Hoy vamos a rescatar un artículo del escritor y periodista D. Tomás Borrás y Bermejo, que llegaría ser Cronista Oficial de la Villa de Madrid, y en su carrera obtuvo el Premio Nacional de Periodismo y el Premio Nacional de Literatura.
El 1 de abril de 1922 publicó en el Semanario La Esfera el siguiente artículo dedicado a nuestra gloriosa Legión Española, la cual hacía poco más de un año que se creó y que cambió el concepto de ejército y tropa que luchaba por engrandecer y defender España.
José Millán Astray, Teniente Coronel del Tercio en 1921
"Hay algo en esta guerra de Marruecos - la eterna guerra con el moro - que ha nacido ahora y tiene una vitalidad inmensa y un aire romántico y castizamente español, conquistadores del corazón popular, que se va detrás de lo heroico, pues el corazón de la gente es femenino. Y ese algo, genialmente desenfadado, brillante, útil, es el Tercio de Extranjeros, ó, como le gusta á Millán Astray, su creador, La Legión.
La Legión es la antigua tropa desparramada por el mundo, autónoma, sujeta á soldada, aventurera y mercenaria, abigarrada y alegre, sufrida, audaz, orgullosa. Es el clásico Tercio que ha quemado pólvora bajo todos los cielos conocidos en su época, y que ha escrito las páginas de más novelería de la historia española. El Tercio, sin fuero civil, contra el que se revolvió Calderón en el Alcalde, pero con tesón heroico que hacía llamarle á Carlos V, en la Gomera, <<mis leones de España...>>
Vemos aquel Tercio embellecido por la distancia. La perspectiva del tiempo ha borrado todas sus máculas, y sólo queda el resplandor hazañoso. Los hombres que asaltaron Amberes con el agua al pecho son los mismos del saco de Roma. Pero ese pecado satánico que llevan consigo, les hermosea. Don Juan formó en sus filas. Las faltas que pueda tener la Legión ahora tampoco se ven, ni tienen importancia. Son inmensos é imnumerables los actos magníficos del moderno Tercio, y, además, le vemos en la perspectiva novelesca. Los escritores hemos hecho su aureola, y un legionario, por fortuna, además de ser un héroe, lo parece.
Millán Astray ha calificado á los hombres de la Legión con una de esas frases suyas, certeras y cortas, como armas orales: <<Caballeros Legionarios>> les llama. Es cierto. Hay en la Legión hombres intachables, atraídos á la guerra por el ideal, por el sentimiento patriótico, por el de honor militar. Y los hay innominados; buscan en el Cuerpo un derecho de asilo, que el Cuerpo tiene. Son los hombres que han dejado de ser hombres. Sin embargo, allí, ¡qué caballeros! Si. <<Caballeros Legionarios>>.
Admiro la eficiencia militar de la Legión, primera piedra del gran ejército colonial, más que necesario indispensable para la pacificación total y el progreso futuro de la zona española; admiro a la Legión en el combate; y sin ella, creo sería cien veces más grande el esfuerzo económico y militar que tendría que realizar España en África. Pero admiro aún más el crisol que tiene para transformar una individualidad deshecha, maculada, la escoria, en eso, en un caballero, con todas las virtudes del caballero del libro de Caballería, arquetipo de caballerosidad.
Hay algo inmortal en el alma del hombre, y es su espíritu de sacrificio. Cuando todo ha pasado, cuando todo se ha destruido, aún resta un valor intacto; se carece de dignidad, pero se tiene vida; se ha cometido un delito, pero se tiene vida; se ha perjudicado, hundido á un semejante, pero se tiene vida. La transformación de la vida en expiación por medio del sacrificio, redime de todo. La culpa no existe cuando á cambio de ella se ha dado lo que se posee de íntimo é inmaterial. Un amante que ha pecado contra el amor, se redime de su culpa amando á la que desamó, dándola toda su vida cordial. Un pecador contra sus semejantes, un fratricida, se redime de su crimen dando su vida material por la humanidad. ¡Hermoso fin el de Caín si hubiera podido morir por otro Abel! La pena no es venganza; no es más que la imposición de sacrificarse por el ideal de justicia. Es igual sacrificarse por el ideal de patria. Sí, <<caballeros legionarios>>. En la Legión se consume, arde calientemente esa esencia perenne que posee aún el que todo lo ha perdido. En la Legión se redimen las almas angustiadas.
Por eso es alegre la Legión. Todo lo hacen con sencillez los legionarios; hasta morir. Todo lo hacen con alegría.<¡Se necesita un hombre para que muera!>, dice un Jefe. Y son muchos los que se adelantan. Y es porque saben que sacrificándose se redimen; que muriendo, viven.
¡Colosal paradoja!¡Tremenda ironía! Las virtudes morales han ido á refugiarse en la Legión, donde hay muchos á quienes un hombre moral no daría la mano si no fueran legionarios. Milagro de la fe y del espíritu, que siempre puede salvarse por horrenda que haya sido su acción.
Delante de los legionarios se detienen los artistas, enamorados de su gallardía plástica, del desenfado con que van, despechugados y rotos, forjando una silueta heroica y juvenil. Los cronistas no bastan para contar sus hechos, cada uno épico y digno de un canto pindárico. Mas la ética de la Legión es lo que hace más pensativo al contemplador. Como por cierta virtud de Transubstanciación que tiene, convierte á un malhechor en un caballero.
Sí. Está dicho lapidariamente. <<Caballeros legionarios>>. Sin tener obligación se fuerzan á caminar, á obedecer, á sufrir mortificaciones materiales, á soportar el sol y el hielo; se obligan á pelear, á morir. Una simple indicación es bastante para asomarse al borde del peligro. Nunca se quejarán. Todo será para ellos propicio, bueno, óptimo. Serán hermanos desconocidos, hasta el punto de perderse por salvar á quien se lo pida. No conocerán las diferencias de raza, ni de religión, ni de nacionalidad. Allí se borraron los colores, las fronteras. Un mismo Dios es el suyo, aunque tenga diferentes nombres. Sólo tienen una patria, un enemigo, una familia, un apelativo: son legionarios.
Son la antigua Orden, la Hermandad, la Milicia humana. Rígida regla para el deber que aceptan voluntarios. Amplitud y tolerancia máximas para vivir y convivir. Y un prurito de vencer y de ganar la meta de sacrificio, que es su gloria. Sí. <<Caballeros , caballeros legionarios>>..."
Comenzamos el mes de mayo con otro insigne militar, el Teniente General D. Rafael de Echagüe y Bermingham, quien tras nacer en humilde cuna llegó a la alta jerarquía militar y nobiliaria, pues no en vano por sus méritos y servicios también consiguió el Título de Castilla de Conde del Serrallo, al que posteriormente se le confirió la Grandeza de España.
D. Rafael de Echagüe y Bermingham (c. 1880)
Nació en San Sebastián, el 13 de
febrero de 1815, hijo de D. Joaquín Echagüe y Dª María Josefa Bermingham. Apenas
había cumplido la edad de dieciocho años y recién comenzada la Guerra de los Siete Años o Primera Guerra Carlista (octubre de 1833), ingresó por gracia particular
como Subteniente Abanderado, en el cuerpo de chapelgorris
o francos de infantería, recibiendo el bautismo de fuego el 14 de noviembre en
la acción de Hernani. El 31 de enero de 1834 pasó al Batallón de Voluntarios de
Guipúzcoa, siguiendo la campaña en el Norte. Con esta unidad concurrió a las acciones de
Gorriti, Oñate y Aránzazu, siendo herido en la pierna derecha. Tras tomar parte
en los hechos de armas de Ormaiztegui (enero de 1835), fue ascendido a
Teniente de Cuerpos Francos con fecha 21 de febrero.
En mayo participó en la acción de las
Alturas de Santa Bárbara de Hernani, donde fue gravemente herido. Acabó
el año con su nombramiento como Subteniente de
Infantería con grado de Teniente. Por ello, en enero de 1836 se incorporó al
Regimiento de Infantería de San Fernando que también operaba en el Norte. Combatió con
bravura en las acciones de Villarreal y Arlabán, durante el mismo mes de enero, y en varias
acciones sobre Galarreta, Aramayona, Arlabán y Villafranca de Álava en mayo, consiguiendo que por su mérito y valor fuera condecorado con la Cruz de tercera
clase de San Fernando.
