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sábado, 22 de diciembre de 2018

JAIME SAMANIEGO Y MARTÍNEZ-FORTÚN, PRIMER CABALLERO LAUREADO DE LAS FUERZAS REGULARES

Antes de finalizar el año 2018, no hay que dejar pasar el recuerdo a D. Jaime Samaniego y Martínez-Fortún, Teniente de Caballería destinado en las Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla, primer Caballero Laureado de dicho glorioso cuerpo.



El 15 de mayo de 1912, el Teniente Samaniego, al frente de una sección del Tercer Escuadrón de la unidad anteriormente citada, luchó heroicamente en el combate librado para conseguir ocupar el poblado de Haddu Al-lal Kaddur, situado al suroeste de Melilla. Desde que se inició la acción se condujo con gran energía y decisión, cargando con gran valor contra el enemigo que le recibió con fuego de fusilería. Tras ser herido gravemente en el pecho, continuó dando pruebas de sereno valor cargando nuevamente al frente de su unidad contra los harkeños rebeldes, hasta que una segunda herida, en el corazón, acabó con su vida. En este combate también perdió la vida el cabecilla rebelde El Mizzian, consiguiéndose el final de la revuelta.

El Teniente Samaniego fue ascendido póstumamente a Capitán por méritos de guerra así como condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando, la más preciada distinción a la que aspira todo militar español. Fue el primero de los Regulares en recibirla y un claro ejemplo de ese lema que llevan con orgullo "Fiel Regular hasta morir".

D. Jaime Samaniego y Martínez-Fortún había nacido en Valladolid un caluroso 29 de agosto de 1883, hijo del Barón de Camporredondo, D. Antero Samaniego y Frías, y de Dª. María de los Ángeles Martínez-Fortún y Martínez- Talavera, hija del Mariscal de Campo carlista D. León Martínez-Fortún y Erlés.



En su ciudad natal cursó el bachillerato con los Padres Jesuitas del Colegio de San José hasta su ingreso en la Academia de Caballería en septiembre de 1903, donde consiguió el empleo de Segundo Teniente en julio de 1906 cuando fue destinado al Regimiento de Cazadores Villarrobledo, 23º de Caballería, de guarnición en Badajoz.

A principios del año siguiente fue trasladado al Regimiento de Lanceros del Príncipe, 3º de Caballería, de guarnición en Alcalá de Henares. En agosto pasó en comisión de servicio al Depósito de Cría y Doma, en Córdoba, donde llevó a cabo prácticas de ganado y agricultura, regresando a su Regimiento una vez concluidas.

Ascendió por antigüedad al empleo de Primer Teniente en julio de 1909, y siendo destinado a una nueva unidad en septiembre, el Regimiento de Húsares de Pavía, acantonado en Aranjuez, y donde permanecería hasta su incorporación al posteriormente laureado Regimiento de Cazadores Alcántara, que prestaba servicio en Melilla. Este último traslado se produjo a instancias de su solicitud por servir en la campaña africana.

Al mes de servir en su nuevo destino marroquí, el Teniente Coronel de Caballería D. Dámaso Berenguer, primer jefe y organizador del Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla desde su creación en junio de 1911, lo requirió para esa novedosa fuerza de choque del Ejército Español en Marruecos. Se incorporó inmediatamente al Tercer Escuadrón, nueva unidad que necesitaba de la instrucción necesaria para ponerse a la altura del resto de los Regulares. Con sus hombres sirvió en la Campaña del Kert hasta hallar gloriosa y heroica muerte en el cumplimiento del deber.

Sus restos mortales descansan en el Panteón de Héroes del Cementerio de la Purísima Concepción, de la española ciudad africana de Melilla.

Bibliografía:
Real Academia de la Historia
Archivo General Militar de Segovia





miércoles, 25 de julio de 2018

LA MUERTE DEL TENIENTE CORONEL SANTIAGO GONZÁLEZ TABLAS Y GARCÍA HERREROS, JEFE DE REGULARES

Ayer miércoles, día 25 de Julio, se celebró la festividad del Apóstol Santiago, Santo Patrón de España; y una vez concluido dicho día queríamos rendir homenaje a un héroe patrio fallecido en acto de servicio y de nombre Santiago González-Tablas y García-Herreros.



Con la intención de aportar algo diferente a ya escrito, en las siguientes líneas recogeremos lo publicado en el diario ABC el día 14 de mayo de 1922 al conocerse la muerte de tan insigne militar. Queremos indicar que las fotografías no aparecían en el original del periódico, sólo el texto.

"FALLECIMIENTO DE GONZÁLEZ TABLAS"

"En los centros oficiales se dió al mediodía de ayer la noticia del fallecimiento del teniente coronel de las fuerzas Regulares indígenas de Ceuta, número 3, D. Santiago González Tablas, a consecuencia de las heridas que sufría.

Al tener noticia S.M. el Rey de la muerte del teniente coronel González Tablas llamó a un hermano suyo, que es comandante de Alabarderos, y le hizo presente su más sincero pésame por la irreparable desgracia.

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Tetuan 13. 4 tarde. (Por radiotelegrafía oficial). Ayer fue tomado Tazarut, formando las fuerzas de choque la columna de Serrano. A las diez de la mañana, en un momento durísimo de combate, el teniente coronel de Regulares de Ceuta, D. Santiago González Tablas, recibió un balazo en el vientre. Evacuado de la posición de Amán, operóle el Dr. Gómez Ulla, encontrándole destrozado el bazo y perforado el estómago. El herido no recobró el conocimiento, siendo inútiles cuantos esfuerzos se realizaron y falleciendo a las nueve de la mañana de hoy. El comisario superior ordenó el traslado urgente del cadáver al campamento general del Zoco El Jemis, para rendir al héroe de los Regulares los honores merecidos a tan incomparable historia militar.

A las doce en punto llegó al Zoco el cadáver, que fué recibido por las fuerzas del campamento, todos los jefes y oficiales y por los generales Berenguer, Manzano, Marzo y Correa. El momento fué de indescriptible emoción. Mientras caía una fuerte lluvia, el coronel jefe de Estado Mayor, Gómez Jordana, situándose a la derecha del cadáver, colocado en una camilla sobre dos mesas, leyó, con intensa emoción la siguiente orden general:

"Ejército de operaciones: Señores generales, jefes, oficiales y tropas: En la operación de ayer murió gloriosamente el teniente coronel, jefe del grupo de Regulares de Ceuta, D. Santiago González Tablas. Todos conocéis la brillante actuación de este jefe modelo, que en este territorio y en el de Melilla contribuyó poderosamente, con su brillantísimo y bizarro comportamiento, al éxito alcanzado.

España, el Ejército y cuantos con él hemos compartido la ardua labor que nos está confiada, le debemos admiración y gratitud. 

Yo, por mi parte, emocionadísimo en estos momentos por la pérdida del jefe insustituible y el amigo leal y entrañable, no encuentro palabras para hacer pública mi pena en toda la intensidad.

Pidamos todos a Dios por el que en estas horas se encuentra en lugar preferente, reservado a los que mueren luchando por la Patria. Reciban en estos momentos público homenaje de pésame y admiración los valientes de ese grupo de Regulares, leales siempre y bizarros siempre también, como su malogrado e inolvidable jefe que, a las órdenes de éste, supieron cumplir como buenos como seguirán haciéndolo siempre en todo momento.- Alto comisario, Berenguer."

Acto seguido, el alto comisario se adelantó, y poniéndose junto al cadáver, con voz velada por las lágrimas, dijo, poniendo la mano sobre su pecho:

- En el combate de ayer caíste gloriosamente cuando, una vez más, dabas ejemplo de alto espíritu militar, cumpliendo valerosamente frente al enemigo. España, el Ejército y los Regulares de Ceuta pierden a un jefe de incomparables dotes. En nombre del Rey, por vuestros altos merecimientos, os concedo la medallas militar, seguro de que se sentirá honrada eta insignia al verse sobre vuestro pecho, y la Orden enaltecida al contaros entre sus caballeros.

Acto seguido descubrió la cara del cadáver, depositando un beso sobre su frente, entre la indescriptible emoción y el llanto de los presentes.

Las fuerzas, comenzando por los Regulares de Ceuta, compuesta por los bravos moros que combaten  nuestro lado, desfilaron ante el cadáver a los acordes del pasodoble Los voluntarios. El sentimiento producido en el Ejército de operaciones por la muerte de González Tablas ha puesto la nota triste al contento general por el brillante éxito alcanzado ayer con la toma de Tazarut y con ello el vencimiento de la campaña.

El cadáver fué trasladado a Ceuta en un armón de Artillería.

Acompañábale, en representación del comisario superior, un ayudante de éste.

Los periodistas que siguen las operaciones, no pudiendo rendir otro tributo al heroico González Tablas, han pedido al comisario superior autorización para transmitir, por la radiotelegrafía oficial, a sus periódicos esta triste nueva, que seguramente ha de conmover a España entera.

(Firman este despacho todos los periodistas.)

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Todo en Santiago González Tablas era simpatía. Su figura, sus ademanes, su modestia. González Tablas era, ante todo y sobre todo, un caballero, militar disciplinado y enamorado de su carrera como nadie. Hablaba el árabe casi con absoluta perfección. Delgado, alto, joven y fuerte, contaba cuarenta y tres años de edad y era teniente coronel desde 1919.

Salió de la Academia en 1894, y pronto supo demostrar sus entusiasmos y honrar el glorioso uniforme del Arma de Infantería. Siendo comandante, marchó a Ceuta a mandar un tábor de Regulares indígenas. Allí ganó la cruz laureada de San Fernando en la brillante acción de Rauda. Ascendido por méritos de guerra a teniente coronel, nadie como él para mandar a los bravos Regulares indígenas, y desde entonces, al frente del grupo número 3, se fué cubriendo de laureles.

Dos amigos, los Tenientes Coroneles Millán Astray y González Tablas,
Jefes del Tercio y Regulares de Ceuta respectivamente
Compañero de Academia del bravo jefe del Tercio de  Voluntarios, y amigo de siempre de Millán Astray, juntos marcharon a Melilla cuando ocurrieron los tristes sucesos de Julio. Entonces era para González Tablas el momento más difícil de su carrera. Compuesto el grupo que mandaba de indígenas, casi todos ellos reclutados en las cabilas de Quebdana y de Frajana, entonces sublevadas, todo el mundo dudaba del comportamiento de los Regulares de Tablas. Todo el mundo menos él. Los indígenas le adoraban, y detrás de él fueron a pelear contra sus mismas cabilas, contra sus mismas familias. El día 8 de Septiembre, en el asalto a Casabona, González Tablas cayó gravemente herido, y entonces se vió el fanatismo que por él sentían sus soldados. Por la sala del hospital en que se hallaba asistido, desfilaron todos, indígenas y europeos. Todos entraban a besar las manos de su valeroso jefe.

