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viernes, 4 de mayo de 2018

TENIENTE GENERAL D. RAFAEL DE ECHAGÜE Y BERMINGHAM, CONDE DEL SERRALLO, GRANDE DE ESPAÑA

Comenzamos el mes de mayo con otro insigne militar, el Teniente General D. Rafael de Echagüe y Bermingham, quien tras nacer en humilde cuna llegó a la alta jerarquía militar y nobiliaria, pues no en vano por sus méritos y servicios también consiguió el Título de Castilla de Conde del Serrallo, al que posteriormente se le confirió la Grandeza de España.


D. Rafael de Echagüe y Bermingham (c. 1880)
Nació en San Sebastián, el 13 de febrero de 1815, hijo de D. Joaquín Echagüe y Dª María Josefa Bermingham. Apenas había cumplido la edad de dieciocho años y recién comenzada la Guerra de los Siete Años o Primera Guerra Carlista (octubre de 1833), ingresó por gracia particular como Subteniente Abanderado, en el cuerpo de chapelgorris o francos de infantería, recibiendo el bautismo de fuego el 14 de noviembre en la acción de Hernani. El 31 de enero de 1834 pasó al Batallón de Voluntarios de Guipúzcoa, siguiendo la campaña en el Norte. Con esta unidad concurrió a las acciones de Gorriti, Oñate y Aránzazu, siendo herido en la pierna derecha. Tras tomar parte en los hechos de armas de Ormaiztegui (enero de 1835), fue ascendido a Teniente de Cuerpos Francos con fecha 21 de febrero. 

En mayo participó en la acción de las Alturas de Santa Bárbara de Hernani, donde fue gravemente herido. Acabó el año con su nombramiento como Subteniente de Infantería con grado de Teniente. Por ello, en enero de 1836 se incorporó al Regimiento de Infantería de San Fernando que también operaba en el Norte. Combatió con bravura en las acciones de Villarreal y Arlabán, durante el mismo mes de enero, y en varias acciones sobre Galarreta, Aramayona, Arlabán y Villafranca de Álava en mayo, consiguiendo que por su mérito y valor fuera condecorado con la Cruz de tercera clase de San Fernando

Ya en agosto, luchando en las alturas de Ulibarri y Gamboa fue herido nuevamente, en esta ocasión en la mandíbula. A continuación asistió al levantamiento del Segundo Sitio de Bilbao y cooperó a las operaciones del levantamiento del Tercer Sitio de la misma invicta villa. Por su mérito en la batalla de Luchana, en diciembre de 1836, fue promovido sobre el campo de batalla por el propio General Espartero al empleo de Teniente de Infantería. 

Al año siguiente, en el mes de mayo, concurrió también a las acciones de Oyarzun y al asalto y toma de Fuenterrabía; en julio obtuvo el grado de Capitán, por su bizarro y leal comportamiento con motivo de la sedición militar de Hernani. En octubre comenzó a prestar servicios de Estado Mayor,  aunque sin dejar de luchar en primera línea, pues durante este tiempo asistió a las operaciones sobre el río Oria, al reconocimiento y toma de Vera, en abril; a la sorpresa de Oyarzun, en junio; y en el monte de Santiago, en octubre, mereciendo por su heroicidad la Cruz de primera clase de la Orden de San Fernando



En febrero de 1838 es promovido al empleo de Capitán de Infantería, dejando su puesto de Estado Mayor dos días más tarde. Desde marzo pasó a servir en el Regimiento de Infantería de Luchana, y con esta unidad asiste al sitio y toma de Ramales, en marzo, y Guardamino, en mayo, donde resulta herido grave en la cabeza. Por su distinguido comportamiento fue agraciado en el campo de batalla con el grado de Comandante, que posteriormente y con arreglo a un Real Decreto de 1840 le sería conmutado por el grado de Teniente Coronel de Infantería (1). Tras el Convenio O Abrazo de Vergara, en agosto de 1839, que puso fin a la guerra en el Norte, siguió en campaña. 

En el mes de septiembre obtuvo otra Cruz de primera clase de la Orden de San Fernando, en conmutación del grado de Capitán que por duplicado se le había concedido. Destinado a Levante, donde aún el General Cabrera mantenía las banderas carlistas en alto, participó en la toma del castillo de Segura, en febrero de 1840, donde por su comportamiento mereció el empleo de Mayor del batallón. A continuación estará presente en las rendiciones de las plazas de Castellote, en marzo, y de Morella, en mayo. En junio fue destinado al Regimiento de Infantería de la Princesa, con el cual actuó en el sitio y rendición, el 4 de julio de 1840, de la fortaleza de Berga, última en la que ondeó la bandera carlista.

En octubre de 1840 se le concedió licencia ilimitada con derecho a paga completa, para así restablecerse de las siete heridas que recibió durante su participación en la guerra. Se reincorporó a su unidad en febrero de 1841, en julio pasó a la guarnición de la isla de Puerto Rico, con destino al Regimiento de Infantería de Iberia. Allí permaneció hasta abril de 1844. En dicho período de tiempo ascendió por antigüedad a Primer Comandante, en octubre de 1842. Allí sirvió como Ayudante de Campo del Capitán General, su suegro. Durante su destino en Puerto Rico contrajo matrimonio con Dª Mercedes Méndez de Vigo y Osorio, hija del entonces Capitán General de dicha isla, D. Santiago Méndez de Vigo y García de San Pedro.

Teniente General D. Santiago Méndez de Vigo

Regresó a la Península e inmediatamente sirvió como Ayudante de Campo del Capitán General de las Vascongadas, de diciembre de 1844 hasta marzo de 1846. Después de haber contribuido a sofocar la rebelión de Galicia en la acción de Cacheira y toma de Santiago en abril de 1846, fue condecorado con otra Cruz de primera clase de la Orden de San Fernando, al ser ésta la cuarta que recibía las conmutó por una de segunda clase -laureada - de la misma Orden. Ascendió al empleo de Teniente Coronel, en octubre de 1846, quedando de reemplazo en Madrid hasta su nombramiento como Ayudante de su suegro, Capitán General de Galicia, en abril de 1847. Hasta octubre ocupó dicho puesto y participó en la Campaña de Portugal, donde por sus méritos recibió el empleo de Coronel y la Cruz de Comendador de la Orden de Cristo de Portugal

Tras este destino quedó de nuevo en situación de reemplazo hasta septiembre de 1848, cuando recibió el mando del Regimiento de Infantería del Príncipe, que actuaba en Cataluña contra los carlistas. Desde enero de 1849 se dedicó a perseguir y capturar a las fuerzas carlistas y republicanas de Cataluña, tomando parte en la sorpresa de la fortaleza de Berga. Por sus acciones en este tiempo, obtuvo el empleo de Brigadier de Infantería con antigüedad del mes de abril; y en junio recibió la Cruz de Comendador de la Orden de Isabel la Católica

Permaneció en Cataluña hasta agosto de 1853, recibiendo durante este período la Cruz de tercera clase de la Orden de San Fernando, por su distinción en las acciones de Vidrá y San Quirce de Besora, año 1851; Comendador de número de la Orden de Isabel la Católica, en 1852; la Cruz de San Hermenegildo también en 1852, con antigüedad de 16 de noviembre de 1850; y el nombramiento de Comendador de la Orden de Carlos III, en marzo de 1852 (2).