Ya en agosto, luchando en las alturas de Ulibarri y
Gamboa fue herido nuevamente, en esta ocasión en la mandíbula. A continuación asistió al levantamiento del Segundo Sitio
de Bilbao y cooperó a las operaciones del levantamiento del Tercer Sitio de la
misma invicta villa. Por su mérito en la batalla de Luchana, en diciembre de 1836, fue promovido sobre el campo de batalla por el propio General
Espartero al empleo de Teniente de Infantería.
Al año siguiente, en el mes de mayo, concurrió también a las acciones de Oyarzun
y al asalto y toma de Fuenterrabía; en julio
obtuvo el grado de Capitán, por su bizarro y leal comportamiento con motivo de
la sedición militar de Hernani. En octubre comenzó a prestar servicios de
Estado Mayor, aunque sin dejar de luchar en primera línea, pues durante este tiempo asistió a las operaciones
sobre el río Oria, al reconocimiento y toma de Vera, en abril; a la
sorpresa de Oyarzun, en junio; y en el monte de Santiago, en octubre,
mereciendo por su heroicidad la Cruz de primera clase de la Orden de San
Fernando.
En febrero de 1838 es promovido al empleo de Capitán de Infantería, dejando
su puesto de Estado Mayor dos días más tarde. Desde marzo pasó a servir en el
Regimiento de Infantería de Luchana, y con esta unidad asiste al sitio y toma de
Ramales, en marzo, y Guardamino, en mayo, donde resulta herido grave en
la cabeza. Por su distinguido comportamiento fue agraciado en el campo de
batalla con el grado de Comandante, que posteriormente y con arreglo a un Real
Decreto de 1840 le sería conmutado por el grado de Teniente
Coronel de Infantería (1). Tras el Convenio O Abrazo de Vergara, en agosto de 1839, que puso fin a la guerra en el Norte, siguió en campaña.
En el mes de septiembre obtuvo otra Cruz de primera clase de la Orden de San
Fernando, en conmutación del grado de Capitán que por duplicado se le había
concedido. Destinado a Levante, donde aún el General Cabrera mantenía las banderas carlistas en alto, participó en la toma del castillo de Segura, en febrero de
1840, donde por su comportamiento mereció el empleo de Mayor del batallón. A continuación estará
presente en las rendiciones de las plazas de Castellote, en marzo, y de
Morella, en mayo. En junio fue destinado al Regimiento de
Infantería de la Princesa, con el cual actuó en el sitio y rendición, el 4 de julio de 1840, de la
fortaleza de Berga, última en la que ondeó la bandera carlista.
En octubre de 1840 se le concedió licencia ilimitada con derecho a paga
completa, para así restablecerse de las siete heridas que recibió durante su participación en la guerra. Se reincorporó a su unidad en febrero de 1841, en julio pasó a la guarnición de la isla de Puerto Rico, con destino al Regimiento de Infantería de Iberia. Allí permaneció hasta abril de 1844. En dicho período de tiempo
ascendió por antigüedad a Primer Comandante, en octubre de 1842. Allí
sirvió como Ayudante de Campo del Capitán General, su suegro. Durante su destino en Puerto Rico contrajo matrimonio con Dª Mercedes Méndez de Vigo y Osorio, hija del entonces Capitán General de dicha isla, D. Santiago Méndez de Vigo y García de San Pedro.
Teniente General D. Santiago Méndez de Vigo
Regresó a la
Península e inmediatamente sirvió como Ayudante de Campo del Capitán General de las Vascongadas, de diciembre de 1844 hasta marzo de 1846. Después de haber
contribuido a sofocar la rebelión de Galicia en la acción de Cacheira y toma de
Santiago en abril de 1846, fue condecorado con otra Cruz de primera clase de la
Orden de San Fernando, al ser ésta la cuarta que recibía las conmutó por una de
segunda clase -laureada - de la misma Orden. Ascendió al empleo de Teniente Coronel, en octubre de 1846, quedando de reemplazo en Madrid hasta su nombramiento como
Ayudante de su suegro, Capitán General de Galicia, en abril de 1847.
Hasta octubre ocupó dicho puesto y participó en la Campaña de Portugal, donde por sus
méritos recibió el empleo de Coronel y la Cruz de Comendador de la Orden de
Cristo de Portugal.
Tras este destino quedó de nuevo en situación de reemplazo hasta septiembre de
1848, cuando recibió el mando del Regimiento de Infantería del Príncipe, que
actuaba en Cataluña contra los carlistas. Desde enero de 1849 se dedicó a
perseguir y capturar a las fuerzas carlistas y republicanas de Cataluña,
tomando parte en la sorpresa de la fortaleza de Berga. Por sus acciones en este tiempo, obtuvo el
empleo de Brigadier de Infantería con antigüedad del mes de abril; y en junio recibió la Cruz de Comendador de la Orden de Isabel la Católica.
Permaneció en Cataluña hasta agosto de 1853, recibiendo durante este período la Cruz de tercera clase de la Orden de San Fernando, por su
distinción en las acciones de Vidrá y San Quirce de Besora, año 1851; Comendador de número de la Orden de Isabel la Católica, en 1852; la Cruz de San Hermenegildo también en 1852, con antigüedad de 16 de
noviembre de 1850; y el nombramiento de Comendador de la
Orden de Carlos III, en marzo de 1852 (2).
Por antigüedad, en agosto de 1854 obtuvo la faja de
Mariscal de Campo (3) después del levantamiento militar en el Campo de Guardias y
de la acción de Vicálvaro. El mismo año de 1854 fue elegido Diputado a Cortes representando
al distrito de Huelva, y en 1858 por Córdoba. En junio de 1855 fue nombrado
Capitán General de Granada (4), posteriormente ocupó el mismo cargo en las
Vascongadas (5), siéndole tributado el 7 de marzo de 1856 a su entrada en San Sebastián, su ciudad natal, un caluroso recibimiento, con los honores de ordenanza establecidos toda vez que era la primera vez que entraba en la plaza donde ejercería el mando; y ya en la Capitanía General de Valencia, le fue concedida en agosto de 1856 la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden de Carlos III (6). En este último mes le fue conferido el mando de la Capitanía General de Castilla la Nueva (7). Participó como invitado a los desposorios celebrados en Madrid entre la Infanta Dª. Amalia de Borbón, prima de la Reina Dª. Isabel II, y el Príncipe D. Adalberto de Baviera. Poco después, en octubre, dimitió de su puesto por motivos de salud.
En julio de 1858 se le encomendó el mando de la Capitanía General de Valencia (8). Declarada la guerra a Marruecos, en noviembre de 1859 se le confiere el mando del Primer Cuerpo del Ejército Expedicionario de África, siendo los primeros en pisar tierra tras su salida desde Algeciras el día 18 de dicho mes. Dirigiendo a sus soldados una arenga que terminaba así: "Soldados, ¡al África y Viva la Reina, Viva España!". El día 20 sostienen el primer combate que termina con la conquista de las alturas del Serrallo, a unos cuatro kilómetro de Ceuta, en cuyo derruido alcázar se enarboló y sostuvo el pabellón español a pesar del furioso ataque de los marroquíes, siendo especialmente encarnizada la lucha en el reducto llamado de Isabel II.
El notable escritor D. Pedro Antonio de Alarcón, que participó en dicha contienda, y reflejó sus vivencias en su famoso Diario de un testigo de la guerra de África, dejo escrito esto: “¡No sé como Echagüe no cayó en poder de los moros! ¡No se sabe
cómo no lo mataron! La descarga de la que resultaron herido él y muerto su
caballo se la hicieron a quemarropa. Los moros estaban encima; sus alaridos
feroces atronaban los oídos. La herida del general fue en el índice de la mano
derecha, y se le cayó la espada; uno de los ayudantes la cogió y se la entregó
enfrente de los enemigos. A cuatro pasos de distancia hallábanse éstos,
entretenidos en cortar la cincha del caballo para recoger la hermosa silla de
que se había desmontado Echagüe, cuando llegaron refuerzos y se rechazó a
aquellas fieras.”
Ascendió
al empleo de Teniente General, y permaneció en el campamento del Serrallo hasta la célebre batalla
de Tetuán, en la que no participa pues estaba encargado de proteger la ciudad de Ceuta. Posteriormente participó notablemente en la definitiva batalla de Wad-Ras, en marzo de 1860, donde lideró el centro de la fuerza española, estando siempre en primera línea y tomando a la bayoneta dos posiciones claves del enemigo.