La Duquesa de la Victoria y el Dr. Noguera atendiendo al
Teniente Coronel González Tablas de su herida en la acción de Casabona
 Repùesto de las graves heridas marchó a Ceuta a tomar otra vez el mando de sus Regulares, y ahora, cuando la campaña en aquella zona se puede considerar virtualmente y brillantemente terminada, el día último de lucha, cuando pocos momentos después hubiera podido disfrutar de la gloria que dignamente había ganado, en la toma de Tazarut cae mortalmente herido de tres balazos.

Con la muerte de González Tablas se malogra una de las figuras más brillantes de nuestro Ejército. Al caer González Tablas pierde España uno de sus más preclaros defensores; las fuerzas indígenas, un valiente jefe, y todos, a un patriota insigne y a un modelo de caballeros y de cristianos.

Descanse en paz el valeroso soldado a quien España debe gratitud imborrable.

LA NOTICIA EN PAMPLONA

Pamplona 13. 6 tarde. La noticia de la muerte del ilustre pamplonés el heroico teniente coronel Sr. González Tablas, ha causado aquí general sentimiento.

Infinidad de personas pertenecientes a todas las clases sociales han testimoniado su pésame a la hermana del pundonoroso jefe de las fuerzas Regulares de Ceuta, esposa del alcalde de esta ciudad.

MANIFESTACIONES DE PÉSAME

Sanlúcar 13. 11 noche. Por el domicilio de doña Concepción González Tablas, esposa del concejal de este Ayuntamiento don Tomás Barbadillo, han desfilado las autoridades y muchas y significadas personalidades, para testimoniar a dicha señora su más sentido pésame por la muerte de su hermano el heroico teniente coronel, jefe de los Regulares de Ceuta."

¡¡HONOR Y GLORIA A LOS QUE DIERON SU VIDA POR ESPAÑA!!

¡¡SANTIAGO Y CIERRA ESPAÑA!!

sábado, 21 de julio de 2018

EL MAYOR HÉROE DE LA LEGIÓN, CAPITÁN PABLO ARREDONDO ACUÑA

La Legión Española, fundada como Tercio de Extranjeros en el año 1920 ha sido desde ese momento la unidad más laureada del Ejército Español, habiéndose hecho acreedora de siete Corbatas Laureadas de la Real y Militar Orden de San Fernando y de veintidós Corbatas de la Medalla Militar, las más importantes condecoraciones que se conceden como premio al valor heroico y/o muy distinguido demostrado por los receptores. Además, a sus oficiales, suboficiales y caballeros legionarios se les han concedido veintidós Cruces Laureadas de San Fernando y doscientas once Medallas Militares Individuales.

Capitán D. Pablo Arredondo Acuña con su primera
Cruz Laureada de San Fernando en el pecho

D. Pablo Arredondo Acuña, en su carrera militar se hizo acreedor de dos Cruces Laureadas de San Fernando - hecho sólo alcanzado en su época por otros cuatro militares - además de una Medalla Militar Individual y un ascenso póstumo a Comandante por méritos de guerra. En su hoja de servicios se recogen su participación en más de cincuenta acciones de combate y diez heridas de guerra. En las siguientes líneas vamos a conocer su vida.

Nació nuestro héroe en la histórica ciudad jiennense de Baeza el 8 de enero de 1890, en el seno de una familia de amplia tradición militar, originaria de Torreperogil que se estableció en Baeza en 1887 al casar su padre, el Teniente Coronel de Infantería D. Pablo Arredondo y Muñoz-Cobo con Dª. Rosario de Acuña y Martínez de Pinillos, hija de D. Cristóbal de Acuña Solís, alcalde de la ciudad.

Según pleito de hidalguía conservado en la Real Chancillería de Granada, sus raíces castrenses se remontaban hasta D. Lope García de Arredondo, quien tomó parte en la conquista de Baza junto a los Reyes Católicos. Militar fueron su bisabuelo, que sirvió en el Regimiento de Dragones de la Reina, sus tíos, su padre e incluso sus cinco hermanos, todos estos últimos muertos cumpliendo su deber militar. Hoy día, el apellido Arredondo sigue sirviendo en nuestras Fuerzas Armadas, honrando a España y a sus antepasados.

El 13 de abril de 1899 el pequeño Pablo recibió un fuerte golpe anímico, en Sevilla moría su padre debido a lo quebrantada que había quedado su salud tras su participación en la Guerra de los Diez Años en Cuba. 


Alcázar de Toledo, lugar donde se ubicaba la
Academia de Infantería (c. 1880)
El 31 de agosto de 1908, siguiendo los pasos de su difunto padre, ingresa en la Academia de Infantería de Toledo, donde tras cursar los tres años reglamentarios salió en el verano de 1911 como Segundo Teniente y destino al Batallón de Cazadores de Barbastro nº 4, de guarnición en Alcalá de Henares. Desde 1909 se combatía por establecer un Protectorado español en Marruecos, necesitando el Ejército de ir rotando en el territorio a distintas unidades . Así, el 9 de mayo de 1913 embarca en Algeciras con destino a Ceuta junto a su nueva unidad, el Batallón de Cazadores de Arapiles nº 9, a la que se había incorporado en mayo de 1912. Nada más llegar y tratándose de un cuerpo de primera línea, comienza a participar en enfrentamientos con los rifeños, siendo su bautismo de fuego en ese mismo mes, era una simple escaramuza, pero no tardaría en llegar su primer enfrentamiento serio.

Era la tarde del 11 de junio de 1913. Al Batallón de Cazadores de Arapiles se le da la orden de ocupar una posición para apoyar el repliegue desde Laucien hasta Tetuán de la columna mandada por el General D. Miguel Primo de Rivera. El Arapiles, mandado por el Teniente Coronel D. Alfredo de Castro Otaño, ocupa unas alturas para mejor proteger el repliegue de la columna. Inmediatamente se vieron atacados por gran número de enemigos de las harcas del Raisuni que volcaban toda su potencia sobre las tropas en repliegue. Durante un buen rato, los cazadores de Arapiles opusieron fuerte resistencia para dar tiempo al repliegue de la columna, pero llegó un momento que prácticamente se vieron rodeados por un enemigo que gritaba desaforadamente para minar la moral de los españoles, por lo cual, el Tte. Coronel Castro, ya avanzada la tarde, ordenó el repliegue de la unidad.


Empezó con orden, por escalones que se apoyaban sucesivamente, pero cuando las sombras del anochecer empezaron a dificultar la visibilidad, el enemigo, aprovechando su perfecto conocimiento del terreno, se movió muy ágilmente, desorientando a la reacción española. Por la izquierda del despliegue se bate el Teniente Arredondo. Cumpliendo la orden de repliegue, acaba de abandonar un grupo de rocas desde donde ha mantenido a raya al enemigo. Apenas se han alejado unos cien metros, cuando los moros, dueños ahora de las rocas, desencadenan un fuego mortífero que no sólo les alcanza a ellos, sino que bate a las otras secciones en movimiento. Las bajas crecen de modo alarmante. Arredondo quiere contrarrestar el efecto que los heridos producen en sus compañeros y grita: "iMuchachos! ¡Tenemos que volver! ¡Echarlos de las rocas! ¡Adelante, cazadores! iA por ellos!"

La reacción es instantánea, los soldados corren tras su oficial, quien, sable en mano, se lanza a desalojar al enemigo. La lucha al arma blanca es tremenda, pues los moros se protegen entre las rocas y hay que sacarlos de su escondite. El Teniente Arredondo lucha a mandobles con tres rifeños que le rodean, derribando de un certero golpe a uno de ellos. Los otros, asustados por el valor de aquel hombre que lucha como un coloso, huyen precipitadamente. Uno de sus hombres descubre entonces que el Teniente está herido en la ingle, manando abundantemente sangre y así se lo hace saber. "¡Calla! -le dice- ¡No es más que una pedrada", y volviéndose hacia sus hombres, tremolando el sable ensangrentado, exclama: "¡Otro empujón y no volverán más a estas piedras!", al tiempo que nuevamente corre al frente de su Sección y vuelve a cargar con el mismo empuje. Su asistente, asustado, le vuelve a decir a su Teniente que la herida que tiene en la ingle no es una pedrada sino una herida de bala, a lo que el Teniente replica: "No digas disparates, y no hables con nadie de mi herida. Ya lo sabes, no es más que una pedrada. Aguanto bien y no es momento de pararse a curar un pacazo sin importancia".

Por tercera vez vuelve con sus hombres a desalojar al enemigo que hostiga sin tregua a las tropas en retirada. El valor de sus oficiales no solo estimula, sino que enorgullece a los soldados y, contagiados de su valor, cada uno es un héroe que lucha sin regateos. Es así, con enérgicas reacciones, como el Batallón de Arapiles pudo seguir su camino a Tetuán. Cuarenta bajas ha tenido la unidad, entre ellas la herida de pronóstico grave del Teniente Arredondo, quien regresó cojeando y con uno de sus hombres cargado a hombros. Por esta acción recibió la Cruz de primera clase de la Real y Militar Orden de San Fernando (1) - esta condecoración se igualó a partir de 1925 con la Cruz Laureada de 2ª clase de la misma Orden -.

Sin haberse repuesto del todo de tan complicada herida que le hizo perder un riñón, y ascendido a Primer Teniente por antigüedad,  en abril de 1914 se incorporó al Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla, de guarnición en Tetuán. Con dicha unidad tomó parte en ocho acciones de combate, mereciendo ser citado como Distinguido en la Orden del Cuerpo y recompensado con la Cruz del Mérito Militar con Distintivo Rojo, lo que acrecentó su fama de oficial valiente y sacrificado.


Tercio de Extranjeros fundado en septiembre de 1920 (c. 1921)
De agosto a diciembre de 1916, debido a las nuevas heridas recibidas y las molestias que las antiguas le causaban, pasa a situación de "reemplazo por herido" a la 2ª Región Militar. A finales de 1916 ascendió a Capitán y regresó a la península, donde pasó por varios destinos hasta que el Teniente Coronel Millán-Astray le envió una carta para que se incorporase a la 1ª Compañía de la I Bandera del recién creado Tercio de Extranjeros. En su misiva literalmente le dijo: "Arredondo, necesito tu entusiasmo. Te prometo sufrimientos sin fin, estar en primera línea de combate, probablemente la muerte, y también la gloria, si eres capaz de merecerla". El 1 de octubre de 1920 ya estaba incorporado al Tercio en el acuartelamiento "García Aldave" de Ceuta.

Los siguientes meses los pasará dedicado a la organización e instrucción de su compañía, tarea que no debió de ser nada fácil si tenemos en cuenta la calidad de los primeros contingentes que se incorporaron al Tercio: delincuentes, ex presidiarios y aventureros de varias nacionalidades que buscaban una nueva vida, y a los que había que convertir en una unidad eficiente y disciplinada capaz de operar siempre en los puestos de mayor peligro.