Por antigüedad, en agosto de 1854 obtuvo la faja de Mariscal de Campo (3) después del levantamiento militar en el Campo de Guardias y de la acción de Vicálvaro. El mismo año de 1854 fue elegido Diputado a Cortes representando al distrito de Huelva, y en 1858 por Córdoba. En junio de 1855 fue nombrado Capitán General de Granada (4), posteriormente ocupó el mismo cargo en las Vascongadas (5), siéndole tributado el 7 de marzo de 1856 a su entrada en San Sebastián, su ciudad natal, un caluroso recibimiento, con los honores de ordenanza establecidos toda vez que era la primera vez que entraba en la plaza donde ejercería el mando; y ya en la Capitanía General de Valencia, le fue concedida en agosto de 1856 la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden de Carlos III (6). En este último mes le fue conferido el mando de la Capitanía General de Castilla la Nueva (7). Participó como invitado a los desposorios celebrados en Madrid entre la Infanta Dª. Amalia de Borbón, prima de la Reina Dª. Isabel II, y el Príncipe D. Adalberto de Baviera. Poco después, en octubre, dimitió de su puesto por motivos de salud.

En julio de 1858 se le encomendó el mando de la Capitanía General de Valencia (8). Declarada la guerra a Marruecos, en noviembre de 1859 se le confiere el mando del Primer Cuerpo del Ejército Expedicionario de África, siendo los primeros en pisar tierra tras su salida desde Algeciras el día 18 de dicho mes. Dirigiendo a sus soldados una arenga que terminaba así: "Soldados, ¡al África y Viva la Reina, Viva España!". El día 20 sostienen el primer combate que termina con la conquista de las alturas del Serrallo, a unos cuatro kilómetro de Ceuta, en cuyo derruido alcázar se enarboló y sostuvo el pabellón español a pesar del furioso ataque de los marroquíes, siendo especialmente encarnizada la lucha en el reducto llamado de Isabel II.


El notable escritor D. Pedro Antonio de Alarcón, que participó en dicha contienda, y reflejó sus vivencias en su famoso Diario de un testigo de la guerra de África, dejo escrito esto: “¡No sé como Echagüe no cayó en poder de los moros! ¡No se sabe cómo no lo mataron! La descarga de la que resultaron herido él y muerto su caballo se la hicieron a quemarropa. Los moros estaban encima; sus alaridos feroces atronaban los oídos. La herida del general fue en el índice de la mano derecha, y se le cayó la espada; uno de los ayudantes la cogió y se la entregó enfrente de los enemigos. A cuatro pasos de distancia hallábanse éstos, entretenidos en cortar la cincha del caballo para recoger la hermosa silla de que se había desmontado Echagüe, cuando llegaron refuerzos y se rechazó a aquellas fieras.”

Ascendió al empleo de Teniente General, y permaneció en el campamento del Serrallo hasta la célebre batalla de Tetuán, en la que no participa pues estaba encargado de proteger la ciudad de Ceuta. Posteriormente participó notablemente en la definitiva batalla de Wad-Ras, en marzo de 1860, donde lideró el centro de la fuerza española, estando siempre en primera línea y tomando a la bayoneta dos posiciones claves del enemigo.


Concluida la guerra volvió a encargarse de la Capitanía General de Valencia, donde desembarcó proveniente de África el 26 de abril, siendo recibido con salvas de cañón y ovaciones del pueblo que abarrotaba las calles, a pesar de la incesante lluvia. Posteriormente y por suscripción le sería regalada una espada en reconocimiento a sus señalados servicios en la campaña de África.

En junio de 1860 fue nombrado Capitán General de Puerto Rico (9), adonde llegó en el mes de septiembre. Permaneció en la isla hasta febrero de 1862, cuando fue nombrado Capitán General de las islas Filipinas (10). En el mes de abril llegó a Madrid con intención de partir para su nuevo destino en mayo, recibiendo en estas fecha la Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo. El 3 de junio un devastador terremoto afectó a la ciudad de Manila e islas colindantes, su responsabilidad como máxima autoridad le ponía ante un nuevo y muy distinto reto a los que hubiera vivido anteriormente. En noviembre de 1863 fue nombrado Senador del Reino por decreto de S.M. la Reina Dª. Isabel II (11). En diciembre de 1864 le fue admitida la renuncia por su mal estado de salud, seguro que pesó en su ánimo el repentino fallecimiento de su esposa el mes anterior a su solicitud.

Regresó a la Península, y en junio de 1865 fue designado para ocupar la Capitanía General de Cataluña (12), poco después, en octubre fue nombrado Ingeniero General del Ejército (Director General de Ingenieros) (13). En octubre de 1868, tras el derrocamiento de la Reina, fue nombrado por el General Serrano como nuevo Capitán General de las islas Baleares (14), regresando al poco tiempo a su anterior mando.

En junio de 1872, el nuevo Rey D. Amadeo I le nombró General en Jefe del Ejército del Norte (15) para enfrentarse a los carlistas, pero renunció a los pocos días sin llegar a tomar posesión del mando. Desde enero hasta su cese en mayo de 1874, ocupó el puesto de Director General de Artillería (16); durante este tiempo y posteriormente participó en la campaña del Norte contra los carlistas, donde tomó parte al frente de su división en los combates de Otáñez, Las Muñecas y Galdames, hasta el levantamiento del sitio de Bilbao. En junio del mismo año participó en la batalla de Monte Muro o Abárzuza, donde debido a la muerte del General Marqués del Duero tuvo que reemplazarlo en el mando y dirigir la retirada, cosa que consiguió hábilmente.


En septiembre de 1874 retomó el puesto de Director General de Artillería, y en el año siguiente, ya restaurada la monarquía y como General en Jefe del Ejército del Centro entre febrero y mayo (17), concurrió con S.M. el Rey D. Alfonso XII a las últimas operaciones de la guerra y al restablecimiento de la anhelada paz.

El Rey D. Amadeo I, en marzo de 1871, le hizo merced del título de Castilla de Conde del Serrallo, y D. Alfonso XII en premio a su extraordinaria distinción combatiendo a los carlistas le concedió la Grandeza de España unida a su título (18).

Uniformado como Comandante General de Alabarderos
Como culmen a su carrera militar, en enero de 1877 obtuvo el nombramiento de Comandante General del Real Cuerpo de Guardias Alabarderos (19); en dicho puesto participó en los desposorios de D. Alfonso XII con la Infanta Dª Mercedes de Orleans, en enero de 1878, y con la Archiduquesa María Cristina de Habsburgo, en noviembre de 1879. También estuvo en el acto de presentación de S.M. el Rey D. Alfonso XIII, así como sus hermanas las Infantas Mercedes y Teresa. En un plano más triste, tuvo que participar en los funerales por S.M. el Rey D. Alfonso XII. Este mando tan ligado a la Familia Real lo tuvo que dejar en febrero de 1887, cuando los achaques de la edad le impedían cumplir satisfactoriamente dicho desempeño (20).



Falleció en Madrid el día 23 de noviembre y sus restos mortales fueron trasladados a su ciudad natal, donde recibió cristiana sepultura. Además de las condecoraciones anteriormente detalladas, también poseía la Grandes Cruz de Isabel la Católica, y otras extranjeras, así como las medallas de África, Alfonso XII y sitio de Bilbao.

El general Echagüe era para sus coetáneos modelo de militares bizarros y de caballeros, y su muerte ha produjo honda pena en las personas que tenían el honor de tratarle y conocían sus bellas cualidades de afabilidad y exquisita cortesanía, y la nobleza y lealtad de su carácter.