Concluida la guerra volvió a
encargarse de la Capitanía General de Valencia, donde desembarcó proveniente de África el 26 de abril, siendo recibido con salvas de cañón y ovaciones del pueblo que abarrotaba las calles, a pesar de la incesante lluvia. Posteriormente y por suscripción le sería regalada una espada en reconocimiento a sus señalados servicios en la campaña de África.
En junio de 1860 fue nombrado Capitán General de Puerto Rico (9), adonde llegó en el mes de septiembre. Permaneció en la isla hasta febrero de 1862, cuando fue nombrado Capitán General de las islas Filipinas (10). En el mes de abril llegó a Madrid con intención de partir para su nuevo destino en mayo, recibiendo en estas fecha la Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo. El 3 de junio un devastador terremoto afectó a la ciudad de Manila e islas colindantes, su responsabilidad como máxima autoridad le ponía ante un nuevo y muy distinto reto a los que hubiera vivido anteriormente. En noviembre de 1863 fue nombrado Senador del Reino por decreto de S.M. la Reina Dª. Isabel II (11). En diciembre de 1864 le fue admitida la renuncia por su mal estado de salud, seguro que pesó en su ánimo el repentino fallecimiento de su esposa el mes anterior a su solicitud.
Regresó a la Península, y en junio de 1865 fue designado para ocupar la Capitanía General de Cataluña (12), poco después, en octubre fue nombrado Ingeniero General del Ejército (Director General de Ingenieros) (13). En octubre de 1868, tras el derrocamiento de la Reina, fue nombrado por el General Serrano como nuevo Capitán General de las islas Baleares (14), regresando al poco tiempo a su anterior mando.
En junio de 1872, el nuevo Rey D. Amadeo I le nombró General en Jefe del Ejército del Norte (15) para enfrentarse a los carlistas, pero renunció a los pocos días sin llegar a tomar posesión del mando. Desde enero hasta su cese en mayo de 1874, ocupó el puesto de Director General de Artillería (16); durante este tiempo y posteriormente participó en la campaña del Norte contra los carlistas, donde tomó parte al frente de su división en los combates de Otáñez, Las Muñecas y Galdames, hasta el levantamiento del sitio de Bilbao. En junio del mismo año participó en la batalla de Monte Muro o Abárzuza, donde debido a la muerte del General Marqués del Duero tuvo que reemplazarlo en el mando y dirigir la retirada, cosa que consiguió hábilmente.
En septiembre de 1874 retomó el puesto de Director General de
Artillería, y en el año siguiente, ya restaurada la monarquía y como General en Jefe del Ejército del Centro entre febrero y mayo (17), concurrió con S.M. el Rey D. Alfonso XII a
las últimas operaciones de la guerra y al restablecimiento de la anhelada paz.
El Rey D. Amadeo I, en marzo de 1871, le hizo merced del título de Castilla de
Conde del Serrallo, y D. Alfonso XII en premio a su extraordinaria distinción combatiendo a los carlistas le concedió la Grandeza de España unida a su título (18).
Uniformado como Comandante General de Alabarderos
Como culmen a su carrera militar, en enero de 1877 obtuvo el
nombramiento de Comandante General del Real Cuerpo de Guardias Alabarderos (19); en dicho puesto participó en los desposorios de D. Alfonso XII con la Infanta Dª Mercedes de Orleans, en enero de 1878, y con la Archiduquesa María Cristina de Habsburgo, en noviembre de 1879. También estuvo en el acto de presentación de S.M. el Rey D. Alfonso XIII, así como sus hermanas las Infantas Mercedes y Teresa. En un plano más triste, tuvo que participar en los funerales por S.M. el Rey D. Alfonso XII. Este mando tan ligado a la Familia Real lo tuvo que dejar en febrero de 1887, cuando los achaques de la edad le impedían cumplir satisfactoriamente dicho desempeño (20).
Falleció en Madrid el día 23 de noviembre y sus restos mortales fueron trasladados a su ciudad natal, donde recibió cristiana sepultura. Además de las condecoraciones anteriormente detalladas, también poseía la Grandes Cruz de Isabel la Católica, y otras
extranjeras, así como las medallas de África,
Alfonso XII y sitio de Bilbao.
El
general Echagüe era para sus coetáneos modelo de militares bizarros y de caballeros, y su muerte
ha produjo honda pena en las personas que tenían el honor de tratarle y
conocían sus bellas cualidades de afabilidad y exquisita cortesanía, y la
nobleza y lealtad de su carácter.
Su matrimonio le hizo emparentar con los Grandes de España, tiempo antes de su propio acceso por méritos personales a tal dignidad. Su cuñado fue el Conde de Santa Cruz de los Manueles, Grande de España; además, su esposa era prima del poderoso y conocido Duque de Sesto, D. José Osorio y Silva, íntimo amigo y fiel servidor de D. Alfonso XII. De sus hijos, destacar al Teniente General D. Ramón de Echagüe y Méndez de Vigo, y a Dª. Belén de Echagüe y Méndez de Vigo, Dama de la Orden de la Reina María Luisa y esposa del Duque del Infantado y Grande de España D. Andrés Avelino de Arteaga y Silva.
El siguiente militar al que vamos a dedicar un artículo es a D. Antonio de Sousa y Regoyos, General de División del arma de Caballería, quien es el único en haber servido en las dos unidades que formaban la Guardia Real de D. Alfonso XII y D. Alfonso XIII, el Escuadrón de Escolta Real y el Real Cuerpo de Guardias Alabarderos.
Nació el día 21 de mayo de 1852, hijo del Brigadier de Caballería D. Manuel de Sousa y Verdes-Montenegro, de estirpe militar. Su hermano menor, Federico, también siguió la carrera de las armas, llegando a General de División. Su única hermana se casó con el Teniente General D. Francisco Gómez Jordana, cuyo hijo, el también militar D. Francisco Gómez-Jordana y Sousa, sería agraciado por D. Alfonso XIII con el título de Conde de Jordana.
El 1 de Septiembre de 1868 ingresó en la Academia de Caballería, alcanzando
el grado de Alférez por la gracia general del mismo año. Cursó
con aprovechamiento sus estudios y pasó destinado en junio de 1870 a realizar practicas en el
Regimiento de Bailén, siendo promovido al empleo de Alférez en enero de 1871, y con destino a dicho Cuerpo.
En
1872 participó en varias operaciones contra las partidas carlistas de Cataluña,
distinguiéndose en el hecho de armas habido en Reus el 30 de junio, y
recompensándosele con el grado de Teniente por el mérito que contrajo en el
sostenido entre San Cuyás y La Bisbal el dia 29 de agosto.
Destinado
en septiembre siguiente al Regimiento de Lanceros Numancia, participando nuevamente en
operaciones por el Norte en enero y febrero de 1873, destacando los días 25 y
26 del primero de dichos meses en las acciones de Alquiza e Iturrioz, en las
que se distinguió notablemente, cargando en aquella al enemigo repetidas veces
con fuerza a sus órdenes y causándole gran número de bajas. Por
estos combates fue premiado con el grado de Capitán y la Cruz Roja de primera
clase del Mérito Militar, trasladándosele en octubre al Regimiento de Lanceros Villaviciosa, 6º de Caballería.
Ascendió
por antigüedad al empleo de Teniente en febrero de 1874; disponiéndose en mayo del
mismo año que pasara a servir en el Regimiento de Húsares de Villarrobledo, 19º de Caballería; operó contra
los carlistas en el Centro y Cataluña desde mayo hasta octubre de
1875, y por los méritos contraídos le fue concedido el grado de Comandante, y se le destinó
a continuación al recién formado Escuadrón de Escolta Real.
Alfonso XII pintado por Román Navarro (Museo del Prado)
Formando
parte del Cuartel Real, acompañó a S.M. el Rey D. Alfonso XII en las operaciones efectuadas en
el Norte durante febrero y marzo de 1876 para conseguir la terminación de la Guerra Civil,
habiendo concurrido a la entrada en Tolosa y contraído méritos que se le
recompensaron con el empleo de Capitán. Quedó
de reemplazo en junio de 1877, destinándosele en julio al Regimiento de la
Reina, y en marzo de 1878 al de Pavía.
Fue
nombrado en abril de 1879 Ayudante de Campo del Director General de Estado
Mayor, y cesó en dicho cometido en febrero de 1881. Posteriormente
perteneció al Regimiento de Arlabán, al Establecimiento Central de Instrucción
de Caballería, al Escuadrón Escuela de Herradores y a la Dirección General de
su Arma, obteniendo por antigüedad el empleo de Comandante en enero de 1889.