A partir del 18 de abril de 1921 comenzó a operar con las columnas de los Generales Castro Girona y Sanjurjo, con las que, pese a no serle asignada la vanguardia que Millán-Astray reclamaba reiteradamente, recibió su auténtico bautismo de fuego el 25 de junio durante la ocupación de la posición de Ait Gaba. Tras cuatro días de intensos combates, en la operación "Muñoz Crespo" es nuevamente herido cuando avanzaba al frente de su Compañía junto al resto del Tercio para desalojar a los rifeños de sus posiciones. En un brutal contraataque, los marroquíes frenan el intento de desalojo y con certeros disparos sobre los oficiales paralizan el avance español. El Capitán Arredondo herido en ambas piernas dirige a sus hombres gritando las órdenes desde el suelo bajo el fuego enemigo.

Al ser evacuado horas después y debido a la gravedad de sus heridas fue trasladado a Madrid, donde tras ser intervenido quirúrgicamente parecía que había finalizado en el servicio activo la vida militar de nuestro héroe, ya que le fue recomendado el pase al Cuerpo de Inválidos. Para poder caminar necesitó el resto de su vida un incómodo aparato ortopédico e incluso pudo disimular su cojera.

Empeñado en volver al Tercio pasó los siguientes años luchando en las oficinas del Ministerio de la Guerra y en los tribunales médicos, para ser readmitido al servicio activo; incluso, S.M. el Rey D. Alfonso XIII se comprometió a ayudarlo tras haberlo recibido en audiencia el día 27 de marzo de 1923.


Teniente Coronel Jefe del Tercio de Extranjeros
Tras este calvario, por fin el 23 de julio de 1924 se reincorpora al Tercio, lo cual había sido y era su mayor deseo. Inmediatamente comenzó a participar en acciones de combate, y volvió a la dura y placentera vida del legionario: dolor, heridas, hambre, sed, combates, honor y gloria. Quizás previendo su muerte, al mes siguiente, en agosto, dejó escrito su testamento:

" Lego a mi ahijado Pablo la Cruz de San Fernando que lleve en mi uniforme al morir, y sepa cumplir con la Patria. 

Lego a mi sobrino Pablo, hijo de mi hermano Luis, mi uniforme ensangrentado con el mismo fin. Encargo a mis hermanos Juan y Luis, hagan un ligero resumen de mi vida militar y muerte por la Patria, para que se lo lean con frecuencia a sus hijos, para que sirviéndoles de ejemplo, lo sigan y sean hijos amantísimos de España, como yo siempre lo fui".

Continuó combatiendo en diversas acciones rodeado de sus legionarios, hasta el día 19 de noviembre de 1924, cuando al mando de su 1ª Compañia con la que protegía la evacuación del campamento de Xauen bajo un violento temporal de agua y viento, es herido, permaneciendo en su puesto animando a sus legionarios mientras cubre la retirada del resto de la I y VI Banderas y los Regulares de Ceuta. Otro disparo le alcanza en el pecho, produciéndole una gravísima herida. Cuando es evacuado en una camilla al puesto de socorro, recibe un nuevo disparo en la cabeza que le causa la muerte instantánea. La gravedad de la situación hace que no pueda recuperarse su cuerpo, que es abandonado al enemigo.

Caballeros Legionarios atacando una posición rifeña
Póstumamente y por sus méritos en combate recibirá el ascenso a Comandante (2), la Medalla Militar Individual (3) y su segunda Cruz Laureada de San Fernando (4). Igualmente, en 1925 el Ayuntamiento de Torreperogil solicitó al Rey que le fuera concedido a su madre y en memoria de nuestro héroe el Marquesado de Arredondo, pero queda sin materializarse dicha propuesta.

Además de las condecoraciones anteriormente relacionadas, durante su carrera militar recibió la Medalla de Sufrimientos por la Patria, la Medalla Individual de Marruecos con pasador de Tetuán y distintivo de herido, y la de los Centenarios de los Sitios de Zaragoza y Gerona.

Fallecido soltero a los 34 años, sí sabemos que estaba comprometido con Dª. Luisa San Teodoro y Linares, vecina de Madrid, y a la cual dejó bajo el amparo familiar de los Arredondo como si de la viuda se tratara, ya que consignó para ella en su testamento una pensión vitalicia mensual de 150 pesetas pagaderas desde el mes siguiente a su muerte.

(1) CONCESIÓN CRUZ DE SAN FERNANDO DE 1ª CLASE
(2) ASCENSO A COMANDANTE POR MÉRITOS DE GUERRA
(3) CONCESIÓN MEDALLA MILITAR INDIVIDUAL
(4) CONCESIÓN CRUZ LAUREADA DE SAN FERNANDO

Bibliografía: 
Memorial de Infantería, Ministerio de Defensa de España
Blog del General Dávila 



viernes, 13 de julio de 2018

CRUZ LAUREADA COLECTIVA PARA LA LEGION

Tras un tiempo sin publicar nada, volvemos con una noticia rescatada de la web "El Confidencial Digital" referente a la posibilidad de conceder a nuestra gloriosa Legión Española la Corbata de la Real y Militar Orden de San Fernando. Dicha condecoración se otorgaría a la unidad al completo, y en base a un expediente abierto hace casi 90 años y que por diversos avatares se quedó durmiendo el sueño de los justos, en este caso, injustamente. 
Por tanto, como verdaderos merecedores de este gran honor ganado a sangre y fuego desde el primer día, proponemos difundir esta noticia, y por supuesto apoyar la concesión de dicha condecoración. Se puede apoyar a través de una petición creada en change.org (FIRMA LA PETICIÓN), y a través de las redes sociales con el siguiente hashtag #LaureadaLegion 
Pasamos por ello a transcribir lo dicho en el artículo publicado en dicho medio, el día 10 de febrero del presente año.


La Laureada para la Legión lleva dos años bloqueada por Defensa

La Asamblea de la Real Orden de San Fernando aprobó en 2015 un dictamen positivo, pero el ministerio no ha elevado el real decreto al Consejo de Ministros.

La Legión, una de las unidades más carismáticas de las Fuerzas Armadas españolas, está a punto de cumplir cien años. Nació en 1920, para combatir en la Guerra del Rif, en Marruecos, donde sus primeros integrantes protagonizaron acciones que fueron considerados merecedoras de la máxima condecoración militar, la Laureada de San Fernando. Sin embargo, obstáculos y demoras burocráticas siguen frenando la concesión de esta medalla.

El teniente coronel, y antiguo caballero legionario, José Pérez Recena estaba promoviendo una campaña de recogida de firmas para solicitar al Ministerio de Defensa que reactivara y finalizara los trámites para distinguir a la Legión con una Laureada de San Fernando colectiva para toda la unidad.
No se trataba de iniciar de cero un expediente para dirimir si la Legión había realizado actos que merecieran ser reconocidos como “acciones excepcionales o extraordinarias, individuales o colectivas, siempre en servicio y beneficio de España”, tal y como establece el reglamento de la Real y Militar Orden de San Fernando.
Y es que ya en 1928 -ocho años después de la fundación del Tercio- se inició el llamado juicio contradictorio para esclarecer si la Legión en su conjunto merecía, por distintas acciones de guerra destacadas en la campaña de Marruecos, la Laureada de San Fernando, máxima condecoración militar en España, creada en 1911 por las Cortes de Cádiz.
Diversos avatares y finalmente la Guerra Civil impidieron que ningún gobierno llegara a aprobar de forma definitiva la concesión de la Laureada. 

Petición: que tomen ya una resolución 

El Confidencial Digital ha podido saber que, a principios de este mes de febrero, el teniente coronel en la reserva Pérez Recena remitió una carta a la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, interesándose por el estado de los trámites para aprobar la condecoración.
Se trata de la tercera carta que remite al ministro de Defensa -ahora Cospedal, pero antes Pedro Morenés- preguntando por este asunto, ya que sólo falta por cumplir el último trámite: que el Ministerio de Defensa eleve la propuesta al Consejo de Ministros, que este resuelva su aprobación por real decreto, y que el real decreto de concesión de la Laureada de San Fernando sea firmado por el rey Felipe VI y publicado en el Boletín Oficial del Estado.
Recena, y otros militares interesados en la recuperación del proceso de concesión de esta medalla a la Legión, se muestran extrañados por los retrasos que se están acumulando en este asunto. Y es que  la Asamblea de la Orden de San Fernando había ya aprobado el dictamen positivo sobre esta propuesta de Laureada en septiembre de 2015.

“Carácter de urgente”

Han pasado más de dos años desde que la propia Orden de San Fernando se expresó a favor de conceder la medalla a la Legión. Fuentes consultadas por ECDapuntan que el reglamento vigente de la Real y Militar Orden de San Fernando (aprobado por Real decreto 899/2001, de 27 de julio, y recogido en el BOE número 194, de 14 de agosto) establece que el Consejo de Ministros, previa deliberación, puede adoptar dos resoluciones: bien devolver el expediente al Ministerio de Defensa, “si considera que no han quedado suficientemente esclarecidos los hechos, o que procede el archivo del expediente, o la concesión de otra recompensa distinta”; o bien proponer al rey (soberano de la orden) la concesión de la Laureada por real decreto.
En todo caso, “el plazo máximo para dictar la resolución, contado a partir de la orden de incoación, será de seis meses. En su tramitación, el procedimiento tendrá carácter de urgente y gozará de preferencia en el despacho de cualquier otro asunto”. Por este motivo, el teniente coronel Pérez Recena, y otros militares de alto rango consultados por ECD se extrañan de que hayan pasado dos años y no se sepa nada de la Laureada.
El Confidencial Digital ha contactado con el Ministerio de Defensa para conocer la situación del expediente, y para saber si existía algún motivo que hubiera retrasado al Gobierno para adoptar una resolución, bien concediéndola o bien rechazándola. Al cierre de esta edición no había recibido respuesta alguna de Defensa.

Sin noticias durante dos años

Entre la aprobación del dictamen positivo por la Asamblea de la Real y Militar Orden de San Fernando, en septiembre de 2015, y el actual febrero de 2018, el teniente coronel Pérez Recena principalmente ha tratado de informarse de por qué el dictamen no llegaba al Consejo de Ministros.
Durante los largos meses de 2016 en que el Gobierno del PP estuvo en funciones por la repetición de las elecciones generales, los impulsores de la Laureada a la Legión no insistieron demasiado en el tema: el Consejo de Ministros sólo despachaba asuntos ordinarios y apenas tomaba decisiones de algún calado político.
Eso sí, el teniente coronel lo comentó con el secretario general técnico del Ministerio de Defensa, cuando este alto cargo visitó a la Legión en Ceuta y ambos coincidieron. Recena le abordó y le entregó un sobre con documentación para recordar que el asunto estaba pendiente de la aprobación final.
Una vez que Mariano Rajoy fue investido de nuevo presidente, en octubre de 2016, Recena volvió a la carga. Escribió una carta a María Dolores de Cospedal, recién nombrada ministra, solicitando una audiencia para, en persona, poder interesarse por el estado del expediente que ya estaba en Defensa.