Su matrimonio le hizo emparentar con los Grandes de España, tiempo antes de su propio acceso por méritos personales a tal dignidad. Su cuñado fue el Conde de Santa Cruz de los Manueles, Grande de España; además, su esposa era prima del poderoso y conocido Duque de Sesto, D. José Osorio y Silva, íntimo amigo y fiel servidor de D. Alfonso XII. De sus hijos, destacar al Teniente General D. Ramón de Echagüe y Méndez de Vigo, y a Dª. Belén de Echagüe y Méndez de Vigo, Dama de la Orden de la Reina María Luisa y esposa del Duque del Infantado y Grande de España D. Andrés Avelino de Arteaga y Silva.


(1) REAL DECRETO DE DISOLUCIÓN DE LOS CUERPOS FRANCOS
(2) REAL DECRETO COMENDADOR DE LA ORDEN DE CARLOS III
(3) hREAL DECRETO ASCENSO A MARISCAL DE CAMPO
(4) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE GRANADA
(5) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL PROVINCIAS VASCONGADAS
(6) REAL DECRETO CONCESIÓN GRAN CRUZ ORDEN DE CARLOS III
(7) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE CASTILLA LA NUEVA
(8) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE VALENCIA
(9) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE PUERTO RICO
(10) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE FILIPINAS
(11) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO SENADOR DEL REINO
(12) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE CATALUÑA
(13) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO INGENIERO GENERAL DEL EJÉRCITO
(14) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE BALEARES
(15) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO GENERAL JEFE DEL EJÉRCITO DEL NORTE
(16) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO DIRECTOR GENERAL DE ARTILLERÍA
(17) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO GENERAL EN JEFE EJÉRCITO DEL CENTRO
(18) REAL DECRETO CONCESIÓN GRANDEZA DE ESPAÑA AL TÍTULO DE CONDE DEL SERRALLO
(19) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO COMANDANTE GENERAL DE ALABARDEROS
(20) REAL DECRETO CESE COMO COMANDANTE GENERAL DE ALABARDEROS

lunes, 23 de abril de 2018

GENERAL DE DIVISIÓN D. JUAN LORIGA Y HERRERA-DAVILA, CONDE DEL GROVE

Tras haber dedicado los artículos anteriores a militares pertenecientes al Estado Mayor y a las Armas de Infantería y Caballería, vamos a completar estas especialidades con un artillero, D. Juan Lóriga y Herrera-Dávila, quien también estuvo muy ligado al Rey D. Alfonso XIII, primero como profesor y posteriormente como Secretario del Soberano. 

De distinguida ascendencia militar y artillera originaria de Galicia, nació el día 2 de agosto de 1853, e ingresó en la Academia de Artillería con sólo trece años, el 5 de enero de 1867, por lo cual no empezó a contársele en su expediente militar el tiempo de servicio hasta el 2 de agosto de 1869 en que cumplió la edad reglamentaria.

Año 1906
Por la gracia general de 1868 alcanzó el grado de Alférez del Ejército, obteniendo reglamentariamente el empleo de Alférez-alumno de Artillería en julio de 1870. Por haber terminado sus estudios con el aprovechamiento requerido, fue promovido al empleo de Teniente de Artillería en julio de 1872, tras cinco años de estudios. Fue destinado al 4º Regimiento a pie, participando en el mes de octubre en las operaciones efectuadas contra los insurrectos republicanos del Arsenal Militar de Ferrol, en donde después de tomar parte en los combates sostenidos el día 15, consiguió entrar dos días más tarde. Por los méritos que entonces contrajo fue recompensado con el grado de Capitán y la Cruz Roja de primera clase del Mérito Naval.

Al igual que otros muchos oficiales, por petición propia, le fue concedida la licencia absoluta en febrero de 1873; aunque volvió al servicio activo en septiembre del mismo año y con destino a su anterior regimiento.

Desde marzo de 1874, encuadrado en el Ejército del Norte, operó contra las fuerzas carlistas, donde destacó su actuación en la batalla de San Pedro Abanto los días 25, 26 y 27 del propio mes, razón por la cual fue condecorado con la Cruz Roja de primera clase del Mérito Militar. Posteriormente, los días 27, 28 y 30 de abril participó en las acciones de la Muñecas y Galdames, y el 2 de mayo a la entrada en Bilbao, una vez roto el cerco carlista. Aunque en noviembre fue trasladado al 2º Regimiento a pie, se dispuso al mes siguiente que volviera su anterior regimiento.

Hallándose en San Sebastián, destacado en el fuerte de Ametzagaña, prestó diferentes servicios de campaña, asistiendo el 20 de agosto de 1875 a la acción de Montevideo; el 15 de septiembre a la de Urcabe, por la que fue premiado con el empleo de Capitán del Ejército; y el 28 a la acción de Choritoquieta.

Salió para Hernani el 25 de enero de 1876, tomando parte en las acciones de aquel día contrabatiendo a la artillería carlista de Antononea. Continuó en campaña hasta el final de la guerra en marzo. Llegada la paz, fue destinado en marzo como Ayudante de Profesor de la Academia de Artillería. Como recompensa reglamentaria por el desempeño de dicho puesto en la Academia, se le concedió en junio de 1880 el grado de Comandante.

Portada del estudio que publicó con otros oficiales
En enero de 1882 ascendió por antigüedad al empleo de Capitán de Artillería, casi diez años había pasado como Teniente de Artillería. A pesar del ascenso no tuvo nuevo destino, aunque sí fue elevado a la categoría de Profesor de la Academia. Pocos meses después, en julio, sus servicios fueron recompensados con la Cruz de la Orden de Carlos III. Dedicado al estudio de la artillería, colaboró en la redacción de un Tratado de balística de la Artillería Rayada, por el cual fue agraciado en octubre de 1883 con el grado de Teniente Coronel. En mayo de 1884 por sus servicios en el profesorado fue recompensado con el empleo de Comandante del Ejército.

Por el anteriormente citado Tratado de balística de la Artillería Rayada, el jurado internacional de la Exposición Universal de Barcelona de 1888 le concedió la Medalla de Oro de primera clase.

Al obtener reglamentariamente el empleo de Comandante de Artillería en enero de 1892, se le destinó al 13º Batallón de Plaza, aunque permaneció en comisión de servicio en el mismo puesto de la Academia de Artillería. Una vez concluido el curso, en junio, fue destinado al Parque de Artillería de Madrid; y en agosto, como recompensa reglamentaria a su servicio en la Academia se le otorgó la Cruz Blanca de 2ª clase del Mérito Militar

En su nuevo destino madrileño, en mayo de 1893, con motivo del acierto con que se dispuso la difícil conducción de un cañón de 210 mm y un obús de 305 mm, desde la Estación del Mediodía hasta el Palacio de Museos y Bibliotecas para ser instalados en la "Exposición Histórica" recibió otra Cruz Blanca de 2ª clase del Mérito Militar. En agosto fue trasladado al 10º Regimiento Montado, donde sin perjuicio de dicho destino, desempeñó las funciones de Vocal de la Junta de táctica y de la Comisión encargada de proponer la organización y dotación del tren de sitio.

El Rey D. Alfonso XIII sentado, y a su derecha D. Juan Lóriga
En mayo de 1894 le fue conferido el cargo de Profesor de S.M. el Rey D. Alfonso XIII, destino al que llegó por su demostrada experiencia en la Academia de Artillería. En julio de 1897 recibió por antigüedad el empleo de Teniente Coronel, y en Septiembre fue destinado a servir en las Filipinas. Por las excepcionales dotes de amor al estudio y gran aptitud que demostró en el desempeño de Profesor de D. Alfonso XIII, le fueron dadas las gracias por S.M. la Reina Regente, además de concedérsele la Encomienda de la Orden de Carlos III.