Tras el ascenso sirvió
luego en el Regimiento Reserva número 2, en la cuarta Dirección del Ministerio
de la Guerra y en los Regimientos de la Reina y de la Princesa, pasando en mayo de 1891 a ostentar el mando de la Milicia Voluntaria de Ceuta. Desempeñó
diferentes Comisiones del servicio en Marruecos, y al ascender
reglamentariamente a Teniente Coronel en enero de 1894, se le dió colocación en
el Regimiento Reserva de Málaga, trasladándosele en febrero al Ministerio de la
Guerra. En
abril de 1899, se mandó que ejerciera las funciones de Secretario de la Junta
nombrada para formular un proyecto de Remonta General del Ejército.
Fue
destinado en julio de 1901, al Regimiento de la Reina, en el que fue baja en
octubre por pase al cuadro para eventualidades del servicio en la primera
Región, con motivo de su ascenso a Coronel, por antigüedad. Nombrado
en abril de 1902 Juez instructor permanente de causas de la Capitanía general
del Norte, se le confirió en mayo el mando del Regimiento de Lanceros de Farnesio, 5º de Caballería.
En
recompensa de su obra “Academias regimentales”, se le concedió en 1904 la Cruz
de tercera clase del Mérito Militar con distintivo blanco. Desde
julio de 1905 ejerció el cargo de Director de la Academia de Caballería. Con
el Escuadrón de alumnos de dicha Academia, se trasladó a Madrid en octubre
del año últimamente citado para asistir a las maniobras y a la revista militar
que tuvieron lugar en honor del Presidente de la República francesa, de visita oficial en España.
También
asistió con dicho Escuadrón a diferentes prácticas anuales y a la revista
militar que tuvo lugar en mayo de 1906 con motivo de la Boda de SS. MM los Reyes Alfonso XIII y Ena de Battenberg. Como
recompensa tras el informe emitido por la Inspección General de los Establecimientos de Instrucción e Industria Militar, le fue otorgada en abril de 1909 la Cruz blanca de tercera
clase del Mérito Militar pensionada.
Coronel Sousa junto a los profesores de la Academia de Caballería (Año 1905)
Por el
buen resultado obtenido en la marcha de prácticas a caballo que efectuó en mayo
de 1910 con los alumnos de tercer año de la Academia que dirigía, le fueron
dadas las gracias de Real orden; y promovido en agosto al empleo de General de Brigada, continuó desempeñando en comisión, el cargo de Director de la Academia de Caballería, hasta octubre que tomó posesión de la Jefatura de Estado
Mayor de la Capitanía General de la sexta Región, que le había sido conferido
en septiembre (1). En noviembre de 1910, y con antigüedad de agosto, le fue concedida la Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo.
Cesó en su puesto a petición propia por su mal estado de salud en marzo de 1912 (2), quedando así en situación de
cuartel. Por su labor en la Academia, fue autorizado para usar el distintivo creado para el Profesorado.
Desde
mayo de 1913 desempeñó el cargo de Subdirector de Remonta.En
alguna ocasión revistó el ganado adquirido por gestión directa, y residenció en
1914 la compra del destinado al arma de Artillería. Pasó
también revista diferentes veces a varios Establecimientos de Remonta y al
Ganado de diversos Cuerpos. También estuvo encargado en distintos períodos de tiempo del despacho de la Dirección
General de Cría Caballar y Remonta. En febrero de 1915 como recompensa a sus servicios recibió la Gran Cruz del Mérito Militar, designada para premiar servicios especiales (3).
Su ascenso al empleo de General de División fue en mayo de 1915, momento en que contaba con cuarenta y siete año de servicio. En noviembre del siguiente año le fue dado el mando de la Undécima División (4), puesto que ocupó hasta octubre de 1917 en que fue nombrado Segundo Jefe del Real Cuerpo de Guardias Alabarderos (5), hasta su cese en noviembre del siguiente año (6).
Finalmente, en mayo de 1920, pasó a la Segunda Reserva.
Además de las condecoraciones anteriormente citadas, también fue honrado con las siguientes: Cruz blanca de tercera clase del Mérito Naval; otra Cruz blanca de tercera clase del Mérito Militar, Cruz
de Gran Oficial de la Orden de Nisham Iftijar, de Túnez;Cruz
de Nuestra Señora de la Concepción de Villaviciosa, de Portugal; Cruz
de Leopoldo, de Bélgica; y las Medallas
de Alfonso XII, de la Guerra Civil, de Alfonso XIII, de la Regencia, de África
y Sitios de Zaragoza.
D. Antonio contrajo matrimonio en 1880 con Dª Isabel Palacios, teniendo cuatro hijos que siguieron la carrera militar.
Este artículo va a estar dedicado a una singular unidad militar de nuestro Ejército, se trata del ESCUADRÓN DE ESCOLTA REAL, que con "objeto de darle escolta fuera del Palacio Real" fuecreado por orden de S.M. el Rey D. Alfonso XII en abril de 1875 (1). Seguro que en esta decisión del Soberano pesó su experiencia británica durante su formación en el Real Colegio Militar de Sandhurst (2). Allí, en el forzado exilio, vió a la todopoderosa Reina Victoria siempre acompañada de sus Life Guards, el regimiento de caballería británico encargado de proteger a la Reina y la Familia Real británica, unidad donde servía la flor y nata de la nobleza de aquel país.
Este escuadrón de caballería es una de las dos únicas unidades con carácter de Guardia Real durante los reinados de Alfonso XII y Alfonso XIII, siendo la otra el Real Cuerpo de Guardias Alabarderos.
Grabado de la Escolta Real de 1879
Por el servicio al que estaba destinado, el proteger al Rey y la Familia Real, y el trato tan cercano con ellos, hizo que los nobles y sus hijos se decidieran a servir en esta unidad, recuperando la dedicación militar de este estamento en defensa de su Rey y por extensión de su patria. Entre las misiones que se realizaban, además de dar escolta y protección a los Monarcas y su Familia, también se encargaban de la protección de los mandatarios, representantes o Soberanos del resto de naciones que visitaban España; también debían acompañar a los embajadores de dichos países en ceremonias como la presentación de las cartas credenciales al Monarca.
La plantilla de Jefes y Oficiales de este escuadrón según el Anuario Militar de España del año 1914, servirá como ejemplo de esa vinculación de la nobleza con la unidad.
Infante D. Fernando de Baviera
Teniente Coronel de la Escolta Real
CORONEL:
- Ilmo. Sr. D. Arturo Serrano y Uzqueta, Vizconde de Uzqueta (primer poseedor de este título, concedido por el Rey D. Alfonso XIII, en octubre de 1906) (3) TENIENTES CORONELES:
- D. Gerardo de Alvear y de la Pedraja, llegaría a mandar la unidad siendo Coronel.
- Srmo. Sr. D. Fernando Mª de Baviera y Borbón, Infante de España (en comisión de servicio). Nieto de la Reina Isabel II, casado con la Infanta Dª María Teresa, hermana del Rey D. Alfonso XIII. COMANDANTES:
- D. Ángel García Benítez
- Ilmo. Sr. D. Ramón Fernández de Córdoba y Zarco del Valle, Marqués de Zarco del Valle e hijo del Marqués de Mendigorría. CAPITANES:
- D. Gonzalo Fernández de Córdoba y Quesada, Conde de Gondomar
- D. Felipe Gómez-Acebo y de la Torre, sería el último Coronel en mandar al Escuadrón antes su disolución con el advenimiento de la Segunda República.
- Excmo. Sr. D. Carlos Nieulant y Erro, hijo y heredero de un antiguo Coronel de la unidad, D. Juan Nieulant y Villanueva, Marqués de Sotomayor, Grande de España
- D. Joaquín Fernández de Córdoba y Quesada (en comisión de servicio), hijo del Conde de Gondomar y hermano del otro capitán de iguales apellidos. Casado con Dª Mercedes de Ziburu y del Collado, hija de los Marqueses de Revilla de la Cañada, título nobiliario que recayó en el hijo de ambos. PRIMEROS TENIENTES:
- D. Celedonio Febrel y Contreras, casado con Dª. María de la Esperanza Aguilera y Pérez de Herrasti, Condesa de Peñalva, e hija del Marqués de Flores-Dávila.