De Morenés a Cospedal

El gran maestre de la Orden de San Fernando había remitido el expediente en septiembre de 2015, tras recibir el visto bueno de la asamblea. Es decir, el expediente llegó en la época de Pedro Morenés, y cuando Cospedal tomó las riendas del departamento el teniente coronel quiso darle un nuevo impulso.
No hubo respuesta a esa carta, por lo Pérez Recena insistió con otra misiva en febrero de 2017. Tampoco Defensa dio respuesta, pero sí le llamaron de la Orden de San Fernando: se mostraban extrañados porque el ministerio les hubiera derivado su última carta, puesto que ellos ya habían cumplido los trámites que les correspondían estudiando el caso y aprobando el dictamen positivo.
Un año después, y como ya se ha dicho antes, el teniente coronel ha vuelto a escribir una carta a Cospedal para saber qué ocurre con la Laureada a la Legión. Y está dispuesto a emprender nuevas iniciativas para presionar a Defensa y que tome una resolución sobre esta la medalla. En todo caso, asegura que no va a abandonar su empeño por que se concluya el expediente que se inició en 1928, y espera que se resuelva antes de 2020, cuando se cumplirán cien años de la fundación del Tercio de la Legión.

Contactos de altos mandos

El Confidencial Digital ha podido consultar a otros altos mandos del Ejército de Tierra en la reserva que también se han interesado por este asunto. Aseguran que, a través de sus contactos, han conseguido que en el Ministerio de Defensa se haya originado cierto movimiento para conocer qué ha ocurrido con el expediente, que durante dos años ha estado completamente olvidado.
Además, muestran un optimismo cauto de que este nuevo impulso pueda llegar a buen puerto: apuntan que, actualmente, en los puestos de máxima responsabilidad de las Fuerzas Armadas hay militares que conocen la Legión por su experiencia y que pueden tener cierta simpatía por este empeño.
Sin ir más lejos, el Jefe del Estado Mayor del Ejército (JEME), el general de Ejército Francisco Javier Varela Salas, pasó por la Bandera de Operaciones Especiales de la Legión, y entre 2009 y 2011 fue general jefe de la Brigada de la Legión “Rey Alfonso XIII”. Confían en que, si estos altos mandos se implican, se dé el empujón definitivo para que Defensa eleve la propuesta a la Comisión de Secretarios de Estado y Subsecretarios, de ahí pase al Consejo de Ministros y se apruebe definitivamente la Laureada.

Acciones heroicas que salvaron Melilla

Las acciones de guerra concretas por las que ahora se solicita condecorar a la Legión sucedieron entre 1921 y 1925.
España acababa de sufrir el desastre de Annual, y las recién creadas por José Millán Astray banderas de la Legión se distinguieron por su valor y arrojo en los combates, llegando a perder en ocasiones hasta la mitad de los efectivos de alguna bandera. Entre otros logros, consiguió evitar que los rifeños llegaran a amenazar seriamente la ciudad de Melilla. Casabona, Sebt y Ulad Dau, Taxuda, Ambar, Tizzi Azza, Kobba Darsa, Kudia Tahar... son nombres de lugares donde tuvieron lugar algunas de estas acciones memorables para la Legión.
Durante el juicio contradictorio, el juez llamó a declarar a un gran número de testigos -legionarios, otros militares españoles, rifeños, marroquíes-, que detallaron lo que vieron en los combates en los que destacaron los legionarios. El juez concluyó que habían actuado con extraordinario valor y disciplina, y que habían sufrido más de 2.000 muertos y 6.000 heridos, lo que suponía más de un tercio de bajas respecto del total.
Con la Guerra Civil el expediente se perdió presuntamente. En 2012, José Pérez Recena, al preparar unas conferencias sobre la participación de la Legión en la campaña del Rif en los años 20, comenzó a indagar acerca de este expediente. También colaboraron otros militares como el general de Brigada Carlos Blond Álvarez del Manzano.

Una carta a Felipe VI

Tras iniciar una campaña de recogida de firmas, en octubre de 2014 Recena consiguió hacer llegar una carta al rey Felipe VI durante la recepción de los Premios Princesa de Asturias, en el Hotel Reconquista de Oviedo. Le explicaba sucintamente el tema y le pedía que, como soberano de la Orden de San Fernando, impulsara la reapertura del expediente.
Zarzuela remitió el asunto al Ministerio de Defensa, que derivó la cuestión a la Real y Militar Orden de San Fernando. La primera respuesta de la orden fue que no se había podido encontrar ese expediente sobre la Laureada a la Legión iniciado en 1928.
Pero un mayor empeño por parte de la orden dio resultado. En distintos archivos militares fueron apareciendo desperdigados documentos del expediente: por ejemplo, declaraciones de testigos llamados por el juez que lo instruyó.
Se llegaron a recopilar más de 200 documentos, fechados entre noviembre de 1928 y junio de 1936. Con todo ello, la Orden de San Fernando estudió de nuevo el caso y emitió su dictamen positivo de septiembre de 2015. Además, durante ese proceso Felipe VI se interesó por el estado del expediente de la Laureada a la Legión durante una visita a la sede de la Real y Militar Orden de San Fernando.
Ahora Pérez Recena y otros militares interesados esperan que se adopte pronto una resolución. Son conscientes de que quizá haya reticencias por parte de Defensa a abordar un asunto espinoso, ya que admiten que “la Legión es un cuerpo muy admirado pero también tiene detractores”.
En todo caso, esperan que se conceda la Laureada de San Fernando colectiva a tiempo para el centenario de la Legión Española, en 2020.

viernes, 4 de mayo de 2018

TENIENTE GENERAL D. RAFAEL DE ECHAGÜE Y BERMINGHAM, CONDE DEL SERRALLO, GRANDE DE ESPAÑA

Comenzamos el mes de mayo con otro insigne militar, el Teniente General D. Rafael de Echagüe y Bermingham, quien tras nacer en humilde cuna llegó a la alta jerarquía militar y nobiliaria, pues no en vano por sus méritos y servicios también consiguió el Título de Castilla de Conde del Serrallo, al que posteriormente se le confirió la Grandeza de España.


D. Rafael de Echagüe y Bermingham (c. 1880)
Nació en San Sebastián, el 13 de febrero de 1815, hijo de D. Joaquín Echagüe y Dª María Josefa Bermingham. Apenas había cumplido la edad de dieciocho años y recién comenzada la Guerra de los Siete Años o Primera Guerra Carlista (octubre de 1833), ingresó por gracia particular como Subteniente Abanderado, en el cuerpo de chapelgorris o francos de infantería, recibiendo el bautismo de fuego el 14 de noviembre en la acción de Hernani. El 31 de enero de 1834 pasó al Batallón de Voluntarios de Guipúzcoa, siguiendo la campaña en el Norte. Con esta unidad concurrió a las acciones de Gorriti, Oñate y Aránzazu, siendo herido en la pierna derecha. Tras tomar parte en los hechos de armas de Ormaiztegui (enero de 1835), fue ascendido a Teniente de Cuerpos Francos con fecha 21 de febrero. 

En mayo participó en la acción de las Alturas de Santa Bárbara de Hernani, donde fue gravemente herido. Acabó el año con su nombramiento como Subteniente de Infantería con grado de Teniente. Por ello, en enero de 1836 se incorporó al Regimiento de Infantería de San Fernando que también operaba en el Norte. Combatió con bravura en las acciones de Villarreal y Arlabán, durante el mismo mes de enero, y en varias acciones sobre Galarreta, Aramayona, Arlabán y Villafranca de Álava en mayo, consiguiendo que por su mérito y valor fuera condecorado con la Cruz de tercera clase de San Fernando

Ya en agosto, luchando en las alturas de Ulibarri y Gamboa fue herido nuevamente, en esta ocasión en la mandíbula. A continuación asistió al levantamiento del Segundo Sitio de Bilbao y cooperó a las operaciones del levantamiento del Tercer Sitio de la misma invicta villa. Por su mérito en la batalla de Luchana, en diciembre de 1836, fue promovido sobre el campo de batalla por el propio General Espartero al empleo de Teniente de Infantería. 

Al año siguiente, en el mes de mayo, concurrió también a las acciones de Oyarzun y al asalto y toma de Fuenterrabía; en julio obtuvo el grado de Capitán, por su bizarro y leal comportamiento con motivo de la sedición militar de Hernani. En octubre comenzó a prestar servicios de Estado Mayor,  aunque sin dejar de luchar en primera línea, pues durante este tiempo asistió a las operaciones sobre el río Oria, al reconocimiento y toma de Vera, en abril; a la sorpresa de Oyarzun, en junio; y en el monte de Santiago, en octubre, mereciendo por su heroicidad la Cruz de primera clase de la Orden de San Fernando



En febrero de 1838 es promovido al empleo de Capitán de Infantería, dejando su puesto de Estado Mayor dos días más tarde. Desde marzo pasó a servir en el Regimiento de Infantería de Luchana, y con esta unidad asiste al sitio y toma de Ramales, en marzo, y Guardamino, en mayo, donde resulta herido grave en la cabeza. Por su distinguido comportamiento fue agraciado en el campo de batalla con el grado de Comandante, que posteriormente y con arreglo a un Real Decreto de 1840 le sería conmutado por el grado de Teniente Coronel de Infantería (1). Tras el Convenio O Abrazo de Vergara, en agosto de 1839, que puso fin a la guerra en el Norte, siguió en campaña. 

En el mes de septiembre obtuvo otra Cruz de primera clase de la Orden de San Fernando, en conmutación del grado de Capitán que por duplicado se le había concedido. Destinado a Levante, donde aún el General Cabrera mantenía las banderas carlistas en alto, participó en la toma del castillo de Segura, en febrero de 1840, donde por su comportamiento mereció el empleo de Mayor del batallón. A continuación estará presente en las rendiciones de las plazas de Castellote, en marzo, y de Morella, en mayo. En junio fue destinado al Regimiento de Infantería de la Princesa, con el cual actuó en el sitio y rendición, el 4 de julio de 1840, de la fortaleza de Berga, última en la que ondeó la bandera carlista.

En octubre de 1840 se le concedió licencia ilimitada con derecho a paga completa, para así restablecerse de las siete heridas que recibió durante su participación en la guerra. Se reincorporó a su unidad en febrero de 1841, en julio pasó a la guarnición de la isla de Puerto Rico, con destino al Regimiento de Infantería de Iberia. Allí permaneció hasta abril de 1844. En dicho período de tiempo ascendió por antigüedad a Primer Comandante, en octubre de 1842. Allí sirvió como Ayudante de Campo del Capitán General, su suegro. Durante su destino en Puerto Rico contrajo matrimonio con Dª Mercedes Méndez de Vigo y Osorio, hija del entonces Capitán General de dicha isla, D. Santiago Méndez de Vigo y García de San Pedro.