A su llegada a las islas se le encomendó el mando del 2º Batallón del Regimiento de Artillería de Plaza y de la Castellanía de la Real Fuerza de Santiago, en Manila, por cuyo Ayuntamiento fue nombrado , en consecuencia, Alférez real, Concejal nato del mismo. En marzo de 1898 embarcó de regreso a la península, siendo nuevamente nombrado en abril Profesor de S.M. el Rey, cargo que ocupó hasta la mayoría de edad del Rey.

Como agradecimiento por su trabajo y dedicación, en mayo de 1902, días antes de celebrarse la Proclamación como Rey de D. Alfonso XIII, la Reina Regente Dª. María Cristina le hizo "merced de título del Reino, con la denominación de Conde del Grove, para sí, sus hijos y sucesores legítimos" (1). En ese mismo mes, siguió vinculado al soberano, a quien acompañó en los viajes que efectuó en 1903 a varios puntos del Norte, Castilla la Vieja y Aragón.


En enero de 1904 se le nombró Ayudante-Secretario de S.M. el Rey, asistiéndole en los viajes oficiales que realizó por Europa; durante 1904 y 1905 visitaron París, Londres, Berlín, Viena y Munich. A finales de este último año fue ascendido por antigüedad al empleo de Coronel de Artillería, continuando como Secretario de Alfonso XIII.

También estuvo presente en la Boda de Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg el 31 de mayo de 1906, y siendo testigo directo del atentado que sufrieron. Por el sereno valor que demostró en dicha ocasión, le fue concedida en junio de dicho año la Cruz Roja de tercera clase del Mérito Militar.

Formó parte del Cuartel Real durante las maniobras efectuadas por el Primer Cuerpo de Ejército en 1906, y por el Octavo Cuerpo de Ejército al año siguiente. Siguiendo con sus viajes por España y Europa, desde 1907 visitaron Inglaterra, Francia, Alemania y Baviera, además de varias provincias por toda la península y la ciudad de Melilla.

Tras el terremoto acaecido en Mesina (Italia) el 28 de diciembre de 1908, y que afectó a la isla de Sicilia y la Región de Calabria, D. Juan fue enviado con el fin de socorrer, en nombre de S.M. el Rey, a las víctimas de tan querido lugar. Por la digna manera con que supo corresponder a la confianza del Rey en la delicada y piadosa misión que le fue confiada, y como muestra de agradecimiento del Rey de Italia, fue nombrado Gran Oficial de la Orden de la Corona de dicho país.

En febrero de 1913 fue promovido al empleo de General de Brigada y en el mismo mes también recibió el nombramiento de Ayudante de Campo Secretario de S.M. el Rey (2); y recibió la Gran Cruz de San Hermenegildo en abril (3). En el mes de octubre el Presidente de la República Francesa, Raymond Poincaré, realizó una visita oficial a España, y por tal motivo, fue designado D. Juan para acompañar como Ayudante a dicha personalidad durante su permanencia en nuestro país. Con tal motivo y por dicho servicio, recibió de Francia el nombramiento de Gran Oficial de la Legión de Honor. Este mismo año, el Conde del Grove ya había acompañado en mayo a SS.MM. los Reyes en su viaje oficial a Francia, y posteriormente Austria e Inglaterra.


En octubre de 1914 se le concedió la Gran Cruz del Mérito Militar  con distintivo blanco (4). A causa de la reorganización de la Casa Militar del Rey, se dispuso en julio de 1917, que cesara en el cargo de Ayudante de Campo Secretario (5). Al comienzo del nuevo año, en febrero, fue nombrado Jefe de Estudios del Príncipe de Asturias, D. Alfonso (6). En mayo de 1918 ascendió al empleo de General de División. Finalmente, en agosto de 1919 pasó a la  primera Reserva (7), y en agosto de 1921 a la segunda Reserva (8).

Además de las condecoraciones anteriormente citadas, también recibió la Gran Cruz de Isabel la Católica; la Encomienda de la Real Orden Victoriana del Reino Unido, del Águila Roja de Prusia, y de las Órdenes de Francisco José y de Leopoldo de Austria ; la Encomienda y Placa del Mérito Militar de Baviera y de la Orden de Alberto, de Sajonia; las Cruces de primera clase de la Orden de la Espada, de Suecia, y de segunda clase de San Miguel, de Baviera y de Oficial de la Orden del Salvador, de Grecia.

Falleció en sus habitaciones del Palacio Real de Madrid el 8 de marzo de 1929. Estaba casado con Dª. Josefa Lóriga Parra, pero no tuvo descendencia, motivo por el cual, su viuda se convirtió en la heredera del Condado del Grove (9). Fue su sobrino, en tanto que hijo de su cuñado, el General de Brigada D. Eliseo Lóriga Parra, el famoso aviador militar D. Joaquín Lóriga Taboada.

A falta de hijos propios, volcó su paternalismo con D. Alfonso XIII, a quien educó con el amor y severidad de un padre, y para los hijos de éste ejerció como un abuelo permisivo y "contador de batallas e historias fascinantes".




miércoles, 18 de abril de 2018

CAPITAN GENERAL D. CAMILO GARCIA DE POLAVIEJA Y DEL CASTILLO, MARQUÉS DE POLAVIEJA

Comienza la andadura de este blog publicando el historial militar y algunos apuntes biográficos de D. Camilo García de Polavieja y del Castillo-Negrete, Marqués de Polavieja.

Fotografía de Kaulak

D. Camilo Polavieja es uno de los dos únicos militares españoles que en los siglos XIX y XX pasó del más bajo escalafón militar, soldado raso, al más alto empleo posible en el Ejército, el de Capitán General. Como curiosidad que ayude a comprender la personalidad de este valiente, debido a su religiosidad fue conocido como "el General cristiano".

Nació en Madrid el día 13 de julio de 1838 y comenzó a servir como soldado voluntario el 20 de agosto de 1858 en el Regimiento de Infantería de Navarra nº 25, de guarnición en Vitoria (Álava), obteniendo reglamentariamente los empleos de Cabo segundo, Cabo primero y Sargento segundo

Tomó parte en la campaña de África, encontrándose el 30 de noviembre de 1859 en la acción de Sierra Bullones; el 9 de diciembre en el combate sostenido en los puntos avanzados del campamento del Serrallo, donde se distinguió de una manera brillante, por lo que le fueron dadas las gracias por el General en Jefe - el Capitán General D. Leopoldo O´Donnell y Joris, Conde de Lucena y Vizconde de Aliaga -; los días 15 y 17 del propio mes en los librados en el mismo sitio; el 1 de enero de 1860 en la batalla de los Castillejos; el 4 en la acción de las alturas de la Condesa; el 6 en el paso a "viva fuerza" de las Lagunas y en el combate y toma de Monte Negrón; ; los días 8, 10 y 12, en las acciones habidas en diferentes puntos; el 14 en el combate del paso de Cabo Negro, por el que fue recompensado con el grado de Sargento primero; el 4 de febrero en la batalla de Tetuán, por lo que se le concedió la Cruz de María Isabel Luisa - modesta condecoración que llevó siempre sobre el uniforme; el 13 en el reconocimiento efectuado sobre Samsa; el 4 de marzo en el practicado sobre el Atlas, donde se incendiaron varios aduares; el 11 en el combate de las alturas de Samsa y Sierra Bermeja, y el 23 en la definitiva batalla de Wad-Ras, en la que resultó herido, siendo premiado por su distinguido comportamiento con el empleo de Sargento primero.