- D. Cristóbal Pérez del Pulgar y Ramírez de Arellano, Marqués de Albaicín (primer poseedor de este título, concedido por el Rey D. Alfonso XIII, en mayo de 1911) (4)
- D. José Chacón y Ciudad
- D. Mariano Miláns del Bosch y del Pino, hijo del Teniente General D. Joaquín Milans del Bosch y Carrió, militar muy unido al Rey Alfonso XIII, ocuparía la Comandancia General del Real Cuerpo de Guardias Alabarderos. Nieto, bisnieto, hermano, tío, sobrino y primo de Generales, Jefes y Oficiales.
- D. José Marchesi y Butler, hijo del General de Brigada D. Luis Marchesi y Butler, y nieto del Laureado Teniente General D. José María Marchesi Oleaga. Todos sirvieron en el Arma de Caballería.
- D. Tomás de Liniers y Muguiro, hijo del Conde de Liniers, hermano del Coronel D. Juan José de Liniers, uno de los primeros oficiales de La Legión. Descendiente de D. Santiago de Liniers, Conde de Buenos Aires, y defensor de dicha ciudad de la invasión inglesa.
- D. Manuel de Oruña y Reynoso, Marqués del Castillo de Jara desde la rehabilitación del título en 1916.
- D. Antonio Abellán y Calvet, hijo y heredero del Marqués de Almanzora.
- D. Alfonso Barón y Torres, sobrino del Marqués de San Miguel de Grox
- D. José María Ligués y Aranguren (en comisión de servicio), nieto del Marqués de Orellana y Conde de Monterrón.
Como se puede apreciar, del total de diecinueve oficiales, divididos en cinco oficiales superiores (coronel, tenientes coroneles y comandantes) y catorce oficiales (capitanes y tenientes), había cinco con título nobiliario en su posesión, dos herederos del título paterno, un futuro marqués - año 1916 - pendiente de rehabilitar su título, un consorte, cuatro hijos o nietos de Titulos del Reino, y sólo seis miembros de la unidad sin vinculación nobiliaria.
De entre estos trece oficiales nobles, destacar la figura del Infante D. Fernando de Baviera, quien era miembro de la Familia Real por nacimiento, hijo de una Infanta de España hermana de D. Alfonso XII, Dª Paz de Borbón, quien se convirtió en cuñado del Rey D. Alfonso XIII al contraer matrimonio con la Infanta Dª María Teresa en el año 1906.
Así que nos encontramos con una unidad eminentemente formada por militares profesionales con título nobiliario o de familia noble, además de un miembro de la Familia Real con título de Infante de España y tratamiento de Alteza Real.
Sin duda alguna, se puede considerar por tanto una Guardia Real de nobles al servicio de la Monarquía.
Tras haber dedicado los artículos anteriores a militares pertenecientes al Estado Mayor y a las Armas de Infantería y Caballería, vamos a completar estas especialidades con un artillero, D. Juan Lóriga y Herrera-Dávila, quien también estuvo muy ligado al Rey D. Alfonso XIII, primero como profesor y posteriormente como Secretario del Soberano.
De distinguida ascendencia militar y artillera originaria de Galicia, nació el día 2 de agosto de 1853, e ingresó en la Academia de Artillería con sólo trece años, el 5 de enero de 1867, por lo cual no empezó a contársele en su expediente militar el tiempo de servicio hasta el 2 de agosto de 1869 en que cumplió la edad reglamentaria.
Año 1906
Por la gracia general de 1868 alcanzó el grado de Alférez del Ejército, obteniendo reglamentariamente el empleo de Alférez-alumno de Artillería en julio de 1870. Por haber terminado sus estudios con el aprovechamiento requerido, fue promovido al empleo de Teniente de Artillería en julio de 1872, tras cinco años de estudios. Fue destinado al 4º Regimiento a pie, participando en el mes de octubre en las operaciones efectuadas contra los insurrectos republicanos del Arsenal Militar de Ferrol, en donde después de tomar parte en los combates sostenidos el día 15, consiguió entrar dos días más tarde. Por los méritos que entonces contrajo fue recompensado con el grado de Capitán y la Cruz Roja de primera clase del Mérito Naval.
Al igual que otros muchos oficiales, por petición propia, le fue concedida la licencia absoluta en febrero de 1873; aunque volvió al servicio activo en septiembre del mismo año y con destino a su anterior regimiento.
Desde marzo de 1874, encuadrado en el Ejército del Norte, operó contra las fuerzas carlistas, donde destacó su actuación en la batalla de San Pedro Abanto los días 25, 26 y 27 del propio mes, razón por la cual fue condecorado con la Cruz Roja de primera clase del Mérito Militar. Posteriormente, los días 27, 28 y 30 de abril participó en las acciones de la Muñecas y Galdames, y el 2 de mayo a la entrada en Bilbao, una vez roto el cerco carlista. Aunque en noviembre fue trasladado al 2º Regimiento a pie, se dispuso al mes siguiente que volviera su anterior regimiento.
Hallándose en San Sebastián, destacado en el fuerte de Ametzagaña, prestó diferentes servicios de campaña, asistiendo el 20 de agosto de 1875 a la acción de Montevideo; el 15 de septiembre a la de Urcabe, por la que fue premiado con el empleo de Capitán del Ejército; y el 28 a la acción de Choritoquieta.
Salió para Hernani el 25 de enero de 1876, tomando parte en las acciones de aquel día contrabatiendo a la artillería carlista de Antononea. Continuó en campaña hasta el final de la guerra en marzo. Llegada la paz, fue destinado en marzo como Ayudante de Profesor de la Academia de Artillería. Como recompensa reglamentaria por el desempeño de dicho puesto en la Academia, se le concedió en junio de 1880 el grado de Comandante.
Portada del estudio que publicó con otros oficiales
En enero de 1882 ascendió por antigüedad al empleo de Capitán de Artillería, casi diez años había pasado como Teniente de Artillería. A pesar del ascenso no tuvo nuevo destino, aunque sí fue elevado a la categoría de Profesor de la Academia. Pocos meses después, en julio, sus servicios fueron recompensados con la Cruz de la Orden de Carlos III. Dedicado al estudio de la artillería, colaboró en la redacción de un Tratado de balística de la Artillería Rayada, por el cual fue agraciado en octubre de 1883 con el grado de Teniente Coronel. En mayo de 1884 por sus servicios en el profesorado fue recompensado con el empleo de Comandante del Ejército.
Por el anteriormente citado Tratado de balística de la Artillería Rayada, el jurado internacional de la Exposición Universal de Barcelona de 1888 le concedió la Medalla de Oro de primera clase.
Al obtener reglamentariamente el empleo de Comandante de Artillería en enero de 1892, se le destinó al 13º Batallón de Plaza, aunque permaneció en comisión de servicio en el mismo puesto de la Academia de Artillería. Una vez concluido el curso, en junio, fue destinado al Parque de Artillería de Madrid; y en agosto, como recompensa reglamentaria a su servicio en la Academia se le otorgó la Cruz Blanca de 2ª clase del Mérito Militar.
En su nuevo destino madrileño, en mayo de 1893, con motivo del acierto con que se dispuso la difícil conducción de un cañón de 210 mm y un obús de 305 mm, desde la Estación del Mediodía hasta el Palacio de Museos y Bibliotecas para ser instalados en la "Exposición Histórica" recibió otra Cruz Blanca de 2ª clase del Mérito Militar. En agosto fue trasladado al 10º Regimiento Montado, donde sin perjuicio de dicho destino, desempeñó las funciones de Vocal de la Junta de táctica y de la Comisión encargada de proponer la organización y dotación del tren de sitio.
El Rey D. Alfonso XIII sentado, y a su derecha D. Juan Lóriga
En mayo de 1894 le fue conferido el cargo de Profesor de S.M. el Rey D. Alfonso XIII, destino al que llegó por su demostrada experiencia en la Academia de Artillería. En julio de 1897 recibió por antigüedad el empleo de Teniente Coronel, y en Septiembre fue destinado a servir en las Filipinas. Por las excepcionales dotes de amor al estudio y gran aptitud que demostró en el desempeño de Profesor de D. Alfonso XIII, le fueron dadas las gracias por S.M. la Reina Regente, además de concedérsele la Encomienda de la Orden de Carlos III.
A su llegada a las islas se le encomendó el mando del 2º Batallón del Regimiento de Artillería de Plaza y de la Castellanía de la Real Fuerza de Santiago, en Manila, por cuyo Ayuntamiento fue nombrado , en consecuencia, Alférez real, Concejal nato del mismo. En marzo de 1898 embarcó de regreso a la península, siendo nuevamente nombrado en abril Profesor de S.M. el Rey, cargo que ocupó hasta la mayoría de edad del Rey.