Teniente General D. Santiago Méndez de Vigo

Regresó a la Península e inmediatamente sirvió como Ayudante de Campo del Capitán General de las Vascongadas, de diciembre de 1844 hasta marzo de 1846. Después de haber contribuido a sofocar la rebelión de Galicia en la acción de Cacheira y toma de Santiago en abril de 1846, fue condecorado con otra Cruz de primera clase de la Orden de San Fernando, al ser ésta la cuarta que recibía las conmutó por una de segunda clase -laureada - de la misma Orden. Ascendió al empleo de Teniente Coronel, en octubre de 1846, quedando de reemplazo en Madrid hasta su nombramiento como Ayudante de su suegro, Capitán General de Galicia, en abril de 1847. Hasta octubre ocupó dicho puesto y participó en la Campaña de Portugal, donde por sus méritos recibió el empleo de Coronel y la Cruz de Comendador de la Orden de Cristo de Portugal

Tras este destino quedó de nuevo en situación de reemplazo hasta septiembre de 1848, cuando recibió el mando del Regimiento de Infantería del Príncipe, que actuaba en Cataluña contra los carlistas. Desde enero de 1849 se dedicó a perseguir y capturar a las fuerzas carlistas y republicanas de Cataluña, tomando parte en la sorpresa de la fortaleza de Berga. Por sus acciones en este tiempo, obtuvo el empleo de Brigadier de Infantería con antigüedad del mes de abril; y en junio recibió la Cruz de Comendador de la Orden de Isabel la Católica

Permaneció en Cataluña hasta agosto de 1853, recibiendo durante este período la Cruz de tercera clase de la Orden de San Fernando, por su distinción en las acciones de Vidrá y San Quirce de Besora, año 1851; Comendador de número de la Orden de Isabel la Católica, en 1852; la Cruz de San Hermenegildo también en 1852, con antigüedad de 16 de noviembre de 1850; y el nombramiento de Comendador de la Orden de Carlos III, en marzo de 1852 (2).

Por antigüedad, en agosto de 1854 obtuvo la faja de Mariscal de Campo (3) después del levantamiento militar en el Campo de Guardias y de la acción de Vicálvaro. El mismo año de 1854 fue elegido Diputado a Cortes representando al distrito de Huelva, y en 1858 por Córdoba. En junio de 1855 fue nombrado Capitán General de Granada (4), posteriormente ocupó el mismo cargo en las Vascongadas (5), siéndole tributado el 7 de marzo de 1856 a su entrada en San Sebastián, su ciudad natal, un caluroso recibimiento, con los honores de ordenanza establecidos toda vez que era la primera vez que entraba en la plaza donde ejercería el mando; y ya en la Capitanía General de Valencia, le fue concedida en agosto de 1856 la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden de Carlos III (6). En este último mes le fue conferido el mando de la Capitanía General de Castilla la Nueva (7). Participó como invitado a los desposorios celebrados en Madrid entre la Infanta Dª. Amalia de Borbón, prima de la Reina Dª. Isabel II, y el Príncipe D. Adalberto de Baviera. Poco después, en octubre, dimitió de su puesto por motivos de salud.

En julio de 1858 se le encomendó el mando de la Capitanía General de Valencia (8). Declarada la guerra a Marruecos, en noviembre de 1859 se le confiere el mando del Primer Cuerpo del Ejército Expedicionario de África, siendo los primeros en pisar tierra tras su salida desde Algeciras el día 18 de dicho mes. Dirigiendo a sus soldados una arenga que terminaba así: "Soldados, ¡al África y Viva la Reina, Viva España!". El día 20 sostienen el primer combate que termina con la conquista de las alturas del Serrallo, a unos cuatro kilómetro de Ceuta, en cuyo derruido alcázar se enarboló y sostuvo el pabellón español a pesar del furioso ataque de los marroquíes, siendo especialmente encarnizada la lucha en el reducto llamado de Isabel II.


El notable escritor D. Pedro Antonio de Alarcón, que participó en dicha contienda, y reflejó sus vivencias en su famoso Diario de un testigo de la guerra de África, dejo escrito esto: “¡No sé como Echagüe no cayó en poder de los moros! ¡No se sabe cómo no lo mataron! La descarga de la que resultaron herido él y muerto su caballo se la hicieron a quemarropa. Los moros estaban encima; sus alaridos feroces atronaban los oídos. La herida del general fue en el índice de la mano derecha, y se le cayó la espada; uno de los ayudantes la cogió y se la entregó enfrente de los enemigos. A cuatro pasos de distancia hallábanse éstos, entretenidos en cortar la cincha del caballo para recoger la hermosa silla de que se había desmontado Echagüe, cuando llegaron refuerzos y se rechazó a aquellas fieras.”

Ascendió al empleo de Teniente General, y permaneció en el campamento del Serrallo hasta la célebre batalla de Tetuán, en la que no participa pues estaba encargado de proteger la ciudad de Ceuta. Posteriormente participó notablemente en la definitiva batalla de Wad-Ras, en marzo de 1860, donde lideró el centro de la fuerza española, estando siempre en primera línea y tomando a la bayoneta dos posiciones claves del enemigo.


Concluida la guerra volvió a encargarse de la Capitanía General de Valencia, donde desembarcó proveniente de África el 26 de abril, siendo recibido con salvas de cañón y ovaciones del pueblo que abarrotaba las calles, a pesar de la incesante lluvia. Posteriormente y por suscripción le sería regalada una espada en reconocimiento a sus señalados servicios en la campaña de África.

En junio de 1860 fue nombrado Capitán General de Puerto Rico (9), adonde llegó en el mes de septiembre. Permaneció en la isla hasta febrero de 1862, cuando fue nombrado Capitán General de las islas Filipinas (10). En el mes de abril llegó a Madrid con intención de partir para su nuevo destino en mayo, recibiendo en estas fecha la Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo. El 3 de junio un devastador terremoto afectó a la ciudad de Manila e islas colindantes, su responsabilidad como máxima autoridad le ponía ante un nuevo y muy distinto reto a los que hubiera vivido anteriormente. En noviembre de 1863 fue nombrado Senador del Reino por decreto de S.M. la Reina Dª. Isabel II (11). En diciembre de 1864 le fue admitida la renuncia por su mal estado de salud, seguro que pesó en su ánimo el repentino fallecimiento de su esposa el mes anterior a su solicitud.

Regresó a la Península, y en junio de 1865 fue designado para ocupar la Capitanía General de Cataluña (12), poco después, en octubre fue nombrado Ingeniero General del Ejército (Director General de Ingenieros) (13). En octubre de 1868, tras el derrocamiento de la Reina, fue nombrado por el General Serrano como nuevo Capitán General de las islas Baleares (14), regresando al poco tiempo a su anterior mando.

En junio de 1872, el nuevo Rey D. Amadeo I le nombró General en Jefe del Ejército del Norte (15) para enfrentarse a los carlistas, pero renunció a los pocos días sin llegar a tomar posesión del mando. Desde enero hasta su cese en mayo de 1874, ocupó el puesto de Director General de Artillería (16); durante este tiempo y posteriormente participó en la campaña del Norte contra los carlistas, donde tomó parte al frente de su división en los combates de Otáñez, Las Muñecas y Galdames, hasta el levantamiento del sitio de Bilbao. En junio del mismo año participó en la batalla de Monte Muro o Abárzuza, donde debido a la muerte del General Marqués del Duero tuvo que reemplazarlo en el mando y dirigir la retirada, cosa que consiguió hábilmente.


En septiembre de 1874 retomó el puesto de Director General de Artillería, y en el año siguiente, ya restaurada la monarquía y como General en Jefe del Ejército del Centro entre febrero y mayo (17), concurrió con S.M. el Rey D. Alfonso XII a las últimas operaciones de la guerra y al restablecimiento de la anhelada paz.

El Rey D. Amadeo I, en marzo de 1871, le hizo merced del título de Castilla de Conde del Serrallo, y D. Alfonso XII en premio a su extraordinaria distinción combatiendo a los carlistas le concedió la Grandeza de España unida a su título (18).

Uniformado como Comandante General de Alabarderos
Como culmen a su carrera militar, en enero de 1877 obtuvo el nombramiento de Comandante General del Real Cuerpo de Guardias Alabarderos (19); en dicho puesto participó en los desposorios de D. Alfonso XII con la Infanta Dª Mercedes de Orleans, en enero de 1878, y con la Archiduquesa María Cristina de Habsburgo, en noviembre de 1879. También estuvo en el acto de presentación de S.M. el Rey D. Alfonso XIII, así como sus hermanas las Infantas Mercedes y Teresa. En un plano más triste, tuvo que participar en los funerales por S.M. el Rey D. Alfonso XII. Este mando tan ligado a la Familia Real lo tuvo que dejar en febrero de 1887, cuando los achaques de la edad le impedían cumplir satisfactoriamente dicho desempeño (20).



Falleció en Madrid el día 23 de noviembre y sus restos mortales fueron trasladados a su ciudad natal, donde recibió cristiana sepultura. Además de las condecoraciones anteriormente detalladas, también poseía la Grandes Cruz de Isabel la Católica, y otras extranjeras, así como las medallas de África, Alfonso XII y sitio de Bilbao.

El general Echagüe era para sus coetáneos modelo de militares bizarros y de caballeros, y su muerte ha produjo honda pena en las personas que tenían el honor de tratarle y conocían sus bellas cualidades de afabilidad y exquisita cortesanía, y la nobleza y lealtad de su carácter.

Su matrimonio le hizo emparentar con los Grandes de España, tiempo antes de su propio acceso por méritos personales a tal dignidad. Su cuñado fue el Conde de Santa Cruz de los Manueles, Grande de España; además, su esposa era prima del poderoso y conocido Duque de Sesto, D. José Osorio y Silva, íntimo amigo y fiel servidor de D. Alfonso XII. De sus hijos, destacar al Teniente General D. Ramón de Echagüe y Méndez de Vigo, y a Dª. Belén de Echagüe y Méndez de Vigo, Dama de la Orden de la Reina María Luisa y esposa del Duque del Infantado y Grande de España D. Andrés Avelino de Arteaga y Silva.


(1) REAL DECRETO DE DISOLUCIÓN DE LOS CUERPOS FRANCOS
(2) REAL DECRETO COMENDADOR DE LA ORDEN DE CARLOS III
(3) hREAL DECRETO ASCENSO A MARISCAL DE CAMPO
(4) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE GRANADA
(5) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL PROVINCIAS VASCONGADAS
(6) REAL DECRETO CONCESIÓN GRAN CRUZ ORDEN DE CARLOS III
(7) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE CASTILLA LA NUEVA
(8) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE VALENCIA
(9) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE PUERTO RICO
(10) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE FILIPINAS
(11) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO SENADOR DEL REINO
(12) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE CATALUÑA
(13) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO INGENIERO GENERAL DEL EJÉRCITO
(14) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE BALEARES
(15) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO GENERAL JEFE DEL EJÉRCITO DEL NORTE
(16) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO DIRECTOR GENERAL DE ARTILLERÍA
(17) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO GENERAL EN JEFE EJÉRCITO DEL CENTRO
(18) REAL DECRETO CONCESIÓN GRANDEZA DE ESPAÑA AL TÍTULO DE CONDE DEL SERRALLO
(19) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO COMANDANTE GENERAL DE ALABARDEROS
(20) REAL DECRETO CESE COMO COMANDANTE GENERAL DE ALABARDEROS

miércoles, 18 de abril de 2018

CAPITAN GENERAL D. CAMILO GARCIA DE POLAVIEJA Y DEL CASTILLO, MARQUÉS DE POLAVIEJA

Comienza la andadura de este blog publicando el historial militar y algunos apuntes biográficos de D. Camilo García de Polavieja y del Castillo-Negrete, Marqués de Polavieja.