Uniforme de gran gala con las Grandes Cruces de San Fernando e Isabel la Católica, junto a su apreciada Cruz de María Isabel Luisa, prueba del valor que tenía para D. Camilo, a nivel personal, dicha condecoración


En enero de 1862 fue trasladado al Batallón Provincial de Albacete, concediéndosele en julio de 1863 el empleo de Alférez de Infantería, con destino al Ejército de la isla de Cuba. A su llegada fue destinado al Batallón de Cazadores de Isabel II, que se hallaba operando en la isla de Santo Domingo durante la llamada Guerra de la Restauración, y al cual se incorporó oportunamente, asistiendo el 28 de diciembre a la acción del Robleglal y toma de San Juan de la Maguana; el 8 de enero de 1864, al combate de las Matas de Farfán; el 15, a las operaciones sobre Banica; el 2 de febrero, al combate de la Sierra; el 4, a la acción de las Charcas de las Marías y ocupación de Neiva; el 6, al encuentro del Arroyo de las Salinas; el 7, a la acción de Palmar de Fundación, y el 8, al tiroteo de los bosques  de Barahona.

Por los méritos contraídos en estos hechos de armas le fue otorgado el grado de Teniente, y posteriormente concurrió a dos combates, embarcando el 30 de abril para Santiago de Cuba, donde volvió a embarcar el 12 de mayo, formando parte de la División expedicionaria a Monte Christi, con la que desembarco el 16 en Manzanillo.

Emprendió el 17 la marcha a Monte Christi, hallándose en la toma de éste y sus fuertes, como también el 30, en el reconocimiento sobre Laguna Verde y encuentros de Celadero y la Macagua, y el 15 de junio en el combate sobre el río Jaque, marchando en Julio a La Habana para atender al restablecimiento de su salud, pues estaba afectado de una dolencia hepática.

Tras una breve estancia en la península, regresó a la isla donde prestó sus servicios como Auxiliar en la Subinspección de Infantería de Cuba, destinándosele en agosto de 1869 al Batallón de Cazadores de Bailén, que operaba en el departamento Oriental contra los insurrectos cubanos, inmerso ya en la Guerra de los Diez Años. Asistió el 13 de septiembre al ataque habido en el Gunco; el 20 y 21 , a los combates de las Yayas y Loma de la Gloria, y el 15 de octubre, a los encuentros de los Mamones y Ático. En dicho último mes ascendió por antigüedad al empleo de Teniente, y aún siendo destinado primero al Batallón de Ingenieros, y después al Regimiento de Infantería de España, permaneció agregado al expresado Batallón de Cazadores de Bailén, concurriendo el 25 de noviembre al encuentro de Quemado de Miranda; el 26, a la acción de San Pedro; el 30, a la de las Barracas y Arroyo Blanco; los días 14, 16 y 20 de enero de 1870, a las de Aguas Verdes y Palmarito, por las que fue condecorado con la cruz roja de primera clase del mérito militar; el 14 de febrero, a la de Río Abajo; el 18, a la de las Parras; el 19, a la de las Vilas; el 21, a la de Ojo de Agua de los Melones; el 22, al encuentro tenido al regresar a las Tunas; el 19 de abril, al del Rosario, y el 21, al combate del Macío de Figueredo, en el que resultó herido en el muslo, que le causó una ligera cojera el resto de su vida. Por el mérito que contrajo en este combate fue promovido al grado de Capitán.

Al tiempo que se recuperaba de su herida fue destinado al Batallón de Ingenieros, quedando en febrero de 1871 a las inmediatas órdenes del Capitán General, que le agregó a la primera guerrilla volante, con la que emprendió nuevamente las operaciones. Sostuvo algunos tiroteos con el enemigo, y formando parte del Cuartel General del General en Jefe, se encontró el 20 de junio en la ocupación de Vertientes, y se dedicó a reconocer y levantar planos de los esteros comprendidos entre Júcaro y Manzanillo, efectuándolo a satisfacción del General en Jefe.

En concepto de Ayudante de Campo del Brigadier D. Arsenio Martínez-Campos, y desempañando además funciones de Jefe de Estado Mayor, continuó más adelante las operaciones, hallándose el 23 de agosto en la acción de Dos Amigos, por la que se le ascendió al empleo de Capitán; el 24, en la de Arroyo de Raco; el 25, en la de Aguacate; los días 4 y 5 de septiembre, en los encuentros habidos en el mismo punto; el 6, en el de Emilia; el 16, en la emboscada hecha a una partida en Banito; el 20 y 21, en las acciones de Monte Olivares, por las que se le otorgó el grado de Comandante; el 30, en el encuentro de las cumbres de la Sierra; el 1 de octubre, en la acción de Brazo Malo; el 2, en la de Pinalito; el 3, en la del alto de la Estrella; el 23, en la del Elíseo; el 25, en la Irún; el 1 de diciembre, en la de San Ignacio; el 4, en la del Naranjo; el 2 de enero de 1872, en la de Risueña; el 6, en el encuentro de los montes de Bejuco; el 17, en el de Filipinas; en el 18, en el de Macarriba; el 24, en el de la Concepción; el 29, en la acción de las Tres Piedras; el 16 y 18 de febrero, en las del Cuzco; el 19, en la de Arroyo Blanco; el 28, en la de la Vega de López; el 11 de marzo, en el ataque de los montes de Tacajo; el 13, en el de los de Alcalá; el 18, en el de Santa Rita; el 20, en el de los montes de Raga, y el 15 de mayo, en el de los montes de Río Arriba. Por estos servicios fue recompensado con el grado de Teniente Coronel.

Con posterioridad operó con el Cuartel General del General en Jefe y desempeñó los cargos de Comandante Militar de Morón y Teniente Gobernador de su provincia, en la que prestó servicios de campaña a vanguardia de la Trocha, hasta que en febrero de 1873 fue autorizado para regresar a la península, con el objeto de restablecer su salud.

Una vez repuesto, ofreció sus servicios al Capitán General de Valencia en julio de dicho año 1873, comienzo de la Rebelión Cantonal (¿QUÉ FUE LA REBELIÓN CANTONAL?); siendo aceptado y bajo dicho mando concurrió en las operaciones sobre Játiva y Alcira, y en el sitio de Valencia hasta su rendición, tomando parte en los diferentes hechos de armas habidos, y distinguiéndose muy particularmente, el 31 de dicho mes, en la acción de Mislata, por lo cual fue ascendido al empleo de Teniente Coronel. Además asistió a las operaciones sobre Murcia, al sitio de la plaza de Cartagena y a los combates a que éste dio lugar, mandando las fuerza de ataque sobre la misma y expediciones por el litoral hasta el 26 de septiembre.

En diciembre se dispuso que quedara de forma permanente destinado en la península, recibiendo el nombramiento de Ayudante de Campo del Capitán General de Cataluña, con quien, a su paso por el distrito de Valencia, se halló en las operaciones efectuadas sobre Alcira, Alcudia, Carlet y otros puntos contra las fuerzas de Santés y Vallés; y ya en Barcelona marchó con la columna del Brigadier Cañas a operar sobre la línea férrea de Gerona, asistiendo el 30 de septiembre a la acción de Calella.

El 8 de enero de 1874 tomó parte en el combate sostenido en las calles de Barcelona; el 11 en el de Sarriá; el 15, con la columna del Coronel Mola, en el levantamiento del sitio de Manresa, y el 22 y 23, con la que personalmente mandaba el Capitán General, en la ocupación de Vich. 