Como agradecimiento por su trabajo y dedicación, en mayo de 1902, días antes de celebrarse la Proclamación como Rey de D. Alfonso XIII, la Reina Regente Dª. María Cristina le hizo "merced de título del Reino, con
la denominación de Conde del Grove, para sí, sus hijos
y sucesores legítimos" (1). En ese mismo mes, siguió vinculado al soberano, a quien acompañó en los viajes que efectuó en 1903 a varios puntos del Norte, Castilla la Vieja y Aragón.
En enero de 1904 se le nombró Ayudante-Secretario de S.M. el Rey, asistiéndole en los viajes oficiales que realizó por Europa; durante 1904 y 1905 visitaron París, Londres, Berlín, Viena y Munich. A finales de este último año fue ascendido por antigüedad al empleo de Coronel de Artillería, continuando como Secretario de Alfonso XIII.
También estuvo presente en la Boda de Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg el 31 de mayo de 1906, y siendo testigo directo del atentado que sufrieron. Por el sereno valor que demostró en dicha ocasión, le fue concedida en junio de dicho año la Cruz Roja de tercera clase del Mérito Militar.
Formó parte del Cuartel Real durante las maniobras efectuadas por el Primer Cuerpo de Ejército en 1906, y por el Octavo Cuerpo de Ejército al año siguiente. Siguiendo con sus viajes por España y Europa, desde 1907 visitaron Inglaterra, Francia, Alemania y Baviera, además de varias provincias por toda la península y la ciudad de Melilla.
Tras el terremoto acaecido en Mesina (Italia) el 28 de diciembre de 1908, y que afectó a la isla de Sicilia y la Región de Calabria, D. Juan fue enviado con el fin de socorrer, en nombre de S.M. el Rey, a las víctimas de tan querido lugar. Por la digna manera con que supo corresponder a la confianza del Rey en la delicada y piadosa misión que le fue confiada, y como muestra de agradecimiento del Rey de Italia, fue nombrado Gran Oficial de la Orden de la Corona de dicho país.
En febrero de 1913 fue promovido al empleo de General de Brigada y en el mismo mes también recibió el nombramiento de Ayudante de Campo Secretario de S.M. el Rey (2); y recibió la Gran Cruz de San Hermenegildo en abril (3). En el mes de octubre el Presidente de la República Francesa, Raymond Poincaré, realizó una visita oficial a España, y por tal motivo, fue designado D. Juan para acompañar como Ayudante a dicha personalidad durante su permanencia en nuestro país. Con tal motivo y por dicho servicio, recibió de Francia el nombramiento de Gran Oficial de la Legión de Honor. Este mismo año, el Conde del Grove ya había acompañado en mayo a SS.MM. los Reyes en su viaje oficial a Francia, y posteriormente Austria e Inglaterra.
En octubre de 1914 se le concedió la Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco (4). A causa de la reorganización de la Casa Militar del Rey, se dispuso en julio de 1917, que cesara en el cargo de Ayudante de Campo Secretario (5). Al comienzo del nuevo año, en febrero, fue nombrado Jefe de Estudios del Príncipe de Asturias, D. Alfonso (6). En mayo de 1918 ascendió al empleo de General de División. Finalmente, en agosto de 1919 pasó a la primera Reserva (7), y en agosto de 1921 a la segunda Reserva (8).
Además de las condecoraciones anteriormente citadas, también recibió la Gran Cruz de Isabel la Católica; la Encomienda de la Real Orden Victoriana del Reino Unido, del Águila Roja de Prusia, y de las Órdenes de Francisco José y de Leopoldo de Austria ; la Encomienda y Placa del Mérito Militar de Baviera y de la Orden de Alberto, de Sajonia; las Cruces de primera clase de la Orden de la Espada, de Suecia, y de segunda clase de San Miguel, de Baviera y de Oficial de la Orden del Salvador, de Grecia.
Falleció en sus habitaciones del Palacio Real de Madrid el 8 de marzo de 1929. Estaba casado con Dª. Josefa Lóriga Parra, pero no tuvo descendencia, motivo por el cual, su viuda se convirtió en la heredera del Condado del Grove (9). Fue su sobrino, en tanto que hijo de su cuñado, el General de Brigada D. Eliseo Lóriga Parra, el famoso aviador militar D. Joaquín Lóriga Taboada.
A falta de hijos propios, volcó su paternalismo con D. Alfonso XIII, a quien educó con el amor y severidad de un padre, y para los hijos de éste ejerció como un abuelo permisivo y "contador de batallas e historias fascinantes".
Siguiendo la estela de la publicación anterior, hoy hablaremos sobre D. Juan Nieulant y Villanueva, Marqués de Sotomayor y Grande de España, destacada persona de la Corte y muy vinculado a la misma desde el reinado de D. Alfonso XII, momento en que accede a la Escolta Real, la única unidad junto al Real Cuerpo de Guardias Alabarderos que formaban la Guardia Real desde la Restauración Borbónica en 1874. Tenemos aquí a un noble del escogido grupo de Grandes de España dedicado al servicio de las armas y la defensa de la monarquía.
D. Juan uniformado de Coronel de la Escolta Real
Nació en Madrid el día 17 de septiembre de 1847, hijo de D. José de Nieulant y Sánchez-Pleites, Marqués de Villamagna, Grande de España, y Dª María del Pilar Villanueva Ribera, Condesa de Alba Real.
Fue nombrado Alférez de Caballería el 19 de diciembre de 1864, previo examen en el que demostró su suficiencia para el desempeño de dicho empleo. Su primer destino fue el posteriormente laureado Regimiento de Cazadores de Alcántara, 16º de Caballería. Durante algún tiempo en 1865 formó parte de la columna móvil que batía las orillas del Ebro, siendo trasladado en julio del siguiente año al Regimiento de Húsares de la Princesa y participando en la División ligera que en diciembre salió de Madrid con dirección a Badajoz, bajo el mando del General D. Crispín Ximénez de Sandoval.
En julio de 1867 fue nombrado Ayudante de Campo del Capitán General de Castilla la Nueva y en abril del siguiente año, ocupando el mismo cargo, pasó al Ministerio de la Guerra, de donde una vez iniciada la "Revolución Gloriosa" en septiembre de dicho año, sería trasladado al Regimiento de Caballería de Pavía, 1º de Húsares, con el que concurrió el 28 del propio mes a la batalla del Puente de Alcolea, encuadrado en el Ejército Real que comandaba el Capitán General Marqués de Novaliches frente a los sublevados. Por el mérito que contrajo fue recompensado con el grado de Teniente.
Batalla de Alcolea (anónimo, Real Academia de la Historia, Madrid)
En marzo de 1870 se le concedió Real Carta de Sucesión en el Título de Marqués de Sotomayor con Grandeza de España (1). A continuación estuvo en situación de Reemplazo, donde alcanzó por antigüedad el empleo de Teniente en marzo de 1871, permaneciendo separado del servicio desde este mes hasta febrero de 1873, que volvió a ser alta en la misma situación. Vuelto a la actividad dentro del Regimiento de Caballería de la Princesa, finalmente y a petición propia, debido a su convicción monárquica, le fue concedida la licencia absoluta.
Al mes siguiente de restaurada la Casa Real de Borbón en el trono de España en la figura de D. Alfonso XII en diciembre de 1874, le fue concedida la vuelta al servicio activo. Inmediatamente fue destinado como Ayudante de Campo del Teniente General D. José Ignacio de Echeverría, Jefe de Estado Mayor Central del Ejército del Centro, y salió a campaña, hallándose el día 27 de enero en la acción de Chelva; el 30, en el ataque del castillo del Collado; el 12 de febrero, en el combate y toma de Chelva, por cuyo comportamiento fue agraciado con el empleo de Capitán, y el 15, en la ocupación del pueblo de Bejis una vez derrotadas las fuerzas carlistas que en él se hallaban.
Continuó como Ayudante de Campo del Teniente General D. José Ignacio de Echeverría, destinado a tomar el mando del Segundo Cuerpo de Ejército del Ejército del Norte, donde cooperó a la fortificación y defensa de las posiciones ocupadas a las carlistas en Monte Esquinza. Concurrió los días 19 y 20 de febrero a los reconocimientos efectuados sobre las líneas enemigas. Lo más destacable a continuación es la acción sobre el pueblo de Lorca, del que fueron desalojados los rebeldes, premiándose los méritos que contrajo con el grado de Comandante.