Fotografía de Kaulak

D. Camilo Polavieja es uno de los dos únicos militares españoles que en los siglos XIX y XX pasó del más bajo escalafón militar, soldado raso, al más alto empleo posible en el Ejército, el de Capitán General. Como curiosidad que ayude a comprender la personalidad de este valiente, debido a su religiosidad fue conocido como "el General cristiano".

Nació en Madrid el día 13 de julio de 1838 y comenzó a servir como soldado voluntario el 20 de agosto de 1858 en el Regimiento de Infantería de Navarra nº 25, de guarnición en Vitoria (Álava), obteniendo reglamentariamente los empleos de Cabo segundo, Cabo primero y Sargento segundo

Tomó parte en la campaña de África, encontrándose el 30 de noviembre de 1859 en la acción de Sierra Bullones; el 9 de diciembre en el combate sostenido en los puntos avanzados del campamento del Serrallo, donde se distinguió de una manera brillante, por lo que le fueron dadas las gracias por el General en Jefe - el Capitán General D. Leopoldo O´Donnell y Joris, Conde de Lucena y Vizconde de Aliaga -; los días 15 y 17 del propio mes en los librados en el mismo sitio; el 1 de enero de 1860 en la batalla de los Castillejos; el 4 en la acción de las alturas de la Condesa; el 6 en el paso a "viva fuerza" de las Lagunas y en el combate y toma de Monte Negrón; ; los días 8, 10 y 12, en las acciones habidas en diferentes puntos; el 14 en el combate del paso de Cabo Negro, por el que fue recompensado con el grado de Sargento primero; el 4 de febrero en la batalla de Tetuán, por lo que se le concedió la Cruz de María Isabel Luisa - modesta condecoración que llevó siempre sobre el uniforme; el 13 en el reconocimiento efectuado sobre Samsa; el 4 de marzo en el practicado sobre el Atlas, donde se incendiaron varios aduares; el 11 en el combate de las alturas de Samsa y Sierra Bermeja, y el 23 en la definitiva batalla de Wad-Ras, en la que resultó herido, siendo premiado por su distinguido comportamiento con el empleo de Sargento primero.

Uniforme de gran gala con las Grandes Cruces de San Fernando e Isabel la Católica, junto a su apreciada Cruz de María Isabel Luisa, prueba del valor que tenía para D. Camilo, a nivel personal, dicha condecoración


En enero de 1862 fue trasladado al Batallón Provincial de Albacete, concediéndosele en julio de 1863 el empleo de Alférez de Infantería, con destino al Ejército de la isla de Cuba. A su llegada fue destinado al Batallón de Cazadores de Isabel II, que se hallaba operando en la isla de Santo Domingo durante la llamada Guerra de la Restauración, y al cual se incorporó oportunamente, asistiendo el 28 de diciembre a la acción del Robleglal y toma de San Juan de la Maguana; el 8 de enero de 1864, al combate de las Matas de Farfán; el 15, a las operaciones sobre Banica; el 2 de febrero, al combate de la Sierra; el 4, a la acción de las Charcas de las Marías y ocupación de Neiva; el 6, al encuentro del Arroyo de las Salinas; el 7, a la acción de Palmar de Fundación, y el 8, al tiroteo de los bosques  de Barahona.

Por los méritos contraídos en estos hechos de armas le fue otorgado el grado de Teniente, y posteriormente concurrió a dos combates, embarcando el 30 de abril para Santiago de Cuba, donde volvió a embarcar el 12 de mayo, formando parte de la División expedicionaria a Monte Christi, con la que desembarco el 16 en Manzanillo.

Emprendió el 17 la marcha a Monte Christi, hallándose en la toma de éste y sus fuertes, como también el 30, en el reconocimiento sobre Laguna Verde y encuentros de Celadero y la Macagua, y el 15 de junio en el combate sobre el río Jaque, marchando en Julio a La Habana para atender al restablecimiento de su salud, pues estaba afectado de una dolencia hepática.

Tras una breve estancia en la península, regresó a la isla donde prestó sus servicios como Auxiliar en la Subinspección de Infantería de Cuba, destinándosele en agosto de 1869 al Batallón de Cazadores de Bailén, que operaba en el departamento Oriental contra los insurrectos cubanos, inmerso ya en la Guerra de los Diez Años. Asistió el 13 de septiembre al ataque habido en el Gunco; el 20 y 21 , a los combates de las Yayas y Loma de la Gloria, y el 15 de octubre, a los encuentros de los Mamones y Ático. En dicho último mes ascendió por antigüedad al empleo de Teniente, y aún siendo destinado primero al Batallón de Ingenieros, y después al Regimiento de Infantería de España, permaneció agregado al expresado Batallón de Cazadores de Bailén, concurriendo el 25 de noviembre al encuentro de Quemado de Miranda; el 26, a la acción de San Pedro; el 30, a la de las Barracas y Arroyo Blanco; los días 14, 16 y 20 de enero de 1870, a las de Aguas Verdes y Palmarito, por las que fue condecorado con la cruz roja de primera clase del mérito militar; el 14 de febrero, a la de Río Abajo; el 18, a la de las Parras; el 19, a la de las Vilas; el 21, a la de Ojo de Agua de los Melones; el 22, al encuentro tenido al regresar a las Tunas; el 19 de abril, al del Rosario, y el 21, al combate del Macío de Figueredo, en el que resultó herido en el muslo, que le causó una ligera cojera el resto de su vida. Por el mérito que contrajo en este combate fue promovido al grado de Capitán.

Al tiempo que se recuperaba de su herida fue destinado al Batallón de Ingenieros, quedando en febrero de 1871 a las inmediatas órdenes del Capitán General, que le agregó a la primera guerrilla volante, con la que emprendió nuevamente las operaciones. Sostuvo algunos tiroteos con el enemigo, y formando parte del Cuartel General del General en Jefe, se encontró el 20 de junio en la ocupación de Vertientes, y se dedicó a reconocer y levantar planos de los esteros comprendidos entre Júcaro y Manzanillo, efectuándolo a satisfacción del General en Jefe.

En concepto de Ayudante de Campo del Brigadier D. Arsenio Martínez-Campos, y desempañando además funciones de Jefe de Estado Mayor, continuó más adelante las operaciones, hallándose el 23 de agosto en la acción de Dos Amigos, por la que se le ascendió al empleo de Capitán; el 24, en la de Arroyo de Raco; el 25, en la de Aguacate; los días 4 y 5 de septiembre, en los encuentros habidos en el mismo punto; el 6, en el de Emilia; el 16, en la emboscada hecha a una partida en Banito; el 20 y 21, en las acciones de Monte Olivares, por las que se le otorgó el grado de Comandante; el 30, en el encuentro de las cumbres de la Sierra; el 1 de octubre, en la acción de Brazo Malo; el 2, en la de Pinalito; el 3, en la del alto de la Estrella; el 23, en la del Elíseo; el 25, en la Irún; el 1 de diciembre, en la de San Ignacio; el 4, en la del Naranjo; el 2 de enero de 1872, en la de Risueña; el 6, en el encuentro de los montes de Bejuco; el 17, en el de Filipinas; en el 18, en el de Macarriba; el 24, en el de la Concepción; el 29, en la acción de las Tres Piedras; el 16 y 18 de febrero, en las del Cuzco; el 19, en la de Arroyo Blanco; el 28, en la de la Vega de López; el 11 de marzo, en el ataque de los montes de Tacajo; el 13, en el de los de Alcalá; el 18, en el de Santa Rita; el 20, en el de los montes de Raga, y el 15 de mayo, en el de los montes de Río Arriba. Por estos servicios fue recompensado con el grado de Teniente Coronel.

Con posterioridad operó con el Cuartel General del General en Jefe y desempeñó los cargos de Comandante Militar de Morón y Teniente Gobernador de su provincia, en la que prestó servicios de campaña a vanguardia de la Trocha, hasta que en febrero de 1873 fue autorizado para regresar a la península, con el objeto de restablecer su salud.

Una vez repuesto, ofreció sus servicios al Capitán General de Valencia en julio de dicho año 1873, comienzo de la Rebelión Cantonal (¿QUÉ FUE LA REBELIÓN CANTONAL?); siendo aceptado y bajo dicho mando concurrió en las operaciones sobre Játiva y Alcira, y en el sitio de Valencia hasta su rendición, tomando parte en los diferentes hechos de armas habidos, y distinguiéndose muy particularmente, el 31 de dicho mes, en la acción de Mislata, por lo cual fue ascendido al empleo de Teniente Coronel. Además asistió a las operaciones sobre Murcia, al sitio de la plaza de Cartagena y a los combates a que éste dio lugar, mandando las fuerza de ataque sobre la misma y expediciones por el litoral hasta el 26 de septiembre.

En diciembre se dispuso que quedara de forma permanente destinado en la península, recibiendo el nombramiento de Ayudante de Campo del Capitán General de Cataluña, con quien, a su paso por el distrito de Valencia, se halló en las operaciones efectuadas sobre Alcira, Alcudia, Carlet y otros puntos contra las fuerzas de Santés y Vallés; y ya en Barcelona marchó con la columna del Brigadier Cañas a operar sobre la línea férrea de Gerona, asistiendo el 30 de septiembre a la acción de Calella.

El 8 de enero de 1874 tomó parte en el combate sostenido en las calles de Barcelona; el 11 en el de Sarriá; el 15, con la columna del Coronel Mola, en el levantamiento del sitio de Manresa, y el 22 y 23, con la que personalmente mandaba el Capitán General, en la ocupación de Vich. 

Por los dos primeros combates mencionados le fue concedida la cruz roja de segunda clase del mérito militar, quedando luego de reemplazo hasta que el 8 de abril fue nombrado nuevamente Ayudante de Campo del General D. Arsenio Martínez-Campos, con quien prosiguió las operaciones contra los carlistas en el frente norte. Entre otros hechos de armas, participó el día 27 en la toma de Otañez; el 28, en la acción de la Muñecas; el 30, en el combate de Galdames y toma del alto de la Cruz, por los que se le otorgó el grado de Coronel; el 1 de mayo, en la toma del monte de Santa Águeda; el 2, en la entrada de Bilbao; el 24, en la acción de Villarreal; el 25 de junio en la toma de Monte Esquinza; el 26, en la de Zabal y combate de Zurucaín; el 27, en el librado sobre Estella, y el 28 en el sostenido durante la retirada de Murillo a Larraga.

