuperando la dedicación militar de este estamento en defensa de su Rey y por extensión de su patria. Entre las misiones que se realizaban, además de dar escolta y protección a los Monarcas y su Familia, también se encargaban de la protección de los mandatarios, representantes  o Soberanos del resto de naciones que visitaban España; también debían acompañar a los embajadores de dichos países en ceremonias como la presentación de las cartas credenciales al Monarca.

La plantilla de Jefes y Oficiales de este escuadrón según el Anuario Militar de España del año 1914, servirá como ejemplo de esa vinculación de la nobleza con la unidad.

Infante D. Fernando de Baviera
Teniente Coronel de la Escolta Real

CORONEL:
- Ilmo. Sr. D. Arturo Serrano y Uzqueta, Vizconde de Uzqueta (primer poseedor de este título, concedido por el Rey D. Alfonso XIII, en octubre de 1906) (3)
TENIENTES CORONELES:
- D. Gerardo de Alvear y de la Pedraja, llegaría a mandar la unidad siendo Coronel.
- Srmo. Sr. D. Fernando Mª de Baviera y Borbón, Infante de España (en comisión de servicio). Nieto de la Reina Isabel II, casado con la Infanta Dª María Teresa, hermana del Rey D. Alfonso XIII.
COMANDANTES:
- D. Ángel García Benítez
- Ilmo. Sr. D. Ramón Fernández de Córdoba y Zarco del Valle, Marqués de Zarco del Valle e hijo del Marqués de Mendigorría.
CAPITANES:
- D. Gonzalo Fernández de Córdoba y Quesada, Conde de Gondomar
- D. Felipe Gómez-Acebo y  de la Torre, sería el último Coronel en mandar al Escuadrón antes su disolución con el advenimiento de la Segunda República.
- Excmo. Sr. D. Carlos Nieulant y Erro, hijo y heredero de un antiguo Coronel de la unidad, D. Juan Nieulant y VillanuevaMarqués de Sotomayor, Grande de España
- D. Joaquín Fernández de Córdoba y Quesada (en comisión de servicio), hijo del Conde de Gondomar y hermano del otro capitán de iguales apellidos. Casado con Dª Mercedes de Ziburu y del Collado, hija de los Marqueses de Revilla de la Cañada, título nobiliario que recayó en el hijo de ambos.
PRIMEROS TENIENTES:
- D. Celedonio Febrel y Contreras, casado con Dª. María de la Esperanza Aguilera y Pérez de Herrasti, Condesa de Peñalva, e hija del Marqués de Flores-Dávila.
- D. Cristóbal Pérez del Pulgar y Ramírez de Arellano, Marqués de Albaicín (primer poseedor de este título, concedido por el Rey D. Alfonso XIII, en mayo de 1911) (4)
- D. José Chacón y Ciudad
- D. Mariano Miláns del Bosch y del Pino, hijo del Teniente General D. Joaquín Milans del Bosch y Carrió, militar muy unido al Rey Alfonso XIII, ocuparía la Comandancia General del Real Cuerpo de Guardias Alabarderos. Nieto, bisnieto, hermano, tío, sobrino y primo de Generales, Jefes y Oficiales.
- D. José Marchesi y Butler, hijo del General de Brigada D. Luis Marchesi y Butler, y nieto del Laureado Teniente General D. José María Marchesi  Oleaga. Todos sirvieron en el Arma de Caballería.
- D. Tomás de Liniers y Muguiro, hijo del Conde de Liniers, hermano del Coronel D. Juan José de Liniers, uno de los primeros oficiales de La Legión. Descendiente de D. Santiago de Liniers, Conde de Buenos Aires, y defensor de dicha ciudad de la invasión inglesa.
- D. Manuel de Oruña y Reynoso, Marqués del Castillo de Jara desde la rehabilitación del título en 1916.
- D. Antonio Abellán y Calvet, hijo y heredero del Marqués de Almanzora.
- D. Alfonso Barón y Torres, sobrino del Marqués de San Miguel de Grox
- D. José María Ligués y Aranguren (en comisión de servicio), nieto del Marqués de Orellana y Conde de Monterrón.

Como se puede apreciar, del total de diecinueve oficiales, divididos en cinco oficiales superiores (coronel, tenientes coroneles y comandantes) y catorce oficiales (capitanes y tenientes), había cinco con título nobiliario en su posesión, dos herederos del título paterno, un futuro marqués - año 1916 - pendiente de rehabilitar su título, un consorte, cuatro hijos o nietos de Titulos del Reino, y sólo seis miembros de la unidad sin vinculación nobiliaria.

De entre estos trece oficiales nobles, destacar la figura del Infante D. Fernando de Baviera, quien era miembro de la Familia Real por nacimiento, hijo de una Infanta de España hermana de D. Alfonso XII, Dª Paz de Borbón, quien se convirtió en cuñado del Rey D. Alfonso XIII al contraer matrimonio con la Infanta Dª María Teresa en el año 1906.

Así que nos encontramos con una unidad eminentemente formada por militares profesionales con título nobiliario o de familia noble, además de un miembro de la Familia Real con título de Infante de España y tratamiento de Alteza Real.

Sin duda alguna, se puede considerar por tanto una Guardia Real de nobles al servicio de la Monarquía.

JAIME SAMANIEGO Y MARTÍNEZ-FORTÚN, PRIMER CABALLERO LAUREADO DE LAS FUERZAS REGULARES

Antes de finalizar el año 2018, no hay que dejar pasar el recuerdo a D. Jaime Samaniego y Martínez-Fortún, Teniente de Caballería destinado...