S.M. el Rey D. Alfonso XII
Acabó el año 1875 sirviendo en el recién creado Escuadrón de la Escolta Real, unidad destinada a "servir de escolta y prestar servicio cerca de las Reales Personas fuera de palacio". Al decidir el Rey D. Alfonso XII ponerse al frente del Ejército para acabar con la guerra, la unidad como componente del Cuartel Real de Su Majestad, fue trasladada al Norte en el mes de febrero, donde asistió a las últimas operaciones de la campaña. Por su actuación recibió la Cruz Roja de primera clase del Mérito Militar.
Prestando el servicio propio del Cuerpo a que pertenecía, acompañó a S.M. el Rey y la Familia Real durante su permanencia en varios puntos fuera de la Corte durante los años posteriores al fin de la Guerra Carlista, destacando su participación en el servicio de escolta que se realizó a la Reina María Cristina de Habsburgo-Lorena como Regente del Reino tras la muerte de D. Alfonso XII. Ascendió por antigüedad al empleo de Comandante en diciembre de 1890. Continuó en la Escolta Real hasta su ascenso al grado de Teniente Coronel en diciembre de 1892, siendo destinado a la zona militar de Madrid nº 2.
Poco tiempo después, en febrero de 1893, se dispuso que regresara al Escuadrón de la Escolta Real. Como hito importante en su historial militar está el nombramiento como Ayudante de Órdenes en el Cuarto Militar de S.M. la Reina Regente en diciembre de 1899 (2).
En 1900 fue designado para formar parte de la misión especial que marchó a Roma para representar a S.M. el Rey en los funerales del Rey Humberto I de Italia, asesinado el 29 de julio. Posteriormente y con el mismo objeto fue enviado a Londres para los funerales de la Reina Victoria I del Reino Unido, fallecida el 22 de enero de 1901. Seguidamente, el 7 de febrero, marchó a La Haya para asistir junto al resto de la Legación española a la boda de la Reina Guillermina de los Países Bajos. En el mes de junio asciende reglamentariamente al empleo de Coronel, continuando en el mismo destino. Al mes siguiente ostentó la representación de S.M. el Rey en el entierro y los funerales del Cardenal Cascajares, a cuyo efecto se trasladó a Calahorra (La Rioja) y Calanda (Teruel).
D. Juan Nieulant uniformado como Coronel de la Escolta Real (Pintura de D. Augusto Ferrer-Dalmau)
En mayo de 1902, despúes de cesar como Ayudante de Órdenes de la Reina Regente (3) le fue conferido el mando de la Escolta Real. Durante los años que estuvo al frente de dicha unidad, cabe destacar el destacado ejemplo de serenidad y disciplina demostrado con ocasión del atentado que los Reyes D. Alfonso XIII y Victoria Eugenia sufrieron, el día de su boda, a la altura de la calle Mayor de Madrid. En dicho intento de regicidio fue herido y su comportamiento recompensado con la Cruz Roja de tercera clase del Mérito Militar pensionada.
Acompañó a S.M. el Rey D. Alfonso XIII a las maniobras militares efectuadas en 1906 en la Primera Región, y al año siguiente en la Octava Región; en junio de este año 1907 fue agraciado con la Gran Cruz de la Orden de Carlos III (4).
En mayo de 1909 fue ascendido al empleo de General de Brigada, pasando a situación de Cuartel hasta que obtuvo el mando de la Primera Brigada de Caballería en julio de 1910, cargo que desempeñó al tiempo que el de Gobernador Militar de Córdoba. En agosto de este año se le concedió la Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo (5). Desempeñó el dicho mando de brigada hasta su ascenso en septiembre de 1913 al empleo de General de División, quedando en situación de Cuartel y momento que aprovecha para fijar su residencia en la localidad malagueña de Álora. En el momento de su último ascenso se hacía constar que contaba con cuarenta y ocho años y casi nueve meses de servicio.
Firma de D. Juan Nieulant y Villanueva
Acabó su servicio activo en septiembre de 1915, cuando se decreta su pase a la Sección de Reserva del Estado Mayor General del Ejército (6). Aunque su vida militar termina, en las elecciones de 1921 es elegido Senador por la provincia de Málaga, y en noviembre de 1922 al fallecimiento de D. Amós Salvador y Rodrigáñez, el Rey le nombra Senador Vitalicio (7).
D. Juan Nieulant y Villanueva fue honrado por varias naciones extranjeras, que le concedieron las siguientes condecoraciones: Caballero de la Orden Militar de Cristo y Gran Cruz de la Orden de San Benito de Avis, de Portugal, Gran Cruz de la Orden de la Corona de Italia, Placa de 2ª clase de la Orden del Sol Naciente de Japón, Encomienda de la Legión de Honor de Francia, Encomienda de la Orden de Leopoldo de Bélgica, Comendador de 1ª clase de la Orden del Rey Alberto de Sajonia, Igualmente, además de las expuestas en el artículo, era poseedor de la Cruz Blanca de 2ª clase del Mérito Militar, Medallas de Alfonso XII y Alfonso XIII, Medalla de la Regencia, del Patronato de los Somatenes de Cataluña y la Medalla de Oro conmemorativa de los Sitios de Zaragoza.
En el aspecto personal, D. Juan Nieulant y Villanueva, contrajo matrimonio en Madrid el 8 de febrero de 1875 con Dª Carlota Erro y Zuasti, de cuyo enlace nacieron D. Carlos, Dª. María del Pilar (Condesa de Alba Real), Dª. María Luisa y Dª. María Carlota (Marquesa de Villafranca del Castillo).
La vida de D. Juan acabó en Málaga, el 29 de agosto de 1936, cuando fue asesinado en los inicios de la Guerra Civil. Desgraciadamente su esposa, Dª. Carlota y su hija Dª Pilar murieron de igual modo en la localidad malagueña de Pizarra.
Continuamos nuestro blog con la biografía de un destacado militar muy cercano a los Reyes D. Alfonso XII, su esposa la Reina María Cristina, y finalmente su hijo D. Alfonso XIII. Esa cercanía y confianza se demostró en los destinos que ocupó bien como Ayudante de Campo del Cuarto Militar de la Reina Regente o de Alfonso XII, así como la Comandancia General del Real Cuerpo de Guardias Alabarderos.
Nació el día 22 de septiembre de 1835, e ingresó
en el Colegio de Infantería el 12 de agosto de 1852, siendo promovido a Subteniente
en enero de 1856, con destino al Regimiento de Infantería del Príncipe.
En agosto de 1856 tuvo entrada en la
Escuela especial de Estado Mayor, ascendiendo por antigüedad a Tenientede Infantería en junio de 1857, y en
diciembre de 1859 una vez terminados sus estudios, en el Cuerpo de Estado Mayor. Después de efectuar las prácticas reglamentarias fue destinado a la Sección de Estado Mayor del distrito de Valencia. Formó parte en abril de 1860 de una columna de operaciones, con la cual contribuyó a sofocar la sublevación promovida por el General Ortega. Desde marzo a diciembre de 1861 formó parte de las fuerzas ocupadas en la Campaña de África, donde obtuvo por antigüedad el empleo de Capitán de Estado Mayor el último mes de 1861.
Estuvo luego destinado a la Capitanía General de Navarra y en la Comisión de límites con Francia, t
recibiendo en julio de 1867 el nombramiento de profesor de la Escuela de Estado Mayor. En este último puesto y por la gracia general de 1868 obtuvo el
grado de Comandante de Ejército. Como recompensa reglamentaria por sus servicios en la citada Comisión de límites y en el ejercicio del Profesorado, se le concedió la Cruz blanca de primera clase del Mérito Militar, en abril de 1869, y el empleo de Comandante de Ejército en junio del propio año.
Ascendió por antigüedad en febrero de 1870 al empleo de Comandante de Estado Mayor. Volvió destinado a la Sección de Estado Mayor de Valencia en junio de 1871, donde en enero de 1873 le fue otorgado el grado de Teniente
Coronel de Ejército por los servicios que prestó en dicha Capitanía General con motivo de la insurrección carlista. En julio del mismo año salió a
operaciones y tomó parte en las practicadas para sofocar la insurrección republicana de
Alcoy, concurriendo también a las que precedieron a la rendición de Valencia,
por cuyos servicios fue recompensado con la Cruz Roja de segunda clase del
Mérito Militar.