Permaneció en situación de reemplazo desde el mes de julio siguiente, hasta que en agosto fue nombrado Fiscal de la segunda Comisión militar permanente establecida en Madrid, confiriéndosele en octubre el mando del Batallón de Reserva de Toledo, que formaba parte del Ejército del Norte. Promovido al empleo de Coronel en diciembre por el mérito que contrajo en los cuatro combates últimos mencionados, y se le concedió el mando del Regimiento de Infantería Tetuán, denominado después de la Princesa, continuando en el referido Ejército y operando durante algún tiempo como Jefe de la columna de observación sobre Lodosa.

Escudo real en la bandera de España tras la restauración del Rey D. Alfonso XII

Tras el pronunciamiento del General Martínez-Campos y la restauración en el trono del Rey D. Alfonso XII, asistió a las operaciones que dieron por resultado el levantamiento del bloqueo de Pamplona, el 3 de febrero de 1875; a la defensa del reducto de Muriaín la noche de este mismo día, y que le valió ser condecorado con otra cruz roja de segunda clase del mérito militar; continuó participando en diferentes escaramuzas y tiroteos sostenidos posteriormente; estuvo en la batalla de Treviño, el 7 de julio, obteniendo por ella la Encomienda de la Orden de Carlos III; a los reconocimientos hechos los días 10 y 16 sobre Salvatierra y Peñacerrada; al ataque y toma de Villarreal, el 29 y 30; al combate de Restra, el 14 de agosto; al bombardeo de Salvatierra, el 21, y al ataque y toma de Villarreal por segunda vez, el 25 de octubre; el 26, con un batallón de su regimiento, cuatro compañías del de la Reina y una sección de caballería, protegió, combatiendo todo el día contra fuerzas superiores, la retaguardia y flanco derecho del Ejército en su marcha sobre Murguía; el 27 y 28 se halló en los reconocimientos practicados sobre diversos puntos, y el 29 en el combate de las Conchas de Murillas.

En virtud de disposición superior y con la guerrilla de Miranda de Ebro, que había sido puesta a sus órdenes, se separó del Ejército el 3 de noviembre, y por medio de una marcha sigilosa durante la noche, sorprendió y  tomó en la mañana del día 4, el fuerte enemigo de los Payos y el pueblo de Peñacerrada, haciendo bajas y prisioneros a los carlistas, y apoderándose de pertrechos de guerra, por lo cual fue felicitado por el General en Jefe.

Concurrió el día 5 al sitio y rendición del fuerte de San León; el 6, al encuentro habido  de en Langrar; el 12, al combate de Bernedo; el 24, a los reconocimientos sobre Maeztu y Apellániz; y el 8 de enero de 1876, al ataque y toma de Villarreal y alturas de Arlabán. El 29 del propio mes, y a la cabeza de su regimiento, tomó, después de rudo combate y tenaz resistencia carlista, las Peñas de Amboto y el fuerte de San Carlos en las alturas de Urquiola, felicitándole al siguiente día por tan brillante hecho de armas el General en Jefe, estando al frente de su Cuerpo, que se hallaba formado.  Siguió en operaciones hasta el final de la guerra, encontrándose el 13 de febrero en la batalla de Elgueta, y premiándosele con el empleo de Brigadier en abril por su "distinguido comportamiento" en los últimos servicios de campaña (1). D. Camilo Polavieja tenía treinta y siete años de edad, y en sólo diecisiete de servicio había conseguido llegar al Generalato con sólo un ascenso por antigüedad siendo oficial, ganando el resto por su demostrado valor y pericia militar frente al enemigo.

Firma de D. Camilo García de Polavieja


Seguidamente fue nombrado Jefe de la Segunda Brigada de la División suelta de Cataluña, siendo destinado en octubre del expresado año de 1876 al Ejército de la isla de Cuba, donde tomó el mando de la Segunda Brigada de la Comandancia General de Sancti Spiritus, emprendiendo las operaciones contra los insurrectos, con los cuales tuvo varios combates, destacando el del 1 de diciembre en Peña Blanca, y el 3, en los Cristales; mantuvo fuego con diversos grupos enemigos montados los días 4, 7, 8, 10, 11, 14, 15, 16, 21, 22 y 31, y volvió a librar combates el 8 de febrero de 1877 en la Tinaja y Primer Hoyo; el 9, en la Gloria, y el 10, en Derramaderos, alcanzando por estos servicios la Gran Cruz Roja del Mérito Militar (2).

Abatida la insurrección de las Villas, pasó, a finales de marzo, a encargarse de la Tercera Brigada del Departamento Oriental, dedicándose incesantemente a la persecución del titulado General Antonio Maceo, a pesar de un fuerte temporal de aguas que se había desencadenado, efectuando reconocimientos por los terrenos más escabrosos, sosteniendo ligeros tiroteos que causaron varias bajas a los rebeldes, haciendo 22 prisioneros y destruyendo varios campamentos.

Organizó los centros de racionamiento y de batallón; dictó disposiciones para las operaciones que debían realizar las columnas; situó su Cuartel General en Palma Soriano, y canalizó parte del río Cauto, consiguiendo llevar raciones en balsas al campamento de Barrancos, por todo lo cual le dio las gracias en repetidas ocasiones el General en Jefe, manifestándole su satisfacción.

Trasladó más tarde su Cuartel General a Cauto Abajo e hizo avanzar hacia el interior parte de las fuerzas de su Brigada, situándolas en nuevos centros, y dirigió y vigiló las operaciones, siendo nombrado en marzo Jefe de la Segunda Brigada de la División a que pertenecía, de la que se hizo cargo en Mayarí Bajo. En este nuevo destino, se esforzó en dar el mayor impulso a la persecución de las fuerzas rebeldes, que al mando del titulado Brigadier Limbano Sánchez se hallaban dentro de su zona, hasta que desmoralizadas por los contínuos encuentros y por las deserciones que sufrían en sus filas, propuso dicho cabecilla su capìtulación, que efectuó el 28 de mayo con 44 Jefes y Oficiales, 274 individuos de tropa armados y 259 desarmados.

Finalmente, el General en Jefe del Ejército de operaciones en Cuba propuso su ascenso al empleo de Mariscal de Campo en junio de 1878 (3), siendo nombrado al mes siguiente Comandante General y Gobernador Civil de la provincia de Puerto Príncipe, cargos en que contrajo méritos por los que le fueron dadas las gracias de Real Orden.

Desde julio de 1879 ejerció el mando político y militar de la provincia de Santiago de Cuba, adoptando las medidas conducentes a contrarrestar el movimiento insurreccional que en la misma se preparaba, y consiguiendo limitar el que tuvo lugar en Holguín y Cuba la noche del 26 de agosto.

El 5 de septiembre pasó desde Gibara a Guantánamo para dirigir personalmente las operaciones; el día 7, se trasladó a Santiago de Cuba para organizar columnas; el 4 de noviembre, marchó a Palma Soriano con el fin de dirigir una operación importante, y más adelante visitó otros puntos, dando instrucciones a las columnas y estableciendo centros de racionamiento.

Organizó en enero de 1880 una batida general que se verificó satisfactoriamente; dirigió personalmente diversas operaciones combinadas en dicho mes y en el de febrero, dando en éste otra batida general en la que se hicieron prisioneros y se logró la presentación de un gran número de insurrectos, y adoptó disposiciones encaminadas a privar a éstos de recursos con los que prolongar la guerra. El movimiento de tropas y los constantes reconocimientos dieron por resultado que el enemigo fuera batido diferentes veces y duramente castigado, hasta el extremo de reducir sus filas a una mínima expresión. Unido a esto el descubrimiento de una conspiración en Mayarí , el inmediato y enérgico castigo impuesto a los revolucionarios, la actividad que se redobló en las operaciones, la falta de recursos "de boca y guerra" que experimentaban los rebeldes, se obtuvo en la jurisdicción de Guantánamo la rendición incondicional de todos los cabecillas con sus partidas, deponiendo las armas.

Después de haber embarcado y mandado en clase de presos a disposición del Capitán General de Puerto Rico a los principales insurrectos que se habían presentado, marchó a Baracoa, en cuya jurisdicción movió convenientemente las tropas, tomando medidas políticas que tendían a quitar al enemigo toda clase de recursos; y el 25 de junio, como consecuencia  de tales disposiciones, hicieron todos los rebeldes su sumisión al Gobierno, entregando las armas y siendo también embarcados los principales directores del movimiento insurreccional de aquel territorio.

El resultado general de las anteriores operaciones fue de 155 muertos y 299 prisioneros, y de 1671 hombres armados y 3950 desarmados que se entregaron, quedando así terminada la campaña en la provincia de Santiago de Cuba. Por ello fue recompensado con la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica (4) y el empleo de Teniente General (5) en julio de 1880.

Continuó no obstante su ascenso en su cargo al frente de la provincia de Santiago de Cuba hasta noviembre de 1881, en que fue sustituido y regresó a la península, quedando en situación de Cuartel a  la espera de destino.

En agosto de 1882 fue nombrado Consejero del Consejo Supremo de Guerra y Marina (6) por haber quedado una vacante por dimisión en el mismo, debido a su mal estado de salud, del Teniente General D. Juan Villegas y Gómez. Poco tiempo después fue nombrado Capitán General de Andalucia (7), octubre de 1882, y de Puerto Rico, enero de 1888, cargo este último del cual dimitió en el mismo mes debido a su mal estado de salud.

Durante su estancia en Sevilla conoció y contrajo matrimonio el 21 de marzo de 1885 con Dª. María Concepción Castrillo y Medina, hija de D. Juan Bautista Castrillo y Bernuy, Marqués de Villaverde de San Isidro y Vizconde de Benaoján, y de Dª. María Concepción Medina Esquivel, hija del Marqués de Esquivel. Por su matrimonio, D. Camilo Polavieja se convirtió en cuñado de D. Francisco Armero y Díaz, Marqués del Nervión y Grande de España, y D. Marcos Castrillo y Medina, Marqués de Benamejí y Grande de España. Entraba en la más alta nobleza, en el reservado grupo de los Grandes de España. De su matrimonio nacieron tres hijos: D. Alfonso María (n. 11 de enero de 1887), D. Álvaro y Dª. María de los Ángeles (n. 1893).

Tras renunciar al destino en Puerto Rico, estuvo en situación de Cuartel hasta que en octubre de 1888 fue nombrado Presidente de la Sección Tercera de la Junta Superior Consultiva de Guerra, destino que ocupó hasta septiembre de 1889, que pasó a ejercer el de Inspector General de Infantería.