Por los dos primeros combates mencionados le fue concedida la cruz roja de segunda clase del mérito militar, quedando luego de reemplazo hasta que el 8 de abril fue nombrado nuevamente Ayudante de Campo del General D. Arsenio Martínez-Campos, con quien prosiguió las operaciones contra los carlistas en el frente norte. Entre otros hechos de armas, participó el día 27 en la toma de Otañez; el 28, en la acción de la Muñecas; el 30, en el combate de Galdames y toma del alto de la Cruz, por los que se le otorgó el grado de Coronel; el 1 de mayo, en la toma del monte de Santa Águeda; el 2, en la entrada de Bilbao; el 24, en la acción de Villarreal; el 25 de junio en la toma de Monte Esquinza; el 26, en la de Zabal y combate de Zurucaín; el 27, en el librado sobre Estella, y el 28 en el sostenido durante la retirada de Murillo a Larraga.

Permaneció en situación de reemplazo desde el mes de julio siguiente, hasta que en agosto fue nombrado Fiscal de la segunda Comisión militar permanente establecida en Madrid, confiriéndosele en octubre el mando del Batallón de Reserva de Toledo, que formaba parte del Ejército del Norte. Promovido al empleo de Coronel en diciembre por el mérito que contrajo en los cuatro combates últimos mencionados, y se le concedió el mando del Regimiento de Infantería Tetuán, denominado después de la Princesa, continuando en el referido Ejército y operando durante algún tiempo como Jefe de la columna de observación sobre Lodosa.

Escudo real en la bandera de España tras la restauración del Rey D. Alfonso XII

Tras el pronunciamiento del General Martínez-Campos y la restauración en el trono del Rey D. Alfonso XII, asistió a las operaciones que dieron por resultado el levantamiento del bloqueo de Pamplona, el 3 de febrero de 1875; a la defensa del reducto de Muriaín la noche de este mismo día, y que le valió ser condecorado con otra cruz roja de segunda clase del mérito militar; continuó participando en diferentes escaramuzas y tiroteos sostenidos posteriormente; estuvo en la batalla de Treviño, el 7 de julio, obteniendo por ella la Encomienda de la Orden de Carlos III; a los reconocimientos hechos los días 10 y 16 sobre Salvatierra y Peñacerrada; al ataque y toma de Villarreal, el 29 y 30; al combate de Restra, el 14 de agosto; al bombardeo de Salvatierra, el 21, y al ataque y toma de Villarreal por segunda vez, el 25 de octubre; el 26, con un batallón de su regimiento, cuatro compañías del de la Reina y una sección de caballería, protegió, combatiendo todo el día contra fuerzas superiores, la retaguardia y flanco derecho del Ejército en su marcha sobre Murguía; el 27 y 28 se halló en los reconocimientos practicados sobre diversos puntos, y el 29 en el combate de las Conchas de Murillas.

En virtud de disposición superior y con la guerrilla de Miranda de Ebro, que había sido puesta a sus órdenes, se separó del Ejército el 3 de noviembre, y por medio de una marcha sigilosa durante la noche, sorprendió y  tomó en la mañana del día 4, el fuerte enemigo de los Payos y el pueblo de Peñacerrada, haciendo bajas y prisioneros a los carlistas, y apoderándose de pertrechos de guerra, por lo cual fue felicitado por el General en Jefe.

Concurrió el día 5 al sitio y rendición del fuerte de San León; el 6, al encuentro habido  de en Langrar; el 12, al combate de Bernedo; el 24, a los reconocimientos sobre Maeztu y Apellániz; y el 8 de enero de 1876, al ataque y toma de Villarreal y alturas de Arlabán. El 29 del propio mes, y a la cabeza de su regimiento, tomó, después de rudo combate y tenaz resistencia carlista, las Peñas de Amboto y el fuerte de San Carlos en las alturas de Urquiola, felicitándole al siguiente día por tan brillante hecho de armas el General en Jefe, estando al frente de su Cuerpo, que se hallaba formado.  Siguió en operaciones hasta el final de la guerra, encontrándose el 13 de febrero en la batalla de Elgueta, y premiándosele con el empleo de Brigadier en abril por su "distinguido comportamiento" en los últimos servicios de campaña (1). D. Camilo Polavieja tenía treinta y siete años de edad, y en sólo diecisiete de servicio había conseguido llegar al Generalato con sólo un ascenso por antigüedad siendo oficial, ganando el resto por su demostrado valor y pericia militar frente al enemigo.

Firma de D. Camilo García de Polavieja


Seguidamente fue nombrado Jefe de la Segunda Brigada de la División suelta de Cataluña, siendo destinado en octubre del expresado año de 1876 al Ejército de la isla de Cuba, donde tomó el mando de la Segunda Brigada de la Comandancia General de Sancti Spiritus, emprendiendo las operaciones contra los insurrectos, con los cuales tuvo varios combates, destacando el del 1 de diciembre en Peña Blanca, y el 3, en los Cristales; mantuvo fuego con diversos grupos enemigos montados los días 4, 7, 8, 10, 11, 14, 15, 16, 21, 22 y 31, y volvió a librar combates el 8 de febrero de 1877 en la Tinaja y Primer Hoyo; el 9, en la Gloria, y el 10, en Derramaderos, alcanzando por estos servicios la Gran Cruz Roja del Mérito Militar (2).

Abatida la insurrección de las Villas, pasó, a finales de marzo, a encargarse de la Tercera Brigada del Departamento Oriental, dedicándose incesantemente a la persecución del titulado General Antonio Maceo, a pesar de un fuerte temporal de aguas que se había desencadenado, efectuando reconocimientos por los terrenos más escabrosos, sosteniendo ligeros tiroteos que causaron varias bajas a los rebeldes, haciendo 22 prisioneros y destruyendo varios campamentos.

Organizó los centros de racionamiento y de batallón; dictó disposiciones para las operaciones que debían realizar las columnas; situó su Cuartel General en Palma Soriano, y canalizó parte del río Cauto, consiguiendo llevar raciones en balsas al campamento de Barrancos, por todo lo cual le dio las gracias en repetidas ocasiones el General en Jefe, manifestándole su satisfacción.

Trasladó más tarde su Cuartel General a Cauto Abajo e hizo avanzar hacia el interior parte de las fuerzas de su Brigada, situándolas en nuevos centros, y dirigió y vigiló las operaciones, siendo nombrado en marzo Jefe de la Segunda Brigada de la División a que pertenecía, de la que se hizo cargo en Mayarí Bajo. En este nuevo destino, se esforzó en dar el mayor impulso a la persecución de las fuerzas rebeldes, que al mando del titulado Brigadier Limbano Sánchez se hallaban dentro de su zona, hasta que desmoralizadas por los contínuos encuentros y por las deserciones que sufrían en sus filas, propuso dicho cabecilla su capìtulación, que efectuó el 28 de mayo con 44 Jefes y Oficiales, 274 individuos de tropa armados y 259 desarmados.

Finalmente, el General en Jefe del Ejército de operaciones en Cuba propuso su ascenso al empleo de Mariscal de Campo en junio de 1878 (3), siendo nombrado al mes siguiente Comandante General y Gobernador Civil de la provincia de Puerto Príncipe, cargos en que contrajo méritos por los que le fueron dadas las gracias de Real Orden.

Desde julio de 1879 ejerció el mando político y militar de la provincia de Santiago de Cuba, adoptando las medidas conducentes a contrarrestar el movimiento insurreccional que en la misma se preparaba, y consiguiendo limitar el que tuvo lugar en Holguín y Cuba la noche del 26 de agosto.