Aunque fue destinado inicialmente a la Capitanía General de Andalucía, se dispuso que quedase primero agregado y luego definitivamente destinado al Ejército del Norte que operaba contra las fuerzas carlistas. Allí concurrió a los combates librados el 13 de septiembre para el levantamiento del sitio de Tolosa; el día 6 de octubre a
los que tuvieron lugar en Santa Bárbara y Guirguillano, que le valieron el ascenso al empleo de Teniente Coronel de Ejército; y el 7 de noviembre a la célebre batalla de
Montejurra, por la que obtuvo el grado de
Coronel.
En 1874 se encontró en el sitio y toma de
La Guardia entre el 29 de enero y 1 de febrero; al combate de Somorrostro y Monte Montaño los días 24 y 25 de febrero; y en los de San Pedro Abanto los días 25, 26 y 27 de marzo,
por los que fue promovido al empleo de Coronel de Ejército. Se halló
asimismo en las acciones realizadas entre los días 28 de abril y 1 de mayo que determinaron la
entrada del Ejército en Bilbao; los días 25, 26 y 27 de junio a las operaciones efectuadas sobre Estella y en los combates de Vilatuerta y Monte Muru; el 11 de agosto en la batalla de
Oteiza; el 17, 18, 20, 21 y 23 de septiembre en las acciones del Carrascal. Entrado el año 1875,en enero y febrero, tomó parte en las operaciones practicadas
para el levantamiento del bloqueo de Pamplona y la ocupación de la línea del Arga, siendo recompensado con la Encomienda de número de la Orden de Carlos III.
Continuó en el Ejército del Norte hasta abril siguiente, que ascendió al empleo de Teniente Coronel de Estado Mayor y pasó destinado a la Sección de Castilla la
Nueva, en el Ministerio de la Guerra, en concepto de oficial de la misma. Presentó su dimisión del puesto a causa del mal estado de su salud, siendo destinado al Depósito de la Guerra. Ya en diciembre regresó al Ejército de Cataluña, de donde
pasó a formar parte del Ejército de la Derecha.
Fotografía del Rey D. Alfonso XII (c.1880)
Hasta la terminación de la campaña permaneció en operaciones, concurriendo el 29 de enero de 1876 a las
acciones de Alzuza y Elcano; el 1 de febrero a la ocupación de la Aduana carlista de Dancharinea; el día 19 a la acción de Peña Plata, y el 20 a la de las Palomeras de Echalar y combates
de Vera. Por su distinguido comportamiento en estos últimos hechos de armas citados fue promovido al empleo deBrigadier en abril del
expresado año y destinado a mandar la Primera Brigada de la Tercera División del Ejército de Castilla la
Nueva. donde por su servicio y el comportamiento demostrado como Jefe de dicha unidad, fue premiado con la Gran Cruz de la Orden Mérito Militar designada para premiar servicios especiales en febrero de 1878 (1). Continuó en dicho mando hasta agosto de 1878, en que fue nombrado Ayudante de
Campo de S. M. el Rey D. Alfonso XII (2).
Cumplido el tiempo reglamentario en dicho
destino, quedó en situación de Cuartel desde septiembre de 1880, habiendo quedado el Rey "satisfecho del celo, lealtad e inteligencia" con que había cumplido su servicio. Tras ese período, de febrero de 1881 hasta febrero de 1884 desempeñó el mando de
la Primera Brigada de la Primera División del Ejército de Castilla la Nueva.
En noviembre de 1887 volvió al Palacio Real para desempeñar el
cargo de Ayudante de Campo en el Cuarto Militar de S.M. la Reina Regente Dª María Cristina (3). Continuó en este puesto hasta diciembre de 1890, ganándose la confianza de la Reina, asunto que se vería confirmado en sus siguientes destinos. Durante este período de servicio en palacio, fue agraciado en el mismo mes de febrero de 1890 con la Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo (4) y el ascenso al empleo de General de División (5).
La Reina Regente Dª María Cristina en el salón del trono (c. 1887)
En el momento de este ascenso, se hacía constar en su expediente que contaba con 37 años y medio de efectivos
servicios, 14 en el empleo de General de Brigada, y se hallaba en posesión de las siguientes condecoraciones: Cruces
del Mérito Militar con distintivo rojo de primera (una), segunda (dos) y tercera clase (una); Encomienda
de la Orden de Carlos III; Cruz, Placa y Gran Cruz de San Hermenegildo; Gran
Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco; Gran
Cruz de Francisco José de Austria; Gran
Cruz de San Miguel de Baviera; y, la Medalla
de Bilbao.
Tras pasar un tiempo en situación de Cuartel, volvió al servicio cerca de la Reina Regente, pues fue nombrado Segundo Comandante del Real Cuerpo de Guardias Alabarderos en agosto de 1892. Su ascenso al empleo de Teniente General tuvo lugar en julio de 1897, cuando hacía el número cuatro de su escala.
En noviembre de 1898 fue nombrado Comandante General del Real Cuerpo de Guardias Alabarderos (6), desempeñando este cargo hasta su cese por pase a la Reserva en septiembre de 1907 (7). Con su salida coincide la reforma del Cuarto Militar del Rey, disponiéndose que desde la citada fecha el Jefe del Cuarto Militar del Rey será al mismo tiempo el Comandante General del Real Cuerpo de Guardias Alabarderos. D. Juan Pacheco fue testigo durante su mandato tanto del final de la Regencia de Dª María Cristina, como de acontecimientos como la Proclamación de la mayoría de edad de D. Alfonso XIII o la Boda de los Reyes D. Alfonso XIII y Dª Victoria Eugenia, o la Boda de la Princesa de Asturias u otros más tristes como la muerte de la misma Mercedes, Princesa de Asturias.
Recepción en el Palacio Real. A la derecha uniformado de Comandante General del Real Cuerpo de Guardias Alabarderos D. Juan Pacheco y Rodrigo, Teniente General, Marqués de Pacheco y Grande de España
Entre las muestras de aprecio recibidas, está su nombramiento como Senador del Reino vitalicio por designación real (8), ocupando la vacante producida por el fallecimiento de D. Miguel Correa y García.
Días antes de la Proclamación de la mayoría de edad del Rey, 17 mayo de 1902, su madre la Reina Regente "deseando dar una señalada prueba Mi (Su) Real aprecio" le hizo merced del Título del Reino con Grandeza de España, con la denominación de Marqués de Pacheco (9).
En febrero de 1903 fue enviado por D. Alfonso XIII como Embajador extraordinario de Su Majestad, para representarlo en los funerales en honor de S.A.R. e I. la Archiduquesa Isabel de Austria, madre de la Reina María Cristina y por tanto abuela del Rey (10).
En junio de 1907, el Rey "queriendo dar una señalada prueba de Mi (Su) Real aprecio", le concedió la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden de Carlos III (11).
Durante su servicio en la Real Guardias de Alabarderos recibió las siguientes condecoraciones extranjeras: Gran Cruz del Águila Roja de Prusia, Gran Cruz de la Orden de Leopoldo de Austria, Gran Cruz de la Estrella Negra de Benin, Gran Cruz de la Real Orden Victoriana del Reino Unido, Gran Cruz de la Corona de Italia, Gran Cordón de la Legión de Honor de Francia, Gran Cruz de la Orden Medjidie del Imperio Otomano y Gran Cruz de la Orden de San Benito de Avis de Portugal.
En el aspecto personal contrajo matrimonio con Dª. María Luisa de Salamanca y Negrete (fallecida en Madrid el 30 de enero de 1898), Marquesa pontificia de Pacheco e hija del Teniente General D. Luis José de Salamanca y Martínez de Pisón, Marqués de Villacampo y la Condesa de Campo Alange, Grande de España, además de hermana del Teniente General D. Manuel de Salamanca y Negrete, y quien estuvo casada en primeras nupcias con D. Juan Antonio O´Neill y Castilla, Marqués de la Granja. D. Juan no tuvo descendencia de su esposa, quien sí tenía hijos de su primer matrimonio, donde recayó finalmente el título de Marqués de Pacheco, Grande de España, en la persona de D. Ignacio de Figueroa O´Neill, nieto de Dª María Luisa, toda vez que en el Real Decreto de concesión del título se le autorizaba para designar sucesor.
Acabó sus días D. Juan Pacheco en Madrid, donde falleció el 2 de noviembre de 1917. Su entierro tuvo lugar en la intimidad familiar, sin honores militares, pero contando con una representación de la Casa Militar del Rey, el Cuerpo de Alabarderos y la Escolta Real, prueba del respeto ganado durante su servicio a la Corona dentro de tan insigne Cuerpo.