En julio de 1890 se le nombró Capitán General de la isla de Cuba (8), y apenas desembarcado en la misma impidió con sus acertadas y enérgicas medidas una extensa insurrección, preparada por Antonio Maceo en las provincia de La Habana, Matanzas y Santiago de Cuba, y en el mes de octubre otra, intentada en la provincia de Santa Clara por el General insurrecto Carrillo, dedicándose luego a la conservación de la paz, al fomento de la riqueza de la isla y a la persecución del bandolerismo, que tenía carácter político, por ser considerado en el país como una protesta armada contra España. Al cesar en dicho mando en junio de 1892, dejó muy quebrantado el bandolerismo. En septiembre de 1890 fue condecorado con la Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo (9)

Fotografia c. 1895


Volvió a permanecer después en situación de Cuartel, habiendo desempeñado las funciones de Presidente de la Comisión encargada de redactar los proyectos para la creación de una Sociedad  de Crédito del Ejército y Armada, y las de Juez de campo de las maniobras que se efectuaron en el año de 1892.

Se le confirió en noviembre de 1893 el cargo de Comandante en Jefe del Sexto Cuerpo de Ejército (10); en diciembre de 1894 el de Jefe del Cuarto Militar de S.M. la Reina Regente (11); en octubre de 1896 el de Segundo Cabo, en comisión, de la Capitanía General de las Islas Filipinas (12); y en diciembre del propio año los de Gobernador General, Capitán General de las mismas islas y General en Jefe de su Ejército (13).

El 14 de febrero de 1897 salió a operaciones de campaña, y dirigió personalmente las de la reconquista de la provincia de Cavite y parte oeste de la de Batangas, territorio que hacía meses estaba en poder de los rebeldes, constituidos en estado independiente, con su capital civil y militar , y formando un vasto y fuerte campo atrincherado.

Situó su Cuartel General en Parañaque, punto avanzado en la primera y más fuerte línea enemiga, y que por su situación le permitía cubrir la capital del archipiélago, conservar las comunicaciones, combinar los movimientos de la Escuadra con los del Ejército invasor y atender a las operaciones de las otras provincias sublevadas.

Su plan de reconquista de las provincias de Cavite y Batangas se llevó a cabo con la mayor precisión, ganando todas las obras de defensa que los insurrectos tenían en Tranquero, Pamplona, Bayuyunga, río Zapote, Silang, Pérez-Dasmariñas, Salitrán, San Nicolás, Presa Molino, Innis, Dos Bocas, Noveleta, Cavite Viejo, Binacayán, San Francisco de Malabang, Rosario y Santa Cruz, y se tomaron las posiciones de Cacarón de Silelas, , del río Pasig, Taguig, Bonga Mayor, Santa Cruz de Paombong, Nanges, y otras varias de las demás provincias de la isla de Luzón.

El 20 de marzo regresó a Manila, por encontrarse enfermo con unas fiebres graves, sin que por esto dejara de estar encargado de los importantes mandos que ejercía y de seguir dirigiendo todas las operaciones de campaña; el 24 se le admitió la dimisión que por importantes motivos de salud había presentado de dichos mandos, siendo nombrado a continuación Presidente de la Junta Consultiva de Guerra (14).

El 15 de abril embarcó para la península, y el 28 le fue concedida la Gran Cruz Laureada de la Real y Militar Orden de San Fernando (15) "por el distinguido mérito que ha contraído como General en Jefe del Ejército de Filipinas realizando la ardua empresa de dominar la insurrección surgida en críticos momentos para la Patria en varias provincias de aquel Archipiélago, dando muestra de su pericia al obtener tan feliz resultado en una breve, enérgica y gloriosa campaña".

Fotografía con la banda e insignia de la Gran Cruz Laureada de San Fernando


Posteriormente fue nombrado Ministro de la Guerra el 4 de marzo de 1899 (16), siendo Presidente del Consejo de Minstros D. Francisco Silvela; cesó en este cargo el 2 de octubre siguiente, quedando en situación de Cuartel. Al mes siguiente fue nombrado Comisario Regio (Presidente) de la sección española de la Cruz Roja (17).

En abril de 1903 el Rey le agració con el Collar de la Real y Distinguida Orden de Carlos III; y en julio se le nombró Director General de la Guardia Civil (18), y en noviembre Jefe del Cuarto Militar de S. M. el Rey D. Alfonso XIII (19), cargo de desempeña hasta su nombramiento en diciembre de 1904 como Jefe del Estado Mayor Central del Ejército (20), y en marzo de 1906 Presidente del Consejo Supremo de Guerra y Marina (21). En su calidad de ex Ministro de la Guerra fue nombrado Consejero de Estado para el bienio de 1908-1910 en el mes de mayo de dicho primer año (22).

En mayo de 1904 el Rey D. Alfonso XIII visita las Bodegas Domecq en Jerez de la Frontera. En la fotografía aparece D. Camilo, quien era el Jefe del Cuarto Militar del Rey y por tanto le acompañaba en todas sus visitas


Finalmente, junto a su cese como Presidente del Consejo Supremo de Guerra y Marina fue promovido en enero de 1910 al empleo de Capitán General "en consideración a los relevantes méritos y especiales circunstancias del Teniente General D. Camilo García de Polavieja y del Castillo, Marqués de Polavieja, y deseando al propio tiempo dar una distinguida prueba del aprecio que merece nuestro noble y valeroso Ejército, en el cual ha prestado dicho General notorios servicios".  Este mismo año fue nombrado Embajador extraordinario y plenipotenciario de España ante la República de Méjico, para asistir como representante de España en el primer centenario de la independencia de dicho país. Su madre era mejicana y por tanto el Gobierno estimó que era el mejor representante del Reino de España para dicho aniversario.

Fotografía con oficiales españoles y mejicanos durante su embajada de 1910. El segundo por la izquierda es su hijo Alfonso.
En el momento de su ascenso a la Capitanía General se hacía constar que contaba con concuenta y un años y cinco meses de servicio; de ellos veintinueve años y cerca de siete meses en el empleo de Teniente General; ocupaba la segunda plaza en la escala de su clase y se hallaba en posesión de las siguientes condecoraciones: Cruz de María Isabel Luisa; Cruz blanca de primera clase del Mérito Militar; una Cruz de primera clase y dos de segunda de la misma Orden, con distintivo rojo; Encomienda y Collar de la Orden de Carlos III; Gran Cruz de Isabel la Católica; Gran Cruz roja del Mérito Militar; Gran Cruz de San Hermenegildo; Gran Cruz Laureada de San Fernando, pensionada con 10.000 pesetas anuales; Grandes Cruces de la Orden de Santiago de la Espada y de la Orden de San Benito de Avis, de Portugal; Gran Cruz de la Corona de Italia; Medallas conmemorativas y de las campañas de África, Bilbao, Cuba, Alfonso XII, Guerra Civil, Filipinas, Voluntarios de Filipinas, Alfonso XIII, Regencia, Patronato de los Somatenes de Cataluña, Centenario de los Sitios de Zaragoza y Cruz Roja.

En el plano político, fue Senador electo por la provincia de Santiago de Cuba 1889-90, la provincia de Santa Clara 1896-98, Vitalicio 1899-1911, y finalmente por derecho propio 1911-14 (23).

Por Breve de S. S. León XIII fechado en 5 de marzo de 1895, fue creado Marqués de Polavieja dentro del nobiliario pontificio, aunque dicho título extranjero fue reconocido por la Reina Regente María Cristina de Habsburgo, siendo autorizado a hacer uso del mismo en España desde el 5 de agosto del mismo año.

Dentro de las inquietudes de nuestro biografiado estaba su pasión por la Historia, siendo nombrado en enero de  1912 académico de la Real Academia de la Historia. Sus últimos años los pasó dedicado a la lectura e investigación histórica.

Falleció D. Camilo en su domicilio de la calle Serrano nº 25 en Madrid el día 15 de enero de 1914, siendo enterrado el día 17 en la Sacramental de Santa María de la misma ciudad.

Fue autor de los siguientes textos: Hernán Cortés. Copias de documentos existentes en el Archivo de Indias y en su Palacio de Castilleja de la Cuesta, sobre la conquista de México, Sevilla, 1889; Mando en Cuba del Teniente General D. Camilo G. Polavieja. Copia de la memoria dirigida al Exmo. Sr. Ministro de Ultramar, en 22 de diciembre de 1892, Madrid, 1896; Mi política en Cuba. Relación documentada, lo que vi, lo que hice, lo que anuncié, Madrid, Imprenta de Emilio Minuesa, 1898; Exposición al Senado, Madrid, 1901; Hernán Cortés. Estudio de un carácter, Toledo, Imprenta y Librería de la Viuda e Hijos de J. Peláez, 1909; Discursos leídos ante la Real Academia de la Historia, Madrid, Est. Tipográfico de Jaime Ratés Martín, 1912.



(1) REAL DECRETO ASCENSO A BRIGADIER
(2) REAL DECRETO CONCESIÓN GRAN CRUZ ROJA DEL MÉRITO MILITAR
(3) REAL DECRETO DE ASCENSO A MARISCAL DE CAMPO
(4) REAL DECRETO CONCESIÓN GRAN CRUZ ORDEN DE ISABEL LA CATÓLICA
(5) REAL DECRETO ASCENSO A TENIENTE GENERAL
(6) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CONSEJO SUPREMO DE GUERRA Y MARINA
(7) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE ANDALUCÍA
(8) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE CUBA
(9) REAL DECRETO CONCESIÓN GRAN CRUZ DE SAN HERMENEGILDO
(10) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO COMANDANTE EN JEFE SEXTO CUERPO DE EJÉRCITO
(11) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO JEFE CUARTO MILITAR REINA REGENTE
(12) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO SEGUNDO CABO CAPITANÍA GENERAL DE FILIPINAS
(13) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE FILIPINAS
(14) REL DECRETO NOMBRAMIENTO PRESIDENTE JUNTA CONSULTIVA DE GUERRA
(15) REAL DECRETO CONCESIÓN GRAN CRUZ LAUREADA DE SAN FERNANDO
(16) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO MINISTRO DE LA GUERRA
(17) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO PRESIDENTE CRUZ ROJA ESPAÑOLA
(18) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO DIRECTOR GENERAL DE LA GUARDIA CIVIL
(19) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO JEFE CUARTO MILITAR DE ALFONSO XIII
(20) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO JEFE ESTADO MAYOR CENTRAL DEL EJÉRCITO
(21) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO PRESIDENTE CONSEJO SUPREMO DE GUERRA Y MARINA
(22) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CONSEJERO DE ESTADO
(23) EXPEDIENTE DEL SENADO DE ESPAÑA


Se puede ampliar información en los siguientes enlaces:
http://www.rah.es/10359-2/
https://es.wikipedia.org/wiki/Camilo_Garc%C3%ADa_de_Polavieja#Bibliograf%C3%ADa


JAIME SAMANIEGO Y MARTÍNEZ-FORTÚN, PRIMER CABALLERO LAUREADO DE LAS FUERZAS REGULARES

Antes de finalizar el año 2018, no hay que dejar pasar el recuerdo a D. Jaime Samaniego y Martínez-Fortún, Teniente de Caballería destinado...