El 5 de septiembre pasó desde Gibara a Guantánamo para dirigir personalmente las operaciones; el día 7, se trasladó a Santiago de Cuba para organizar columnas; el 4 de noviembre, marchó a Palma Soriano con el fin de dirigir una operación importante, y más adelante visitó otros puntos, dando instrucciones a las columnas y estableciendo centros de racionamiento.

Organizó en enero de 1880 una batida general que se verificó satisfactoriamente; dirigió personalmente diversas operaciones combinadas en dicho mes y en el de febrero, dando en éste otra batida general en la que se hicieron prisioneros y se logró la presentación de un gran número de insurrectos, y adoptó disposiciones encaminadas a privar a éstos de recursos con los que prolongar la guerra. El movimiento de tropas y los constantes reconocimientos dieron por resultado que el enemigo fuera batido diferentes veces y duramente castigado, hasta el extremo de reducir sus filas a una mínima expresión. Unido a esto el descubrimiento de una conspiración en Mayarí , el inmediato y enérgico castigo impuesto a los revolucionarios, la actividad que se redobló en las operaciones, la falta de recursos "de boca y guerra" que experimentaban los rebeldes, se obtuvo en la jurisdicción de Guantánamo la rendición incondicional de todos los cabecillas con sus partidas, deponiendo las armas.

Después de haber embarcado y mandado en clase de presos a disposición del Capitán General de Puerto Rico a los principales insurrectos que se habían presentado, marchó a Baracoa, en cuya jurisdicción movió convenientemente las tropas, tomando medidas políticas que tendían a quitar al enemigo toda clase de recursos; y el 25 de junio, como consecuencia  de tales disposiciones, hicieron todos los rebeldes su sumisión al Gobierno, entregando las armas y siendo también embarcados los principales directores del movimiento insurreccional de aquel territorio.

El resultado general de las anteriores operaciones fue de 155 muertos y 299 prisioneros, y de 1671 hombres armados y 3950 desarmados que se entregaron, quedando así terminada la campaña en la provincia de Santiago de Cuba. Por ello fue recompensado con la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica (4) y el empleo de Teniente General (5) en julio de 1880.

Continuó no obstante su ascenso en su cargo al frente de la provincia de Santiago de Cuba hasta noviembre de 1881, en que fue sustituido y regresó a la península, quedando en situación de Cuartel a  la espera de destino.

En agosto de 1882 fue nombrado Consejero del Consejo Supremo de Guerra y Marina (6) por haber quedado una vacante por dimisión en el mismo, debido a su mal estado de salud, del Teniente General D. Juan Villegas y Gómez. Poco tiempo después fue nombrado Capitán General de Andalucia (7), octubre de 1882, y de Puerto Rico, enero de 1888, cargo este último del cual dimitió en el mismo mes debido a su mal estado de salud.

Durante su estancia en Sevilla conoció y contrajo matrimonio el 21 de marzo de 1885 con Dª. María Concepción Castrillo y Medina, hija de D. Juan Bautista Castrillo y Bernuy, Marqués de Villaverde de San Isidro y Vizconde de Benaoján, y de Dª. María Concepción Medina Esquivel, hija del Marqués de Esquivel. Por su matrimonio, D. Camilo Polavieja se convirtió en cuñado de D. Francisco Armero y Díaz, Marqués del Nervión y Grande de España, y D. Marcos Castrillo y Medina, Marqués de Benamejí y Grande de España. Entraba en la más alta nobleza, en el reservado grupo de los Grandes de España. De su matrimonio nacieron tres hijos: D. Alfonso María (n. 11 de enero de 1887), D. Álvaro y Dª. María de los Ángeles (n. 1893).

Tras renunciar al destino en Puerto Rico, estuvo en situación de Cuartel hasta que en octubre de 1888 fue nombrado Presidente de la Sección Tercera de la Junta Superior Consultiva de Guerra, destino que ocupó hasta septiembre de 1889, que pasó a ejercer el de Inspector General de Infantería.

En julio de 1890 se le nombró Capitán General de la isla de Cuba (8), y apenas desembarcado en la misma impidió con sus acertadas y enérgicas medidas una extensa insurrección, preparada por Antonio Maceo en las provincia de La Habana, Matanzas y Santiago de Cuba, y en el mes de octubre otra, intentada en la provincia de Santa Clara por el General insurrecto Carrillo, dedicándose luego a la conservación de la paz, al fomento de la riqueza de la isla y a la persecución del bandolerismo, que tenía carácter político, por ser considerado en el país como una protesta armada contra España. Al cesar en dicho mando en junio de 1892, dejó muy quebrantado el bandolerismo. En septiembre de 1890 fue condecorado con la Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo (9)

Fotografia c. 1895


Volvió a permanecer después en situación de Cuartel, habiendo desempeñado las funciones de Presidente de la Comisión encargada de redactar los proyectos para la creación de una Sociedad  de Crédito del Ejército y Armada, y las de Juez de campo de las maniobras que se efectuaron en el año de 1892.

Se le confirió en noviembre de 1893 el cargo de Comandante en Jefe del Sexto Cuerpo de Ejército (10); en diciembre de 1894 el de Jefe del Cuarto Militar de S.M. la Reina Regente (11); en octubre de 1896 el de Segundo Cabo, en comisión, de la Capitanía General de las Islas Filipinas (12); y en diciembre del propio año los de Gobernador General, Capitán General de las mismas islas y General en Jefe de su Ejército (13).

El 14 de febrero de 1897 salió a operaciones de campaña, y dirigió personalmente las de la reconquista de la provincia de Cavite y parte oeste de la de Batangas, territorio que hacía meses estaba en poder de los rebeldes, constituidos en estado independiente, con su capital civil y militar , y formando un vasto y fuerte campo atrincherado.

Situó su Cuartel General en Parañaque, punto avanzado en la primera y más fuerte línea enemiga, y que por su situación le permitía cubrir la capital del archipiélago, conservar las comunicaciones, combinar los movimientos de la Escuadra con los del Ejército invasor y atender a las operaciones de las otras provincias sublevadas.

Su plan de reconquista de las provincias de Cavite y Batangas se llevó a cabo con la mayor precisión, ganando todas las obras de defensa que los insurrectos tenían en Tranquero, Pamplona, Bayuyunga, río Zapote, Silang, Pérez-Dasmariñas, Salitrán, San Nicolás, Presa Molino, Innis, Dos Bocas, Noveleta, Cavite Viejo, Binacayán, San Francisco de Malabang, Rosario y Santa Cruz, y se tomaron las posiciones de Cacarón de Silelas, , del río Pasig, Taguig, Bonga Mayor, Santa Cruz de Paombong, Nanges, y otras varias de las demás provincias de la isla de Luzón.

El 20 de marzo regresó a Manila, por encontrarse enfermo con unas fiebres graves, sin que por esto dejara de estar encargado de los importantes mandos que ejercía y de seguir dirigiendo todas las operaciones de campaña; el 24 se le admitió la dimisión que por importantes motivos de salud había presentado de dichos mandos, siendo nombrado a continuación Presidente de la Junta Consultiva de Guerra (14).

El 15 de abril embarcó para la península, y el 28 le fue concedida la Gran Cruz Laureada de la Real y Militar Orden de San Fernando (15) "por el distinguido mérito que ha contraído como General en Jefe del Ejército de Filipinas realizando la ardua empresa de dominar la insurrección surgida en críticos momentos para la Patria en varias provincias de aquel Archipiélago, dando muestra de su pericia al obtener tan feliz resultado en una breve, enérgica y gloriosa campaña".

Fotografía con la banda e insignia de la Gran Cruz Laureada de San Fernando


Posteriormente fue nombrado Ministro de la Guerra el 4 de marzo de 1899 (16), siendo Presidente del Consejo de Minstros D. Francisco Silvela; cesó en este cargo el 2 de octubre siguiente, quedando en situación de Cuartel. Al mes siguiente fue nombrado Comisario Regio (Presidente) de la sección española de la Cruz Roja (17).

En abril de 1903 el Rey le agració con el Collar de la Real y Distinguida Orden de Carlos III; y en julio se le nombró Director General de la Guardia Civil (18), y en noviembre Jefe del Cuarto Militar de S. M. el Rey D. Alfonso XIII (19), cargo de desempeña hasta su nombramiento en diciembre de 1904 como Jefe del Estado Mayor Central del Ejército (20), y en marzo de 1906 Presidente del Consejo Supremo de Guerra y Marina (21). En su calidad de ex Ministro de la Guerra fue nombrado Consejero de Estado para el bienio de 1908-1910 en el mes de mayo de dicho primer año (22).

En mayo de 1904 el Rey D. Alfonso XIII visita las Bodegas Domecq en Jerez de la Frontera. En la fotografía aparece D. Camilo, quien era el Jefe del Cuarto Militar del Rey y por tanto le acompañaba en todas sus visitas


Finalmente, junto a su cese como Presidente del Consejo Supremo de Guerra y Marina fue promovido en enero de 1910 al empleo de Capitán General "en consideración a los relevantes méritos y especiales circunstancias del Teniente General D. Camilo García de Polavieja y del Castillo, Marqués de Polavieja, y deseando al propio tiempo dar una distinguida prueba del aprecio que merece nuestro noble y valeroso Ejército, en el cual ha prestado dicho General notorios servicios".  Este mismo año fue nombrado Embajador extraordinario y plenipotenciario de España ante la República de Méjico, para asistir como representante de España en el primer centenario de la independencia de dicho país. Su madre era mejicana y por tanto el Gobierno estimó que era el mejor representante del Reino de España para dicho aniversario.

Fotografía con oficiales españoles y mejicanos durante su embajada de 1910. El segundo por la izquierda es su hijo Alfonso.
En el momento de su ascenso a la Capitanía General se hacía constar que contaba con concuenta y un años y cinco meses de servicio; de ellos veintinueve años y cerca de siete meses en el empleo de Teniente General; ocupaba la segunda plaza en la escala de su clase y se hallaba en posesión de las siguientes condecoraciones: Cruz de María Isabel Luisa; Cruz blanca de primera clase del Mérito Militar; una Cruz de primera clase y dos de segunda de la misma Orden, con distintivo rojo; Encomienda y Collar de la Orden de Carlos III; Gran Cruz de Isabel la Católica; Gran Cruz roja del Mérito Militar; Gran Cruz de San Hermenegildo; Gran Cruz Laureada de San Fernando, pensionada con 10.000 pesetas anuales; Grandes Cruces de la Orden de Santiago de la Espada y de la Orden de San Benito de Avis, de Portugal; Gran Cruz de la Corona de Italia; Medallas conmemorativas y de las campañas de África, Bilbao, Cuba, Alfonso XII, Guerra Civil, Filipinas, Voluntarios de Filipinas, Alfonso XIII, Regencia, Patronato de los Somatenes de Cataluña, Centenario de los Sitios de Zaragoza y Cruz Roja.

En el plano político, fue Senador electo por la provincia de Santiago de Cuba 1889-90, la provincia de Santa Clara 1896-98, Vitalicio 1899-1911, y finalmente por derecho propio 1911-14 (23).

Por Breve de S. S. León XIII fechado en 5 de marzo de 1895, fue creado Marqués de Polavieja dentro del nobiliario pontificio, aunque dicho título extranjero fue reconocido por la Reina Regente María Cristina de Habsburgo, siendo autorizado a hacer uso del mismo en España desde el 5 de agosto del mismo año.

Dentro de las inquietudes de nuestro biografiado estaba su pasión por la Historia, siendo nombrado en enero de  1912 académico de la Real Academia de la Historia. Sus últimos años los pasó dedicado a la lectura e investigación histórica.

Falleció D. Camilo en su domicilio de la calle Serrano nº 25 en Madrid el día 15 de enero de 1914, siendo enterrado el día 17 en la Sacramental de Santa María de la misma ciudad.

Fue autor de los siguientes textos: Hernán Cortés. Copias de documentos existentes en el Archivo de Indias y en su Palacio de Castilleja de la Cuesta, sobre la conquista de México, Sevilla, 1889; Mando en Cuba del Teniente General D. Camilo G. Polavieja. Copia de la memoria dirigida al Exmo. Sr. Ministro de Ultramar, en 22 de diciembre de 1892, Madrid, 1896; Mi política en Cuba. Relación documentada, lo que vi, lo que hice, lo que anuncié, Madrid, Imprenta de Emilio Minuesa, 1898; Exposición al Senado, Madrid, 1901; Hernán Cortés. Estudio de un carácter, Toledo, Imprenta y Librería de la Viuda e Hijos de J. Peláez, 1909; Discursos leídos ante la Real Academia de la Historia, Madrid, Est. Tipográfico de Jaime Ratés Martín, 1912.



(1) REAL DECRETO ASCENSO A BRIGADIER
(2) REAL DECRETO CONCESIÓN GRAN CRUZ ROJA DEL MÉRITO MILITAR
(3) REAL DECRETO DE ASCENSO A MARISCAL DE CAMPO
(4) REAL DECRETO CONCESIÓN GRAN CRUZ ORDEN DE ISABEL LA CATÓLICA
(5) REAL DECRETO ASCENSO A TENIENTE GENERAL
(6) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CONSEJO SUPREMO DE GUERRA Y MARINA
(7) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE ANDALUCÍA
(8) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE CUBA
(9) REAL DECRETO CONCESIÓN GRAN CRUZ DE SAN HERMENEGILDO
(10) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO COMANDANTE EN JEFE SEXTO CUERPO DE EJÉRCITO
(11) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO JEFE CUARTO MILITAR REINA REGENTE
(12) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO SEGUNDO CABO CAPITANÍA GENERAL DE FILIPINAS
(13) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CAPITÁN GENERAL DE FILIPINAS
(14) REL DECRETO NOMBRAMIENTO PRESIDENTE JUNTA CONSULTIVA DE GUERRA
(15) REAL DECRETO CONCESIÓN GRAN CRUZ LAUREADA DE SAN FERNANDO
(16) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO MINISTRO DE LA GUERRA
(17) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO PRESIDENTE CRUZ ROJA ESPAÑOLA
(18) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO DIRECTOR GENERAL DE LA GUARDIA CIVIL
(19) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO JEFE CUARTO MILITAR DE ALFONSO XIII
(20) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO JEFE ESTADO MAYOR CENTRAL DEL EJÉRCITO
(21) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO PRESIDENTE CONSEJO SUPREMO DE GUERRA Y MARINA
(22) REAL DECRETO NOMBRAMIENTO CONSEJERO DE ESTADO
(23) EXPEDIENTE DEL SENADO DE ESPAÑA


Se puede ampliar información en los siguientes enlaces:
http://www.rah.es/10359-2/
https://es.wikipedia.org/wiki/Camilo_Garc%C3%ADa_de_Polavieja#Bibliograf%C3%ADa


JAIME SAMANIEGO Y MARTÍNEZ-FORTÚN, PRIMER CABALLERO LAUREADO DE LAS FUERZAS REGULARES

Antes de finalizar el año 2018, no hay que dejar pasar el recuerdo a D. Jaime Samaniego y Martínez-Fortún, Teniente de Caballería destinado...